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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 13
    Abril
    2012

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    EL GOBIERNO Y EL ANIVERSARIO DEL TITANIC

     

    Mañana se cumple un siglo del hundimiento del Titanic y del nacimiento de un mito que sigue fascinando a grandes y pequeños. Los resultados en taquilla de la película de James Cameron en 3D, y titulares como los de este mes en el National Geographic (fotos inéditas y exclusivas), confirman que el interés sigue vivo.

    Nuestra clase política también parece subyugada por el Titanic, y basta hojear cualquier periódico para comprobar cómo se usa y abusa del lenguaje épico-marino para describir la crisis. Luis de Guindos hace referencia a cómo los buenos capitanes saben de la importancia de no variar el rumbo en medio de las tormentas, Artur Mas defiende los recortes para no acabar como el Costa Concordia, mientras que Joan Herrera cree que la gestión de la crisis es semejante a la del Titanic porque del desastre sólo se salvaron los pasajeros de primera clase.

    La referencia de Mas al Costa Concordia tuvo un punto surrealista porque horas antes, en pleno azote de los mercados a la deuda española y a la bolsa, se había producido la espantada de Rajoy frente a los medios que le esperaban en el Senado, y algún maledicente quiso interpretar su tocata y fuga como una nueva versión de la huida del capitán Francesco Schettino del buque italiano.

    No es tarea fácil para los oficiales al mando saber qué instrucciones dar a los pasajeros cuando un barco está a punto de zozobrar: deben transmitir urgencia y dureza para que todos obedezcan las órdenes, pero al mismo tiempo transmitir calma, porque si se pasan, pueden desatar el pánico. Y no hay nada peor que la descoordinación: si cada miembro de la tripulación actúa por su cuenta, el personal detecta la falta de criterio y acaba por desconfiar de la autoridad competente, y actuar a su libre albedrío.

    En esta semana turbulenta, en la enésima crisis de confianza que padece España por parte de los mercados, la gestión del Gobierno de Rajoy ha dado señales muy preocupantes de falta de coordinación, de desconcierto y de improvisación: los mismos pecados capitales que el PP achacaba al anterior gobierno. Luis de Guindos y su propuesta de copago, desautorizada por Carlos Floriano; el anuncio sin concretar ni explicar de un recorte de 10.000 millones en educación y sanidad; el cañonazo de Esperanza Aguirre contra el Estado autonómico, junto a la meritoria petición de José Antonio Monago de reeditar los pactos de la Moncloa con las comunidades autónomas, revelan las tensiones y grietas que están abriéndose en el seno del partido, del Gobierno, y entre este y las autonomías gobernadas bajo las mismas siglas.

    España navega por aguas turbulentas, aceptemos el símil. Por ello, muchos ciudadanos han confiado masivamente en el PP en las urnas, para que goce de una mayoría cómoda en el Parlamento y de una relación fluida con las autonomías que le permitan gobernar sin sofocos ni geometrías variables. Dudo que esa confianza se estire como un chicle si la tripulación del barco empieza a dar señales de confusión y de estar, ellos como el barco, a la deriva.

     

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