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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 13
    Enero
    2012

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    GUINDOS:NO DECIR LA VERDAD ES MENTIR, AMIGO.

    Dicen que no es bueno hacer leña del árbol caído. Sobre todo cuando se constata que ante circunstancias tan excepcionales como las que estamos viviendo en la economía occidental, las opiniones acerca de la crisis económica deben ser necesariamente prudentes ante la evidencia de que ni siquiera los más expertos se atreven a anticipar lo que pueda ocurrir en los próximos meses. No se puede negar la preparación técnica del actual ministro de Economía español. Pero uno, que ya le había seguido la pista desde los tiempos en que Luis de Guindos era director general de Política Económica con Aznar, no puede menos que desconfiar de algunas de sus opiniones. O, para expresarlo mejor, de la credibilidad de algunas de sus posiciones públicas. Porque este caballero, por muy reconocida que sea su preparación en materia económica, tiene una probada capacidad para hacer de mensajero sin importarle que alguien le ponga contra su propio historial. Y sin hacer leña, por lo menos habrá que poner en remojo algunas de sus tesis.
    Hace año y medio escaso que Guindos hacía un diagnóstico de la economía española en la tribuna veraniega de la FAES y allí criticaba duramente al Gobierno Zapatero y su política económica. En su opinión, la falta de medidas de ajuste, el negar la crisis y oponerse a las reformas habían llevado a la economía estatal al límite porque los mercados desconfiaban cada día más de los gobernantes españoles. No solamente eso, el señor Guindos apuntaba como mayor problema de la economía española, su mayor debilidad y vulnerabilidad, el hecho de que más del 50% del endeudamiento era tomado de los mercados de capitales.
    Empezando por el final, si se hace esta afirmación obviando que fue la banca europea la que se hartó de estimular a los inversores internacionales mediante la reducción de tipos de interés para comprar propiedades en España y otros países del sur de Europa, se está falseando la realidad. Y esta es que esos capitales importados tienen una gran parte de responsabilidad en la burbuja financiera, que, por lo que se ve, van a pagar tanto familias como empresas, mientras nadie habla de los principales responsables.
    Y causa sonrojo la facilidad de crítica, en pleno verano de 2010, hacia terceros por parte de quien había sido altísimo directivo de Lehman Brothers, el gigante financiero que fue a la quiebra en julio de 2008, llevándose por delante, entre otras cosas, inversiones y ahorros de entidades financieras, fondos y particulares. Entre ellos, no pocos del Estado español.
    Se incurre, por otra parte, en la repetición del argumento de que el déficit público es la madre de todos los males. Es el discurso que se ha impuesto como correcto, el que lo explica todo y en virtud del cual se castiga a los malos de la clase y se les amenaza con la expulsión. Es cierto que valdría más tener las cuentas más equilibradas. Y no es menos cierto que tanto Grecia, como Portugal o Irlanda merecían un reproche (por más que resulte hilarante que el reproche a los griegos lo encabecen Alemania y Francia, que en primer semestre de 2010 habían vendido a Grecia armamento por un importe estimado de 7.000 millones de euros, como bien denunció Daniel Cohen-Bendit en el Parlamento Europeo). Pero es una realidad incuestionable que la economía española, según el propio Banco de España, habrá cerrado el año 2011 con una deuda pública situada en el 66% del PIB (el tratado de Maastrich recomienda no sobrepasar el 60%, y la media de la eurozona ronda el 85%). Nada que ver con la de otras economías.
    ¿Porqué esta insistencia en ese discurso? Ahí está la madre del cordero, la agenda de los poderes fácticos financieros ante los que hay que arrodillarse. Ni Guindos ni nadie pide cuentas a quienes toman el dinero al 1% o al 1,5% y lo prestan cinco o seis veces más caro, mientras nuestras familias y empresas no ven abrirse para ellas la ventanilla del crédito. Pero resulta, con todo, todavía más preocupante lo que ha dicho el responsable económico del Gobierno español mediante entrevista al Financial Times. Lo que ha dicho y cómo lo ha dicho. Porque no solamente ha manifestado que el Gobierno español ejercerá un control a priori, de manera que antes de aprobar sus presupuestos, los gobiernos "regionales" precisarán de luz verde por parte del gobierno central, sino que ha añadido que "las dificultades de liquidez representan verdaderamente una oportunidad para imponer duras condiciones y medidas en términos de frenar los déficits de las regiones". Y todo eso por ley que esperan aprobar el mes de marzo. Casi nada. Se puede decir más alto, pero no más claro. Se explicita no solamente el deseo de entrar a saco en lo que ellos llaman "las autonomías", sino también hasta la mismísima coartada. La dura crisis y la falta de liquidez del sistema proporcionan una ocasión de oro .
