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Blog DESDE MI ESPACIO - Pedro Negrín Fernández

Pedro Negrín Fernández

Economista. Politólogo. Masón. Republicano. Socialista hasta la médula. Libre-pensador. Un poco Jacobino y muy buena gente. Tolerante y esctricto en lo conciernente a la invasión de la intimidad, ataques contra-natura, ecologismo,intolerancia, xenofobia,ultra-derecha y/o ultra-izquierda...Todo lo qu...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog pretende contar, desde mi espacio vital (social, cultural,literario,político,analítico.etc), la realidad de los hechos que me hayan impactado en el día. Sólo eso.Que creo no es poco.


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  • 16
    Agosto
    2012

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    El mes de agosto es para no pensar, una tregua de verano. Pero, la situación emborrona la cabeza. Los últimos sucesos hacen una madeja para tejer prima de riesgo, rescate, elecciones generales, huelgas, otoño caliente… Hilos de distintos colores y calidades que distorsionan el conjunto. Mientras intentamos broncearnos -negros ya estamos- con distracciones sin grandes consecuencias, es saludable visitar las hemerotecas. He recuperado del baúl de los recuerdos las lágrimas de Elsa Forner, ministra de Trabajo italiana. Ante las duras medidas que tuvo que adoptar en Bienestar Social, su proverbial y elocuente oratoria perdió el aplomo y empezó a balbucear. Le resultaba muy difícil haber firmado una decisión que afectaba desfavorablemente a miles de ciudadanos. Llorar fue un signo de pesar y dolor. Pero, muy cerca de Italia, en el país del sol, de las castañuelas y los trajes de gitana, medidas mucho más duras que las que tuvo que tomar la Sra. Forner, llenaron de aplausos el hemiciclo del Congreso. Rajoy fue aplaudido con entusiasmo por sus correligionarios del PP. Las más espantosas decisiones que se recuerdan en la historia de España fueron ovacionadas calurosamente. El presidente, como quien torea una faena perfecta, recibió los olés de sus partidarios. Con un poco de suerte le sacan a hombros con oreja y rabo. Para rematar el éxito, la diputada del PP Andrea Fabra hasta se permitió un piropo de alta calidad para los parados: ¡Que se jodan! Sin comentarios.

    Tampoco parecen necesarios los comentarios por la sensata decisión presidencial de perdonar las deudas, como el mismísimo Jesucristo, a los bancos. El Sr. Rajoy siguió la continuación de la consigna evangélica: como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Los bancos, amigo lector, no perdonan al cliente que está en números rojos de 300 euros. Son las incomprensiones de cada día.

    Incomprensiones que también me llevan a Galicia. Recuerden aquel día en que la policía se afanaba en completar los sucesos que rodeaban al robo del Códice Calixtino, el presidente se concedió el honor de devolver el preciado tesoro, con sus propias manos, al cabildo de Santiago de Compostela. ¿Por qué él, en lugar de los protagonistas del encuentro? Son prerrogativas del poder. La misma policía, autora del hallazgo, descubrió también que con los donativos de los fieles, el ladrón había comprado hasta una casa. Centimito a centimito los cepillos de la catedral de Santiago servían para algo más que ayudar al sustento del templo. La riqueza de los poderes eclesiásticos contrasta exageradamente con algunas iglesias de pueblo donde el párroco no tiene dinero ni para el vino de consagrar.

    Algo así -acuciante carencia de bienes- le pasó a Adrián González, alcalde de Playazuela, un pueblecito de 500 habitantes de la provincia de Cáceres. El mandatario no podía seguir sin dormir ni descansar ante las deudas que acumulaba su Consistorio. Con los 3,2 millones de deudas le resultaba imposible pegar ojo. El tema venía de lejos. Los hilos se alargaban hasta la operación Malaya. ¡Imagínense cómo está de enredada esta piel de toro!, y decía un refrán que la deuda es el producto del beneficio de otro. El Sr. González -que no tenía dineros escondidos en ningún banco de Ginebra, y sí al parecer un limpio expediente- decidió volver a cuidar sus cabras y dejarse de plenos y reuniones. La nueva alcalde, militante del PP, espera solucionar la situación. Si lo consigue, Adrián está dispuesto a darle la vuelta al ruedo, porque el adeudado pueblito solo tiene sin hipotecar el edifico consistorial, la Casa de Cultura y el cementerio. Con esos mimbres no creo que se pueda hacer un cesto. Un ayuntamiento sin dinero, unos libros sin lectores -por lo visto no hay quien entre en la biblioteca y el polvo se amontona porque no hay presupuesto para una empleada de la limpieza- y unos difuntos a los que les sobra la casa. La vida es realmente injusta con los vivos. Un dicho popular decía: "estoy en deuda con la vida, lo tendré que pagar con la muerte".

    Pero, siempre hay posibilidad de un más difícil todavía. En Italia, el caballero Berlusconi amenaza con volver a presentarse, y hasta es posible que gane. Las paradojas son un misterio. Hay quien se queja de la situación pero cuando introdujo su voto en las urna estaba seguro de que el futuro sonreía a las gaviotas que surcaban por un cielo azul. ¡Pobres gaviotas con un líder tan mentiroso! Los bomberos, los municipales y todos los funcionarios del país se rebelan ante este revoloteo continuo.

     

     

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