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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 09
    Noviembre
    2016

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    A vuelapluma. Y Dios, por desgracia, atinó esta vez



    A vuelapluma. Y Dios, por desgracia, atinó esta vez

     

     

     

     

    Hace ocho años y medio, cuando Hillary Clinton y Barack Obama se disputaban la candidatura del partido demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre de ese año, circuló por los mentideros políticos de Washington un chascarrillo que hizo gran fortuna.

     

    Al parecer, el reverendo Jesse Jackson, un pastor negro de la iglesia bautista estadounidense, antiguo luchador por los derechos civiles junto a Martin Luther King, varias veces candidato a su vez en las primarias demócratas a la candidatura presidencial, y uno de los prebostes más significados y respetados del partido demócrata, indeciso y preocupado por la posible fractura interna del partido ante la elección del candidato a presidente, se había dirigido a Dios preguntándole cual de los dos candidatos, Hillary o Barack, tendría más posibilidades de convertirse en presidente de los Estados Unidos de América.

     

    La respuesta de Dios al reverendo Jackson, según cuentan, fue más propia de la de la Sibila clásica que la de un Ser Supremo e Omnipotente, pero en fín, vamos a lo que vamos.

     

    La primera pregunta de Jackson a Dios había sido:

     

    -Señor mío y Dios mío: ¿Cuándo será una mujer presidente de los Estados Unidos de América?

     

    La respuesta de Dios, clara y rotunda, no se hizo esperar:

     

    -Eso no lo verás tú, hijo mío.

     

    Asustado, el reverendo Jackson, preguntó de nuevo a Dios:

     

    -¿Y un negro, Señor mío y Dios mío: Cuándo veremos a un negro presidente de los Estados Unidos de América?

     

    Y la respuesta del Señor de los Cielos resonó de nuevo clara y rotunda:

     

    -Eso no lo veré Yo, hijo mío.

     

    Bueno, pues resulta que Dios se equivocó con lo del negro y ha atinado con lo de la mujer. Gracias, buen Dios, por ese sentido del humor tan extraviado que demuestras con los pobres humanos. Al menos no vamos a aburrirnos...



     

    A vuelapluma. Y Dios, por desgracia, atinó esta vez

    Donald Trump



    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     

     

     

     
     
     
     
     

    A vuelapluma. Y Dios, por desgracia, atinó esta vez

    HArendt

     

     

     

     

    Entrada núm. 3017

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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