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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 28
    Diciembre
    2011

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    ¿SOMOS CONSCIENTES DEL SIGNIFICADO: "DERECHOS HUMANOS"?

     

     

     

    Siempre suelo seguir la prensa nacional y regional, y ,sobre todo, leo las columnas de opinión. En ellas se tratan recurrentemente temáticas que tienen relación con los derechos humanos, y me llama la atención que la mención a éstos suele hacerse en un marco de liviandad tal que se desdibuja su origen en el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. Se trata, entonces, de derechos planteados como una manera de establecer un piso mínimo de respeto al género humano para evitar rebajar la dignidad de nuestros semejantes.

    La mención a los DD.HH. que me llama especialmente la atención es la que aparece relacionada con episodios de delincuencia que últimamente son parte importante del contenido de los medios de comunicación. Es común ver retratados a los delincuentes como individuos que han perdido su condición humana, ya sea porque se les considera enfermos, ya sea porque sean intrínsecamente malos. Y así surgen ideas como enviar a quienes delinquen a una isla-cárcel, de crear en espíritu y “maquilladas” leyes similares al Código de Hammurabi, de intervenir médicamente, y contra su voluntad, a los delincuentes, de aplicar la detención por sospecha... Cada uno podrá completar esta lista.

    En este panorama los DD.HH. no asoman como el piso de dignidad humana, sino como un instrumento netamente normativo. He conversado con gente que, mencionando el perdón de dios, sostiene la necesidad de aplicar medidas crueles y degradantes contra los delincuentes. Hay funcionarios policiales que señalan intentar cumplir con una detención apegada a derecho para no recibir “posibles denuncias” "por parte de Asociaciones defensoras de los derechos humanos".

    No creo que corresponda un juicio de valor ante este escenario. Mal que mal, podemos aceptar que las leyes cumplan su objetivo por el temor a la sanción antes que por una interiorización de la discusión de quienes formulan estos códigos. Lo llamativo es que aquello que se considera el mínimo necesario para la dignidad humana sea cuestionado en referencia a episodios, en este caso de delincuencia, y que ese cuestionamiento cobre fuerza en la política y en la opinión pública. Lo que sí podemos reclamar es mayor responsabilidad por parte de quienes se exigen ablandar los DD.HH. en busca de objetivos meramente específicos.

    A continuación comentaré algunos artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que son cuestionados frecuentemente:

    • Artículo 5: Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Aquí entra la castración química involuntaria, la tortura o el relegamiento en condiciones precarias (como plantean los partidarios de una isla-cárcel, donde los presos se hagan cargo de su propia manutención sin ayuda externa).
    • Artículo 9: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Es lo que propone cambiar la detención por sospecha, acabar con una puerta giratoria a costa de encerrar a imputados no declarados culpables, y enviar gente a una isla-cárcel.
    • Artículo 11: 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. Considero este punto porque encuentro recurrentemente una minimización de quien delinque, o bien una estigmatización de ciertos sectores, por parte de amplios sectores de la sociedad. No sé si estas reacciones influyen o no sobre los jueces,  creo que la presión mediática influye bastante, pero claramente vulnera a los imputados. Para ello está el siguiente punto.
    • Artículo 12: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. En este punto, además, considero al llamado cuarto poder, la prensa. En España los programas de impacto televisivo, Tele 5 y su altísimo porcentaje de programación han participado de la vulneración de este artículo al imputar a personas de actividades que muchas veces no han sido ilícitas, y cuando lo son, las castigan socialmente antes del veredicto de un tribunal calificado, o lo que es peor ante el veredicto de pseudo-periodistas.
    • Artículo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Últimamente ya ha dejado de ser noticia la violencia en contextos políticos, donde se ha invalidado a quienes se adhieren a idearios no representados en la política tradicional, algunas tendencias libertarias, por ejemplo. Tengo claro que la orientación sexual es  una manifestación del estado personal y por ello depende de la conciencia responsable de la persona que lo asume así; de ser así, se vulneró gravemente a un juez por visitar un sauna, y a una jueza por declararse lesbiana siendo madre.



    De todo esto me surgen varias preguntas: ¿Los derechos humanos son los precisos para salvaguardar la dignidad humana? Si es así, ¿por qué no son reconocidos como fundamentales en tantas partes y frente a tantos temas? Si no son los mejores, ¿cuáles debieran ser? ¿O es que somos parte de una sociedad que tiende al estándar, donde sus miembros evitan caer en el rechazo que puede diferenciarlos de los demás y cuestionar su semejanza humana? Da juego el tema, espero sus comentarios.

     

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