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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 02
    Julio
    2014

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    El tema de España en la poesía española contemporánea. Ángel Crespo

     

     

     

    Lagunas de Ruidera (Ciudad Real)

     

     

    A mi amiga Maribel A.

     

    Ahora que parece que una buena parte de los españoles que se declaran de izquierdas parecen confundidos con conceptos tales como pueblo, país, patria, gobierno, nación y Estado, conceptos que sin duda inducen a confusión pero que en ningún caso son sinónimos, quizá convendría reivindicar el nombre común de España que a todos nos acoge y ampara. Sin vergüenza alguna. Sin remordimientos de ninguna especie.


     
     

    De ahí, mi atrevimiento de traer a partir de hoy, y durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que los grandes poetas españoles contemporáneos han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España.


    Ángel Crespo (1926-1995), nace en Ciudad Real (Castilla-La Mancha). Hijo de pqueños terranientes, durante la guerra civil estudia solo en su casa ayudado por un profesor de francés amigo de su familia que le lleva a entusiasmarse por la mitología clásica. Escribe poesía desde muy joven. Estudia Derecho y llega a ejercer como abogado y crítico de arte. Escribe poesía social, pero rechaza el marxismo del PC en el que milita y abandona el partido y España. Da clases como profesor en las universidades de Puerto Rico, Upsala, Leiden y Washington. Regresa a España en 1988 como profesor de la universidad de Barcelona donde muere. Les dejo con su poema "España".




    Escribían su nombre en las paredes.


    Con un carbón, con una tiza, con un lápiz mordido, con

    un pedazo de yeso arrancando de una esquina, con

    un clavo negro sacado de una tabla, escribían su

    nombre en las paredes.


    Les ponían sobre los pies un pie de plomo y otro de

    acero, para que no anduviesen, para que no

    llegasen, para que no escribiesen su nombre, pero

    ellos escribían su nombre en las paredes.


    Escribían su nombre en las paredes de las casas vecinales,

    lo escribían con letras grandes, como una exclamación

    que quisiera despertar a los vecinos, y los

    vecinos seguían durmiendo.


    Les ataban ambas manos con alambres y con esposas y

    con clavos y con cordeles, y con harapos, y les

    empujaban para que cayesen.


    Pero ellos escribían su nombre en las paredes de los

    colegios para que los niños fuesen hombres, y las

    niñas también fuesen hombres y hasta los mariquitas

    fuesen hombres.


    Decidieron borrar aquellas letras y montaban andamios y

    escaleras; fueron con helicópteros y con camiones

    y con cestos de gomas de borrar y con enormes

    botes de pintura y con máquinas pulidoras,pero

    aquellas letras no se borraban.


    Como ya la creían muerta, nadie más escribió su nombre 

    en las paredes.


    Para borrarlo, decidieron derribar la ciudad y hacer otra

    ciudad con edificios nuevos y decidieron que los

    poetas no pudieran andar sus calles deteriorando

    las paredes. Grandes caravanas trasladaban máquinas, 

    artesas, niños, camas, mujeres, hombres, 

    palos, vajillas y cenizas a la nueva ciudad.


    Tras el primer crepúsculo, a la primera hora de la noche,

    se confundieron todas las bombillas de todos los

    anuncios luminosos, se confunfieron todas las

    letras de los rótulos de todas las fachadas y escribieron

    el mismo nombre, allá en el cielo, donde

    no se borra.


    "España", de Ángel Crespo




    Y mañana, Carlos Bousoño. Sean felices, por favor, y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





    El poeta Ángel Crespo




    Entrada núm. 2084

    elblogdeharendt@gmail.com

     

    http://harendt.blogspot.com

    Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri

     

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