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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 03
    Febrero
    2012

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    QUO VADIS PSOE?


    Antes que nada dejar claro,  que creo que lo está, que soy militante del PSOE desde hace bastantes años, 1979 ingresé en Partido y Sindicato; siempre he sido y seré militante de un partido que considero de izquierdas y con el que me siento ideológica y personalmente de acuerdo. Dicho lo cual, me permito esta reflexión pública: Este fin de semana se celebra el 38º Congreso del PSOE, un congreso marcado por sus últimos  desastres electorales y la pérdida consecuente de casi todo el poder institucional. Todo un tsunami en un momento en el que los partidos basan el mayor peso de su estrategia en la consecución de ese poder, por lo que la pérdida del mismo crea convulsiones como las que en estos momentos está viviendo el PSOE.
    Lamentablemente, los partidos, los de izquierdas también, se han convertido en una mezcla de oficinas de empleo, en aparatos absolutamente endogámicos y burocratizados alejados de la sociedad, de sus necesidades y demandas. Durante años han ido creando una red basada en el poder que impide cualquier tipo de debate crítico y favorece el culto al líder de turno. Son instrumentos creados exclusivamente para ganar las elecciones, que solo han sido capaces de interpretar a la sociedad con ese fin pero no de intentar transformarla, como parece que debiera ser evidente en partidos de izquierdas. Una pléyade de expertos en marketing y de interpretadores de encuestas han ido marcando la dirección adecuada para ese fin y se han convertido en el poder fáctico que los controla. La ideología ha ido perdiendo peso a favor del pragmatismo electoralista hasta la casi desaparición.
    Pero los nuevos tiempos que nos tocan vivir, la crisis brutal que nos asola y, en el caso del PSOE, el abandono en masa de su base social (más de cuatro millones en las últimas elecciones) le han forzado a un cambio de rumbo. Los más avispados han entendido que si se quiere evitar su extinción, como ya ocurrió en Italia, no tienen más remedio que dar un golpe de timón. Debería producirse, por tanto, una auténtica revolución interna, aunque parece que la cosa se va a quedar en leves retoques para salir del paso.
    En medio de esas turbulencias llega este congreso, al que se presentan Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba como candidatos a una Secretaría General vacante ante la renuncia de José Luis Rodríguez Zapatero, abrasado en los últimos compases de la anterior legislatura y al que ahora, de una manera deleznable e injusta, nadie quiere cerca. Es cierto que no ha sabido manejar la crisis, o al menos no ha sabido hacerlo con parámetros de izquierdas, pero también lo es que en su primer mandato se produjo el mayor avance en los derechos sociales de la historia de este país y que de alguna manera (lamentablemente sin saber rematar la jugada) también ha sido uno de los impulsores del proceso de paz que estamos culminando. Al menos desde estas líneas y a contracorriente como viene siendo habitual, reivindico ese legado.
    Chacón y Rubalcaba, una candidata y un candidato con características diferentes en edad, joven ella, maduro él; y procedencia, catalana y cántabro; pero con demasiados elementos comunes para defender la bandera del cambio y la renovación: ambos han sido ministros con Zapatero, formaban parte de la anterior Ejecutiva Federal y, por tanto, han sido corresponsables de lo hecho por el PSOE interna y externamente en los últimos tiempos.
    Quizás habría sido deseable una tercera vía, una tercera candidatura de alguien que sí aportara aire fresco a un partido con el aire muy viciado después de décadas con puertas y ventanas cerradas a cal y canto. Lo propuso uno de los líderes más sensatos, Tomás Gómez, pero con poco eco y nulo éxito. Candidatos había, desde el propio Gómez, pasando por un joven con gran proyección como Eduardo Madina o el propio Patxi López. Otras propuestas mas revolucionarias se quedaron por el camino. Odón Elorza era una de las más rompedoras y quizás la más acorde con lo que se nos demanda en estos momentos.