    Todo ello se combina con una campaña propagandística para laminar la imagen de los gobiernos autónomos. En el Financial Times llevan tiempo haciéndola, y particularmente contra Cataluña. También en los medios alemanes más influyentes. De eso se encargan esas autoridades del Ministerio de Exteriores que todos pagamos, y que intoxican día sí y día también -como ha pasado con ETA y el nacionalismo vasco- a los corresponsales de la prensa internacional con base en Madrid. Como para después dudar de que necesitamos -y catalanes y vascos muy especialmente- representación propia en el exterior para contrarrestar lo que aquellos que supuestamente deberían representarnos van diciendo por el mundo mundial. Lástima que Artur Mas haya cedido ahora, precisamente ahora, por razón de su pacto presupuestario con el PP catalán y haya prometido al Partido Popular ir cerrando delegaciones catalanas en el exterior. No basta con irse a la reunión de gobernantes de la internacional liberal -de la que forma parte Convergencia-, como ha hecho Mas hace unos días, y tratar de explicarles lo que pasa en Cataluña y en España; es necesario estar presente a nivel internacional, para hacer lo que las huestes del ministro español de exteriores no harán por ti. Simple y llanamente, explicarles la realidad.
    Por ejemplo, cuando el señor Rajoy cuantifica la desviación en los objetivos de déficit en 20.000 millones de euros y lo lanza a los cuatro vientos, añadiendo que 15.000 millones corresponden a las Comunidades Autónomas, y solamente 3.000 a la administración del Estado, alguien debe decirle a los medios extranjeros y a los medios políticos europeos influyentes que: 1) Esas desviaciones no corresponden ni a los territorios de Euskal Herria (CAV y Nafarroa), ni a Cataluña, precisamente porque Cataluña lleva ya un año de duros recortes. 2) Que, a mayor abundamiento, el Estado adeuda a día de hoy a Cataluña -y ello sin contar con el cómputo del déficit fiscal- 1.450 millones de euros previstos en el Fondo de Competitividad, y 759 millones más por previsto en la Disposición Adicional tercera del Estatut. Dicho de otra manera, el déficit catalán debería ser minorado en 2.209 millones de euros, y el del Estado aumentado en la misma cifra. Y 3) La composición del gasto público en el Estado español se reparte entre el Estado (20%), la Seguridad Social (30%) y Comunidades Autónomas y Entidades locales (50%), siendo éstas dos últimas quienes soportan la inmensa mayoría de los gastos en materia social, sanitaria y educativa. Sin embargo, del más del 8% del déficit público, el Estado es responsable de más de 5 puntos, por un 2,7 de las Comunidades Autónomas. Para entendernos, el desaguisado del Estado es 3 veces mayor del de las Comunidades Autónomas a las que ataca cobardemente en la prensa extranjera.
    Por lo tanto, el Financial Times y el lucero del alba deberían saber a estas horas quién es el primer responsable de que las cuentas no cuadren en el Estado español. Pero ni lo saben ni lo van a saber, a menos que se pongan a echar cuentas ellos mismos, porque quien les explica las cosas es el Gobierno central.
    Van a por el autogobierno, es un ataque en toda la regla. E ir a por el autogobierno, no nos engañemos, es ir a por Euskadi y Cataluña, esas dos manchas que como irreductibles aldeas galas aparecieron bien visibles en el mapa electoral de las últimas elecciones generales estatales. Y va siendo hora de que reaccionemos. Y cuando hablo de reaccionar, hablo de partidos abertzales. Porque la queja de López con la boca pequeña se pierde en la inmensidad del discurso centralizador socialista de los dos candidatos a la secretaria general de PSOE. Han empezado su particular reconquista.
     

     

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