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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

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Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 05
    Octubre
    2014

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    El tema de España en la poesía de Federico García Lorca

     

     

     


    La Alhambra (Granada, Andalucía)

     

     

     

    Buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierda parecemos dar la impresión de avergonzarnos de nuestra condición de tales. De ahí nuestro aturdimiento y confusión al utilizar términos como pueblo, país, patria, nación, Estado; todo para no utilizar la palabra España. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos acomplejarnos ni avergonzarnos del uso, y hasta abuso, de la palabra España. España es la patria y la nación común que a todos nos acoge y ampara. No es solo de la derecha, es también nuestra. Y para quitarnos ese complejo de encima puede ayudarnos la poesía.


    De ahí, mi atrevimiento al haber traído al blog durante estas últimos meses, a lo largo de cincuenta y seis entradas, lo que algunos de los grandes poetas españoles contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, dijeron sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. 


    Fue un gran poeta en lengua inglesa, el estadounidense Walt Whitman quien dijo que "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 


    Ahora que esta larga serie de entradas sobre el tema de España en la poesia española contemporánea ha llegado a su fín, traigo hasta el blog, en esta entrada escrita desde el corazón, al poeta Federico García Lorca


    Ahora que la unidad de los españoles durante siglos en torno a un proyecto de convivencia en común producto de luchas, encuentros y desencuentros, ilusiones y decepciones, pero juntos, parece en trance de romperse por la desidia de algunos, la incompetencia de otros y la indiferencia de la mayoría, recurrir a la figura de Lorca puede parecer pueril, pero no lo es. Su muerte, su asesinato por una banda de sicarios al inicio de la última guerra civil entre españoles, es un ejemplo claro de algo que nunca más debe volver a ocurrir entre nosotros. Bajo ninguna circunstancia, por ninguna razón.


    Federico García Lorca nace en Fuente Vaqueros (Andalucía), en 1898, en el seno de una familia de acomodada situación económica. Poeta, dramaturgo y prosista, miembro de la Generación del 27, es junto a Valle-Inclán y Buero Vallejo una de las cumbres del teatro español del siglo XX y de toda la historia de la literatura en España. Comenzó a estudiar Filosoría y Letras y Derecho en la Universidad de Granada, pero enseguida se traslada a Madrid, a la famosa Residencia de Estudiantes, donde coincide y hace amistad con intelectuales y artistas como Luis Buñuel, Rafael Albertí y Salvador Dalí. 


    Meses antes de su muerte, cuando le preguntaron por sus preferencias políticas, respondió que él era al mismo tiempo católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. Nunca estuvo afiliado a ningún partido ni facción política. Durante la II República su compañía teatral, La Barraca, formada por universitarios, representó por pueblos y ciudades de toda España lo más granado del teatro español del Siglo de Oro. 


    Murió asesinado por un grupo de falangistas la madrugada del 14 de agosto de 1936 en algún lugar de la carretera entre Víznar y Alfacar, en la provincia andaluza de Granada. Su cuerpo nunca ha sido encontrado.


    Les dejo con su poema "Baladilla de los tres ríos":

     


    El río Guadiailquivir

    va entre naranjos y olivos.

    Los dos ríos de Granada

    bajan de la nieve al trigo.


    ¡Ay amor

    que se fue y no vino!


    El río Guadalquivir 

    tiene las barbas granates.

    Los dos ríos de Granada,

    uno llanto y otro sangre.


    ¡Ay amor

    que se fue por el aire!


    Para lo barcos de vela

    Sevilla tiene un camino;

    por el agua de Granada

    solo reman los suspiros.


    ¡Ay amor

    que se fue y no vino!


    Guadalquivir, alta torre

    y viento en los naranjales.

    Darro y Genil, torrecillas

    muertas sobre los estanques.


    ¡Ay amor

    que se fue por el aire!


    ¿Quién dirá que el agua lleva

    un fuego fatuo de grito?


    ¡Ay amor

    que se fue y no vino!


    Lleva azahar, lleva olivas,

    Andalucía, a tus mares.


    ¡Ay amor

    que se fue por el aire!

     


    Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt

     




     

    El poeta  Federico García Lorca



     

     

    Entrada núm. 2174

    elblogdeharendt@gmail.com

    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

     

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