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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 02
    Noviembre
    2011

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    RAJOY QUEDA SECO CON EL TRASVASE

     

    Mariano Rajoy no habla ya de trasvases. Su programa se referirá, al respecto, a soluciones entre cuencas deficitarias y excedentarias, que es como no decir nada. Lo que no deja de ser una faena para el PP valenciano, que agita aún las banderas de los trasvases del Ebro y del Tajo-Segura en cuanta ocasión se presenta. Porque el agua, ese bien escaso y mal gestionado, en Valencia y en el resto de la Península, ha sido desde 1995, año en el que Eduardo Zaplana conquistó para el PP la Generalitat Valenciana, elemento central del discurso político de este partido. Un discurso reivindicativo, sí, pero también victimista; que cobró fuerza cuando el PSOE, en una de sus mayores errores políticos respecto a Valencia, derogó el PHN, y con él la posibilidad de tomar agua excedentaria del Ebro y llevarla a esta comunidad. El “agua para todos” aún resuena en algunos foros valencianos populares; tal fue la fuerza con que se gritó el lema.

    El programa del PP no habla de trasvases, ni explícitamente se apoya el corredor mediterráneo. Da que pensar. Rajoy, siempre prudente, prefiere recurrir a las metáforas para hablar de prioridades; que no es otra cosa que seleccionar qué inversiones son las adecuadas para realizarse, justo en este momento de arcas vacías. El PP anda, por esta razón, un tanto fracturado. No hay unidad de discurso, aunque se intente aparentar lo contrario, y algunas baronías exigen privilegio en la futura Corte de un PP que se aventura hegemónico así en el Estado como en casi todas las autonomías. El presidente Alberto Fabra sabe que su papel no es el de Francisco Camps, que de no haber sido devorado por el caso Gürtel aún tendría voz y voto en las decisiones marianistas. Fabra, más pragmático y realista que su antecesor, sabe que frente a cospedales y otras familias su poder es escaso; aunque le avalen casi 1,5 millones de votos valencianos.

    Se anuncia, por lo tanto, una dura batalla interna en el PP nacional, entre trasvasistas y antitrasvasistas, entre corredores centrales y atlánticos y el Mediterráneo, porque no habrá enemigo común a batir, como así era el PSOE gobernando España. El enemigo, de haberlo, será el vecino, del mismo partido, y con diferentes intereses. La España, la del nacionalismo español incrustado en el ADN del PP, sufrirá estas tensiones, y uno sospecha, por razones históricas, y por el escepticismo propio de la edad, que los valencianos vamos a sufrir mucho (ha hecho falta movilizar durante apños a toda la sociedad civil para lograr que Madrid acepte defender una raya en un mapa de trazados ferroviarios, el del corredor mediterráneo); y que frente a lo denunciado reiteradamente en su discurso victimista por el PP valenciano, ahora tampoco lograremos ciertos trasvases y ciertas prioridades y beneficios, por mucho que Mariano Rajoy sea presidente del Gobierno Español. Al tiempo.

     

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