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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 30
    Mayo
    2017

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    Especial. Día de Canarias, 2017



    Especial. Día de Canarias, 2017

    El Roque Nublo (Gran Canaria). Al fondo, el Teide (Tenerife)



    ODA A CANARIAS

     

    La patria es una peña,

    la patria es una roca,

    la patria es una fuente,

    la patria es una senda y una choza. 

     

    Mi patria no es el mundo;

    mi patria no es Europa;

    mi patria es de un almendro

    la dulce, fresca, inolvidable sombra. 

     

    A veces por el mundo

    con mi dolor a solas

    recuerdo de mi patria

    las rosadas, espléndidas auroras. 

     

    A veces con delicia

    mi corazón evoca,

    mi almendro de la infancia,

    de mi patria las peñas y las rocas. 

     

    Y olvido muchas veces

    del mundo las zozobras,

    pensando de las islas

    en los montes, las playas y las olas. 

     

    A mí no me entusiasman

    ridículas utópias,

    ni hazañas infecundas

    de la razón afrenta, y de la Historia. 

     

    Ni en los Estados pienso

    que duran breves horas,

    cual duran en la vida

    de los mortales las mezquinas obras. 

     

    A mí no me conmueven

    inútiles memorias,

    de pueblos que pasaron

    en épocas sangrientas y remotas. 

     

    La sangre de mis venas,

    a mí no se me importa 

    que venga del Egipto

    o de la razas célticas y godas. 

     

    Mi espíritu es isleño

    como las patrias rocas,

    y vivirá cual ellas

    hasta que el mar inunde aquellas costas. 

     

    La patria es una fuente,

    la patria es una roca,

    la patria es una cumbre,

    la patria es una senda y una choza. 

     

    La patria es el espíritu,

    la patria es la memoria,

    la patria es una cuna,

    la patria es una ermita y una fosa. 

     

    Mi espíritu es isleño

    como las patrias costas,

    donde la mar se estrella

    en espumas rompiéndose y en notas. 

     

    Mi patria es una isla,

    mi patria es una roca,

    mi espíritu es isleño

    como los riscos donde vi la aurora.

     

    Nicolás Estévanez (1838-1914)

     

     

     

    Especial. Día de Canarias, 2017

    Nicolás Estévanez



    Me sumo a la efeméride del Día de Canarias, hoy, 30 de mayo, y lo hago trayendo hasta el blog un asunto que dos siglos después de iniciado sigue influyendo decisivamente en la difícil vertebración política de Canarias. Vertebración agravada por un sistema electoral que aunque declarado constitucional por el máximo órgano jurisdiccional del Estado, el Tribunal Constitucional, distorsiona hasta extremos grotescos el valor del voto de los ciudadanos en función de la isla en que residen. Un sistema difícil de reformar pues, en el fondo, y aunque no lo confiesen, beneficia a los tres partidos hegemónicos del archipiélago. 


    Marcos Guimerá Peraza (1921-2012), es uno de los grandes historiadores, y ha dado muchos, que han nacido en esta tierra atlántica común que nos acoge. Hace ya cuarenta años escribió un ensayo sobre la compleja vertebración política de Canarias con el título de "El Pleito Insular". Se publicó en el prestigioso Anuario de Estudios Atlánticos (Casa de Colón, Las Palmas, 1967-1974) en cinco entregas sucesivas que pueden ustedes leer en el enlace anterior.  

     

    Un pleito difícil de entender para quien no sea canario, no solo por lo que tiene de peculiar e idiosincrásico, sino por la carga política que lo provocó, lo mantuvo, y que aún colea, y que en realidad se resume en la lucha por la hegemonía en el archipiélago de las burguesías dominantes y enfrentadas de las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. 


    Guimerá Peraza lo deja meridianamente claro desde el inicio del primero (1967) de los estudios que le dedicó: Las luchas por la capitalidad, primero, y por la división, después, cuentan con más de un siglo de antigüedad en el Archipiélago Canario. Y gozan siempre, por desdicha, de actualidad, tan pronto se apunta, siquiera, el tema de la unidad regional, después de más de cuarenta años de la división, en dos, de la provincia de Canarias. 

     

    Con la renovación del pleito insular, -sigue diciendo- el tema de la capitalidad resurge. Orillado con la división de 1927, sustituido mucho antes por el divisionismo, con la pensada creación de regiones cobra el problema de la capitalidad del Archipiélago nuevos bríos. 

