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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 24
    Febrero
    2012

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    A ESO QUE LLAMAN "MANO DURA"

    Los bebés que nacen en Canarias, en Barcelona, en Madrid o en Valencia se revuelven por igual cuando, a los cinco días de nacer, les dan un pinchazo en la prueba del talón, que obligatoriamente rastrea dos enfermedades pero que, gracias a los nuevos reactivos, permite extender el diagnóstico neonatal a otras 30 patologías. Son raras y poco habituales, aunque la detección temprana supone un ahorro importante en los costes que la sanidad pública tendrá que dedicar a ese niño. Pero en Castilla-La Mancha, asfixiados por la deuda y la necesidad de recortar hasta en jeringuillas, con los farmacéuticos en huelga porque la Administración no paga, han decidido que ese gasto, sin ser estratosférico, es lo suficientemente abultado como para prescindir de él. Se ciñen ahora a la ley y dejan de hacer el cribado amplio. Así, nacer hoy en Toledo o en Ciudad Real –ha sido el jefe de neonatología del hospital general de La Mancha quien ha alertado de lo que ocurre– supone que el bebé no tiene la misma atención sanitaria que en otras ciudades españolas. Si usted fuera el Consejero de Sanidad, ¿habría tomado la misma decisión?
     
    Vayamos a Santa Perpètua de Mogoda. Allí, parte de la plantilla de Panrico ha aceptado en referéndum ampliar su jornada laboral y reducir su salario, entre un 15 y un 26% , a cambio de sostener la fábrica abierta y mantener el empleo: los que no lo han votado mantienen las huelgas previstas. Como tantos miles de asalariados en este país, los trabajadores se enfrentan a la disyuntiva de rebajar su sueldo y condiciones o afrontar la amenaza del despido. Si usted fuera trabajador de Panrico, ¿qué habría hecho? ¿Huelga o voto a favor del recorte?
     
    Todos los ciudadanos del país nos enfrentamos estos días a complejos dilemas; trabajadores en general, empresarios, sindicalistas... y sí, también los políticos, que están obligados a podar los presupuestos hasta dejarlos en el chasis. El gobierno puede imponer sacrificios al país y justificarlos, pero bajo ningún concepto puede ni debe ahogar las protestas públicas en la calle. Cualquiera puede tragar saliva, bajarse el sueldo y aceptar los recortes sanitarios, pero lo que no va a consentir es que la policía sacuda a los jóvenes que protestan porque no tienen calefacción en el instituto. Como tampoco va a comprar la absurda explicación de que los porrazos son estrategias exclusivamente policiales: tenemos la suficiente madurez democrática para saber que el agente que sacude al chico acabará sacudiendo al abuelo –vean en Grecia el caso del viejo activista Manolis Glezos–. Lo hacen porque cumplen órdenes.
     
    Rajoy tiene que aceptar que el camino que ha escogido tiene un coste social, que se traduce en protestas en la calle. Y que no todas serán tan pacíficas como las que vivimos el 15M, el 19F, y en los últimos días en Valencia, antes de que las fuerzas de seguridad se empeñaran en demonizarlas. La dureza en las reformas y la dureza en la calle son una fórmula explosiva: el camino más rápido a la fractura social.
     

     

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