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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 20
    Abril
    2012

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    LA REAL DISCULPA

     

    Palabra de Rey, disculpas de Rey. El gesto -y la imagen contrita que vale tanto como las palabras- puede parecer que ha sido oportuno y balsámico en su sencillez y rotundidad, porque el Rey pide perdón en un país enloquecido por la pulsión de autojustificarse, de echar balones fuera, de culpar a la herencia recibida o de buscar conspiraciones astrales que nos liberen de nuestra responsabilidad. El Rey no ha sido ejemplar en su comportamiento, pero tampoco a la hora de presentar excusas.

    Por ello, ¿queda zanjada la polémica? Me temo que no. No para quienes pensamos que la vía de agua que se ha abierto en una institución tan personalista no se soluciona con unas cuantas reparaciones de urgencia, por muy hábiles que sean los esforzados fontaneros. Es verdad que la costumbre había sido hasta ahora suficiente para tapar las lagunas e indefiniciones legales que rodean el papel constitucional de la Corona. Y tenía sentido: pretender legislar hasta el último resquicio de una institución tan poco racional y tan anacrónica en sus principios fundadores es una tarea desquiciante. Porque su piedra angular es la familia, y lo familiar es difícilmente compatible con la transparencia absoluta y el escrutinio público constante: qué cansino oír hablar de "una familia normal" cuando, visto de cerca, nadie es normal. Lo decía Caetano Veloso preguntara, como a nosotros, si nos parecía bien o no. Much@s de los votantes jóvenes actuales se han encontrado con esa “familia” que ejerce de Jefatura de Estado sin que nadie les

    La monarquía ha funcionado medio bien en nuestro país, y sería cicatero no reconocer que ha sido en buena medida gracias a la personalidad del Rey, a su capacidad de mediación y de arbitraje, así como a su autoridad en el ejército durante el golpe de estado del 23-F. Pero la lista de servicios prestados cae del lado de los prestados y de ser una figura impuesta por el Generalísimo y que puede emborronarse si el escándalo Urdangarin demuestra tener tentáculos más profundos de los que se han visto hasta ahora. Y la benevolencia pública con la que se han tratado los aspectos más privados y personales de la vida de don Juan Carlos se está trastocando, a velocidad de vértigo, en una vista oral con un jurado popular dispuesto a no pasar ni una. Es posible que ese juicio tenga un componente hipócrita y moralista, pero igualmente hipócrita ha sido, durante muchos años, la deliberada mezcla entre las atribuciones de su figura pública y su persona.

    Una mayor transparencia en las cuentas, las actividades y las obligaciones de la familia real es imprescindible, tanto como la derogación de la ley que da primacía al varón frente a la mujer en la sucesión al trono. Si el príncipe Felipe se convierte en Rey, lo será con un contrato de trabajo muy distinto al que ha disfrutado su padre. Pero tengo dudas de que tanta transparencia sea compatible con la institución en sí. Y tengo más dudas aún sobre si el viraje en el que ya están trabajando en la Zarzuela llegará a tiempo para salvar ese intangible que es el respeto y el reconocimiento de un pueblo hacia su monarca.

    La inoportuna caída en Botsuana, lejos de las tribulaciones del país, ha provocado un striptease de los gustos, aficiones y pasiones de don Juan Carlos. Volver a vestir al Rey no va a ser fácil. Y la salida es fácil: Referendum y que el pueblo elija entre esto o República.

     

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