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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 05
    Abril
    2012

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    ¿DE QUÉ SE RÍE SR.MINISTRO?

     

    Ahí lo tenéis: se ha convertido en el ministro por excelencia. Parece que no hay otro. Su arma ligera, las tijeras. Su armamento pesado, la podadera. Dios no lo ha dotado de la mejor oratoria, pero le ha dado un sentido de la autoridad que ejerce con contundencia bajo una máscara de timidez. Rajoy le encomendó las llaves de la caja con la misión de limpiar las telarañas y cumple el encargo con entusiasmo de converso. No es el mejor pedagogo, pero aspira a ser el mejor ejecutor. Su religión es la ortodoxia económica que predicó en la cátedra y practica en el Gobierno. Su paraíso, el superávit. Y su infierno, el déficit, cuyo combate ya no es para él un desafío: es una cuestión de honor.

    Me pregunto a veces cómo conviven un Rajoy que es todo templanza y ese manojo de nervios que es su ministro de Hacienda. Son complementarios. Rajoy, el hombre previsible, tiene una idea global que se resume en su familiar y arcangélico mensaje de no gastar más de lo que se tiene. Montoro pone la arquitectura y la mano de obra. Rajoy tiene dificultades para comunicar una mala noticia. Montoro tiene el desparpajo de hablar de situación límite. Rajoy es el anestesista que seda al enfermo con palabras. Montoro es el cirujano que duerme con el bisturí bajo la almohada. Rajoy es el rey; Montoro, el Fernández Miranda que hace equilibrios sobre la miseria hasta que puede llamar a la Moncloa: "estoy en condiciones de ofrecer a Su Majestad lo que S. M. me ha pedido".

    Cristóbal Montoro es, además, como la Justicia: se le puede dibujar perfectamente con los ojos tapados. Si tiene que ajustar, ajusta. Y no le importa el bochorno de una amnistía fiscal que pondrá colorados a los inspectores de Hacienda cuando sancionen a un honrado contribuyente. Ni le corta que en campaña electoral se hayan prometido otras cosas: la realidad descubierta se impone a las convicciones. Ni tiene miedo a aplicar las tijeras con crueldad a Catalunya, aunque sepa que puede calentar la desafección hacia España en el momento más inoportuno cuando, según Alicia Sánchez-Camacho, Artur Mas pone la primera piedra del estado catalán.

    Este bloguero ha fustigado a Montoro cuando comentaba el desempleo de Zapatero desde la oposición: me parecía que se alegraba de la tragedia. Hoy me parece que se alegra cuando nos pega un sartenazo. Recuerdo al Martín Fierro cuando en un pasaje decía: “La gallina pone el huevo y después cacarea, hay algunos varones que se creen listos y se pasan cacariando toíto el día y no ha puesto un huevo en su vida” Es su forma de hablar: lleva dentro una sorna que no puede ocultar. De tan elementales que le parecen sus razones, las convierte en jolgorio interior. Ignoro si eso le resta credibilidad. Si se la resta, que no se inquiete: se la prestan sus hechos. Su único peligro es el fundamentalismo contra el déficit, y creo que le está asomando. Y algún día tendrá que explicarnos por qué estos presupuestos "son unas cuentas para recuperar la confianza de Europa". Creo que ahí está la clave y esa clave tiene un nombre: amenaza de intervención. Ese es su secreto, que me temo que sólo comparte con Rajoy.

     

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