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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 30
    Agosto
    2011

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    POR DONDE USTE LA GÜELE TODOS JEDEMOS

    Este título, tomado del inolvidable Pancho Guerra que deleitó en Diario de Las Palmas hace años a much@s con sus cuentos de Pepito Monagas, me viene al pelo por algo que me sucedió este sábado en la Playa de Amadores.

    Por un error en mi vida, actualmente estoy en régimen de semi-libertad, con un 3º grado telemático que me lleva, al margen de otras medidas de seguridad, a tener, en mi caso en el tobillo de la pierna izquierda, un dispositivo negro que me conecta con otro dispositivo que controla mis horarios de libertad e impide que incumpla con los mismos. Dos años en el C.P. "Salto del Negro" y no dejar que los muros me aprisionaran la mente ha hecho que, ahora, pueda disfrutar de este "beneficio penitenciario".

    Mi familia, que ha pasado lo suyo y, tal vez y en otra óptica, más que yo en este tema ( no soy un penado por maltrato de género, violación, pederastia, tráfico y consumo de substancias... sino por estafa de 2500 euros ya abonadas) no sabe que estoy escribiendo en esta Comunidad esto. No sabe, tampoco, lo que me sucedió en la Playa de Amadores, pero sí saben que no me escondo de mis errores ni de mis victorias. Al salir en régimen de 3º me propuse realizar una Fundación para la reincorporación ( no reinserción) de los excarcelados y para ayuda a las familias de los internos. Estoy en el entramado burocático y espero que dentro de muy poco la Fundación Otra Oportunidad ( que así se llama) esté en pleno funcionamiento.

    Vamos al tema. Esta sociedad sigue estigmatizando a los que hemos estado, por errores propios, penados en un Centro Penitenciario. Esta sociedad cree que una vez dentro de un Centro el problema está finiquitado: muerto el perro...Pero la realidad es otra. Cuando sales te encuentras que nada es igual, que la sociedad, aunque tienes contacto externo por prensa-radio-tv y por tu famila y amig@s, cambia vertiginosa y rápidamente. Sales y crees que llevas impreso en tu frente la palabra "Cárcel", y eso, amig@s, es tu otra condena: amigos del "alma" que dejan de serlo, familias rotas, edificios donde nos lo habian, ruidos diferentes, ritmos de vida distintos...Todo un conglomerado de cosas, situaciones, etc que percibes visualmente, que sientes mentalmente y que te hacen sentir, al principio ( y cuando hablo de principio hablo de años en muchos casos) como un indeseable. Te pesan los antecedentes penales, te da miedo estar en el lugar no preciso ( entre un barullo de gente por una riña en la calle, por ejemplo) porque sabes que si piden el DNI tú sí tienes antecedentes y te trarán distinto por ello...

    A lo que iba, y esa vez es definitivo, este sábado en la playa de Amadores cuando usaba el chorrito de agua dulce para quitarme la arena, observé cómo una señorita me miraba al tobillo izquierdo (que lo llevo con un pañuelo cubriendo el aparato para no dar la nota) con insistencia. Acostumbrado a ello pensé: "esta chica sabe, por experiencia de alguien, que llevo un dispositivo de control telemático". Con ella estaba su madre y cuando se acercó a lavarse los pies (la madre) literalmente la hija la apartó de mi lado empujándola y recriminando a la buena señora que se me acercara. Me dolió. Me duele. Y por eso lo cuento, y por eso luego en el coche me acordaba del cuento de Pancho Guerra. En él, Pepito Monagas había ido de cacería y se le había dado bien. Al punto que se  quedó en San Mateo aprovechando los días de mercadillo para vender las perdices y las palomas cazadas. La venta le iba bien, pero ya en la tarde le quedaban aún perdices y palomas que, con el calor del día, ya desprendía cierto tufillo. Se le acercó una señora muy emperifollada y con dos dedos levantaba a las aves por la cola las olía y ponía mala cara. Viendo Pepe Monagas que la clientela la estaba espantando con esa acitud, no se aguantó más y le dijo:"Señora por donde usted las güele toos gedemos".

    Eso, con toda mi humildad y con el mayor respeto, fue la frase que debería haberle dicho, mentalmente, a la señorita que apartó a su madre de mi lado: Si nos empeñamos en ver el lado jediendo de las cosas no podemos olvidar que tod@s jedemos por el mismo sitio.

     

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