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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 17
    Diciembre
    2015

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    A vuelapluma: Los candidatos no han leído a Kant, ni falta que



    A vuelapluma: Los candidatos no han leído a Kant, ni falta que

    Y el ganador es...

     

     

    El Diccionario de la Lengua Española define la palabra espectáculo, en su primera acepción, como "función o diversión pública celebrada en un teatro, en un circo o en cualquier otro edificio o lugar en que se congrega la gente para presenciarla"; en segundo lugar, como "conjunto de actividades profesionales relacionadas con los espectáculos, la gente y el mundo del espectáculo"; en tercero como "cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles; y en su cuarta y última acepción como "acción que causa escándalo o gran extrañeza".


    Me niego a opinar sobre el debate televisivo del pasado lunes entre el candidato del partido socialista, Pedro Sánchez, y el del partido popular y presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Ya lo han desmenuzado bastante los medios de comunicación y las redes sociales como para creer que mi opinión va a aportar algo original al respecto. Parodiando el refrán: a quién los electores se la den, la Corona se la bendiga. En todo caso, pueden verlo completo, si lo desean, en este enlace

     

    Prefiero con mucho referirme al novedoso espectáculo que el diario El País organizó el pasado 30 de noviembre reuniendo en un debate electoral a tres (con un cuarto atril ausente por voluntad propia) a los líderes de Ciudadanos, Albert Rivera; Podemos, Pablo Iglesias; y Partido Socialista, Pedro Sánchez. Novedoso, fue, desde luego; provechoso, no lo tengo tan claro. Pero fue un buen espectáculo, y eso es lo que es la política entre muchas cosas: una representación, un espectáculo que se ofrece a la ciudadanía para que cada cual saque sus conclusiones, si es capaz de ello, al finalizar la representación. Las cuatro acepciones del Diccionario de la RAE cuadran como definición de lo que vimos ese día. Lo pueden volver a ver íntegro en este enlace y en el vídeo del final de la entrada.

     

    Justo una semana antes, el 23 de noviembre, Albert Rivera y Pablo Iglesias, habían mantenido un debate a dos, en el auditorio de la Universidad Carlos III de Madrid, en el que tuvo lugar un hecho que llamó la atención de los asistentes y que fue destacado, con maliciosa intención, por todos los medios de comunicación. Y ese hecho fue que ambos se refirieron en sus intervenciones al filósofo Inmanuel Kant (1724-1804), y que ambos se equivocaron en sus citas al responder a una de las preguntas del público sobre si apoyaban la decisión del Gobierno de dejar en un segundo plano la asignatura de Filosofía en la enseñanza secundaria y pedirles que recomendarán una obra de esta materia. Y ambos quedaron en evidencia. Pablo Iglesias al mencionar Ética de la razón pura, en lugar de Crítica de la razón pura de Kant y defender la importancia de la Filosofía porque "enseña a pensar". Y Albert Rivera, que también criticó la decisión del Gobierno y apostó por recuperar esa asignatura, al reseñar al filósofo alemán como un referente pero no ser capaz de mencionar ninguna obra suya tras insistirle en tal sentido el moderador: "La verdad es que no he leído a Kant, ningún título concreto, pero lo he estudiado en Filosofía Política", confesó. 

     

    No tiene mayor importancia. Lo citaron mal, pero lo citaron. Es muy posible que otros candidatos ni hayan oído hablar de ese tal Kant, tan de moda estos días. Ya lo dicho en ocasiones anteriores, pero no me importa repetirme a mí mismo: Occidente, es una creación de la cultura greco-latina trufada de conceptos morales judeo-cristianos, y, salvo en las ciencias experimentales, casi todo lo demás que se ha escrito o dicho desde entonces es mera paráfrasis de lo que ellos dijeron mucho mejor. La frase es mía y la cedo gustoso, sin copyright

     

    No soy el único que lo piensa... Por ejemplo, hace ya unos años el poeta y escritor Luis Antonio de Villena, se preguntaba en un delicioso y mordaz artículo en El País, ¿Por qué Rajoy o Zapatero nunca citan a Cicerón?. Ni tampoco, claro está a Séneca, Platón, Aristóteles, Heródoto o Tucídides, que tanto tienen que enseñar al hombre de nuestros días. Villena no daba ninguna respuesta a su pregunta, pero si adelantaba una conclusión que comparto plena y absolutamente: estamos creando una sociedad "en la que hay una minoría cultural muy culta y una inmensa mayoría cada vez más inculta (.../...) con una democracia empobrecida en la que los ciudadanos no tienen capacidad de respuesta". Esa es una de las cosas que la enseñanza de la filosofía y de lo que dijeron los filósofos podría arreglar, pero... Dejémoslo así.

     

    Si así andamos con la enseñanza de la filosofía, la literatura que consumimos es un índice del grado de cultura de una sociedad, y creo percibir presagios de tormenta. Permítaseme un símil, y no es nada personal pues he leído con gusto ambas obras. Hace unos años, por las mismas fechas en que Villena escribía el artículo citado, dos novelas acaparaban todos los índices de superventas en las estanterías de las grandes superficies de España. Me refiero a La sombra del viento El Código Da Vinci, pero comparar a Carlos Ruíz Zafón o Dan Brown, sus autores respectivos, con Esquilo o Virgilio, es como comparar el "tachum-tachum" de la música "bacalao" con el Don Giovanni de Mozart. 

     

    Desde luego, en un sentido lato, lo que hacen los Zafón y Brown de turno y cada época es tan literatura como las obras inmortales de Esquilo y Virgilio. Y tan música es el "tachum-tachum" como la ópera más excelsa. Y claro está que siempre será preferible leer un superventas a no leer nada; o escuchar el "tachum-tachum" a no disfrutar del placer de la música, pero en ambos casos, ese debería ser sólo el primer paso en la búsqueda y encuentro de la excelencia literaria y musical. Aunque sobre gustos no haya nada escrito. 


    Disfruten del artículo de Villena. Es bastante más serio que mi digresión, un tanto a vuelapluma y con cierta dosis de mala leche. Producto del desencanto. Y el próximo domingo voten con el corazón, que es el único que no se equivoca. Yo ya lo he hecho, por correo, y no estoy muy seguro de no haberme equivocado, a pesar de sí haber leído a Kant... 


    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



     

     

     

     

    Entrada núm. 2541

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     
     

    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

     

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