    Pero queda lo que queda: Chacón y Rubalcaba. Su discurso en lo ideológico no está demasiado alejado. Una vuelta a los planteamientos clásicos de la izquierda, que habría sido más deseable los hubieran defendido cuando estaban en el poder, y medidas de revisión del modelo de partido que no llegan a conectar con lo que las bases han planteado en las numerosas enmiendas presentadas en este apartado. Es curioso que un área que habitualmente pasaba desapercibida suscite en esta ocasión tantas y tan novedosas aportaciones. Límite de mandatos, incompatibilidad más o menos rigurosa de cargos, incluso internos y externos, transparencia (escuchar lo de paredes y techos de cristal me reconcilia con el PSOE), respeto y fomento de la pluralidad interna, elección en primarias abiertas, incluso a la francesa o sea con participación abierta al electorado, no solo a militantes y/o simpatizantes, o algunas más radicales como la exigencia, que planteaba Rodríguez Ibarra, de (para evitar lo de la oficina de empleo) exigir un mínimo de años de cotización a la seguridad social para entrar en cargos internos e institucionales.
    No sabemos cuántas de estas propuestas van a salir aprobadas este fin de semana, pero habría sido interesante que Chacón y Rubalcaba hubieran dejado muy clara su posición sobre cada una de ellas, incluso que se hubieran comprometido a apoyarlas. Existen dudas razonables de que eso sea así ya que al menos las más polémicas en las diferentes entrevistas las han resuelto con respuestas ambiguas, como se dice en el lenguaje taurino "con una larga cambiada".
    Pero existe un elemento más importante aún. Un elemento básico en los principios clásicos de la izquierda: que lo que se dice se debe hacer obligatoriamente, que la teoría siempre debe ir ligada a la praxis. O sea, que, para demostrar que se es sincero, todo lo que se plantea se debe cumplir e incluso se debe haber cumplido en el pasado. De lo contrario, esa palabra tan pronunciada últimamente por ambos, "credibilidad", queda vacía de contenido.
    Si realmente se ha escuchado el mensaje lanzado por nuestra base social en las últimas elecciones, si Rubalcaba y Chacón lo han escuchado, deben dar instrucciones a sus seguidores (la inmensa mayoría de delegadas y delegados) para que voten a favor de las enmiendas más avanzadas tanto en lo ideológico como en el modelo de partido. Es la prueba del algodón. Lo demás resultaría un absoluto fraude y nos condenaría a muchos años de travesía por el desierto y al peligro real de desaparición.
    Quizás de las diferencias entre ambos exista una que ha pasado desapercibida. La garantía de esa incompatibilidad de cargos mencionada la garantiza con mayor facilidad Rubalcaba, en primer lugar porque Chacón ya ha dejado claro que si sale secretaria general se presentará a las primarias para encabezar las listas del PSOE en las próximas elecciones (si tanto le interesa su recuperación habría sido más adecuado decir que se iba a dedicar en cuerpo y alma a ese empeño, dejando ese puesto para otra compañera o compañero), pero especialmente porque él ya ha experimentado ese placer con resultados catastróficos y una persona inteligente no puede repetir los mismos errores.
    Queda un último elemento que reseñar. Su posición sobre el conflicto vasco. Ahí también existen diferencias, no solo de veteranía. Rubalcaba es quizás el político que más sabe sobre ello, también de experiencia en esa praxis que antes hemos comentado. la ya famosa comida de Leitza fue un gesto de valentía y audacia, reconociendo las dificultades, los enrocamientos que a veces ha tenido que realizar y que al igual que Zapatero en los últimos instantes le ha entrado el miedo escénico para haber dejado resuelto un complejo asunto que Rajoy y el PP pueden estropear. Una mayor valentía con el tema de los presos, comenzando porque Otegi ya no estuviera en la cárcel, habría sido deseable. Pero seguro que la historia lo situará como uno de los protagonistas.
    ¿Chacón o Rubalcaba? Sobre lo comentado gana por puntos el segundo. Quizás no crea en todo ello, pero también es posible que su sagacidad, su zorrería le lleve a defender esas medidas porque vea que no hay otra alternativa. El socialismo, la izquierda, los progresistas de este país necesitan que de ese congreso salga un PSOE fortalecido, más de izquierdas, federalista, más plural, más democrático, abierto, transparente. Ojalá sea así.
     

     

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