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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 09
    Marzo
    2012

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    GALLARDÓN Y SU ATAQUE A LAS MUJERES

     

    Me alegra ver la preocupación del ministro de Justicia, más radical que nunca, al definir como violencia estructural el entorno social hostil que atenaza a las madres y a las que quieren serlo. La novedad no es el hecho, que se denuncia de manera permanente y con hincapié especial todos los 8 de marzo. Porque es incontestable la existencia de la brecha que separa, a igual trabajo, el sueldo de hombres y mujeres; la trampa en la que se ha convertido la conciliación familiar cuando esta recae, exclusivamente, en las mujeres, y las rigideces de nuestro mercado –y de nuestros empresarios– a la hora de propiciar el encaje entre maternidad y carrera profesional.

     

    La novedad es que un ministro del PP sea radical al reconocer el fracaso de las administraciones públicas a la hora de hacer compatible el derecho al trabajo con el derecho a la maternidad. Bienvenido sea su propósito de iniciar una cruzada para proteger los derechos de las madres actuales y futuras, inmigrantes o nativas, casadas o no. En el trámite parlamentario sobre la reforma laboral que comienza ahora tiene Gallardón una oportunidad de oro para mostrar su rebeldía y su compromiso con la maternidad. Y debería utilizar su carisma y capacidad de seducción para convencer a sus colegas económicos de la conveniencia de que ayuntamientos y comunidades autónomas no recorten en guarderías, servicios sociales, sanidad y programas de información y prevención de embarazos no deseados, todo ello fundamental para evitar esa violencia estructural de la que hablaba en el Congreso.

     

    Lo que no puede hacer Gallardón, por muchas piruetas dialécticas y contorsiones que haga, es tratar de despistarnos sobre el contenido de la nueva ley del aborto que ha anunciado el PP, y sus consecuencias sobre las mujeres que no desean ser madres en un momento concreto de su vida. A pesar de la postura diletante y ambigua de Rajoy sobre este tema, es cierto que el PP no engaña sobre su disgusto con la actual legislación: durante los últimos ocho años los sectores más duros del partido han salido tanto a la calle –de la mano de los obispos– para protestar por la última reforma, que difícilmente este gobierno podrá hacer lo que hizo el de Aznar: mirar hacia otro lado. La ley de supuestos vigente desde 1985 resultaba tan poco ajustada a la realidad social, que todos los afectados –mujeres, clínicas privadas y públicas y clase política– admitían la trampa. Hasta el propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, reconocía recientemente que también durante el gobierno de Aznar se produjo un fraude de ley generalizado. La nueva ley del 2010 acabó con la inseguridad jurídica de la anterior, y lo que no acabamos de conocer es qué alternativa tiene entre manos Gallardón.

     

    El ministro de Justicia no lo tiene tan fácil como lo ha tenido el alcalde de Madrid para mostrar siempre el perfil más amable en función del público que le escucha. Al fin y al cabo, ahora tiene que redactar e impulsar leyes con tinta que deja rastros indelebles y retratan a quien las promueve.

     

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