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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 17
    Noviembre
    2011

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    RUBALCABA GANA LAS ELECCIONES

     

    A unas horas de las elecciones, las ideas fundamentales de los programas electorales de los partidos están bastante claras por parte del PSOE y no tanto por parte del PP. Hay propuestas que son claramente contradictorias entre socialistas y populares y que marcan diferencias sustanciales entre las políticas que aplicarían si llegan al poder.

    En el ámbito de la economía, los socialistas apuestan por dedicar dinero público para conseguir la reactivación económica. El Partido Popular, por su parte, propone centrarse en la austeridad y no gastar más de lo que se ingresa.

    Los socialistas crearán un impuesto a las grandes fortunas y otro a los bancos. Los populares, todo lo contrario: prometen bajar impuestos a los que generen empleo y a los que ahorren.

    En materia de empleo, los socialistas confían en estimular la contratación a tiempo parcial y prometen un plan para jóvenes, mientras los populares quieren una reforma laboral que facilite la contratación estable simplificando los contratos.

    En cuanto a la vivienda, los socialistas quieren desarrollar sobre todo el alquiler y la rehabilitación. El Partido Popular vuelve a la deducción fiscal por la compra de la vivienda habitual.

    A unas pocas horas de las Elecciones ya hay un vencedor Alfredo Pérez Rubalcaba, y lo es por lo siguiente:

    La movilidad de Rubalcaba tiene enloquecidas a las redacciones. Es casi imposible seguirle, porque multiplica presencias y mítines. Diríase que allí donde ve un núcleo de población ve un puñado de votos y se baja a predicarles. Es lo más parecido al viejo candidato que busca el voto como se les pide a los militantes: puerta a puerta y casa a casa. Ayer mismo estuvo en cuatro provincias andaluzas, con una prodigiosa capacidad de multiplicación. Hasta los más críticos con él elogian su capacidad de trabajo, con lo cual he llegado a una conclusión: hace de su propia actividad su mejor recurso de propaganda electoral. Bastante mejor que sus ofertas para gobernar.

     

    Este articulista quiere elogiar otro aspecto. Alfredo Pérez Rubalcaba asumió su candidatura cuando todos los institutos de opinión decían que los socialistas perderían las elecciones, fuese quien fuese el candidato. Sólo tuvo una levísima luz de esperanza, un fugaz fogonazo, en el barómetro del CIS del mes de julio, que lo situaba a siete puntos de Rajoy.

     

    Después, cada sondeo publicado fue peor para él. Y encima, tuvo que luchar contra un ambiente que desde hace mucho tiempo sitúa a Rajoy como ganador. En pocas elecciones se usó tanto el tópico del pescado vendido, el símil de la sentencia dictada o la calificación de desastre para los resultados socialistas. A Rubalcaba no le hemos dado siquiera el beneficio de la incertidumbre que preside cualquier consulta.

     

    Tiene que ser desmoralizador situarte ante una cámara y que todo el mundo te vea como perdedor. Tiene que ser penoso que los cálculos de la opinión publicada se centren en adivinar la magnitud de la victoria del adversario y la dimensión del descalabro de la formación que lideras. Y todo eso se agrava con la sensación de soledad: salvo Carme Chacón, que se juega mucho en Barcelona, no hay noticia de ministros que hagan campaña por él. La ausencia, forzosa o voluntaria, de un acomplejado y huidizo Zapatero, que sólo apareció ayer, juega también en su contra, porque es símbolo de un fracaso que hay que ocultar.

     

    Y sin embargo, Rubalcaba nunca se dio por derrotado del todo. Es como si creyera en el milagro final y como si planteara esta contienda como una cuestión de honor. A lo peor es un náufrago que se agarra a cualquier tabla para sobrevivir, pero demuestra más pasión política que nadie.

     

    Puede que el 20N muerda la lona, como se dice en el boxeo; pero, si el domingo Rubalcaba consigue salvar los muebles de un partido decaído y cercado por todos, suyo será el mérito. Exclusivamente suyo. Se cuentan con los dedos de una mano las personas a las que tiene alguna cosa que agradecer.

    Alfredo, has ganado las elecciones antes del 20N. Salud

     

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