     

    Como es sabido, -continúa- la organización de las Islas Canarias, antes y después de la Conquista, a fines del siglo xv, fue por Islas, regidas por sus antiguos Ayuntamientos o Cabildos. No hubo nunca una capitalidad provincial o regional, que extendiera su jurisdicción a todo el territorio. Había, sí, en la isla de Gran Canaria una Audiencia y un Obispado; como en la de Tenerife una Comandancia o Capitanía General, desde finales del siglo XVII : concretamente, instalada en Santa Cruz desde 1723, por el Marqués de Vallehermoso. Pero no existió una capital administrativa, poiítica ni económica, hasta bien entrado el siglo XIX.

     

    La realidad -añade- es que la unidad ha sido, y es, la Isla. El Archipiélago es, por definición, un conjunto de Islas, y en las Canarias presentan caracteres bien distintos entre sí, y no sólo geográficos. La historia, política y administrativa, ha coincidido con la geografía. Y la economía ha presentado diferencias notables entre Islas.

     

    Pues bien, pese a ello, -concluye- al nacer la Provincia de Canarias con la Constitución de 1812, surgió, casi de inmediato, el pleito sobre la capitalidad. Pero como quiera que la pugna entre Tenerife y Gran Canaria ya había aparecido desde el Motín de Aranjuez en 1808, nuestro estudio va a comprender la historia de la lucha por la capitalidad durante el primer tercio del siglo a XIX, es decir, la parte del mismo que va desde la guerra de la Independencia  contra Napoleón hasta el final de la primera guerra carlista: de 1808 a 1839". 

     

    El pleito que tan exhaustivamente relata Guimerá Peraza es evidente que ya no es lo que era, ni histórica ni políticamente, pero sigue estando ahí por algo tan sencillo de explicar como difícil de entender para muchos: que la realidad insoslayable de Canarias, como él mismo enfatiza, es la "isla", y que el archipiélago canario son siete (o trece) islas diferentes física, histórica, social, cultural y económicamente. Y para resolver circunstancias como esta se inventó, a finales del siglo XVIII, el federalismo.


    Personalmente siempre he creído que el federalismo es un marco idóneo en el que desenvolver el autogobierno de los pueblos y los Estados. Federalizar Canarias supondría, a mi juicio, replantearse la distribución del poder político en el seno de la Comunidad Autónoma de manera horizontal entre el gobierno regional y los gobiernos insulares mediante un reparto de competencias tasado estatutariamente tanto a nivel regional como insular, y la configuración de un parlamento regional (o Cabildo General de Canarias) bicameral, en el que estuvieran representados tanto el pueblo del archipiélago en su conjunto como cada una de sus islas (consideradas como entidades territoriales propias y autónomas) con competencias colegislativas iguales para ambas cámaras, y otras propias y específicas de cada una de ellas. 


    La cámara de elección popular podría ser elegida por la totalidad de la población del archipiélago mediante un sistema proporcional puro, en una circunscripción electoral única, y con listas cerradas pero no bloqueadas, en las que el elector pudiera ordenar por orden de preferencia hasta una cuarta parte de los candidatos de la lista de su elección. Aunque a decir verdad, yo prefiero un sistema electoral directo y mayoritario, a dos vueltas (como el francés), en circunscripciones electorales de igual número de electores en las que se elija a un solo candidato en cada una de ellas, de forma que el voto de cada elector valga exactamente lo mismo en todas y cada una de las circunscripciones.


    La cámara territorial podría conformarse por representantes de los gobiernos de los Cabildos Insulares, en número igual para cada uno de ellos, y con entre uno y cinco votos para cada isla en función de su población de derecho. 

     

    No es la primera vez que planteo esta posibilidad. Lo he hecho ya ante el propio Parlamento de Canarias en 1995, 1996 y 1997, con ocasión de las deliberaciones que llevaron a la reforma del Estatuto de Autonomía, y en artículos de prensa que tuvieron cierta repercusión en medios académicos, pero ninguna en los políticos. Esos artículos pueden leerse en el blog en las entradas correspondientes a los días 26 y 27 de octubre y 25 y 28 de noviembre de 2006. 

     

    Respecto al tan traído y llevado tema de las identidades compartidas, como digo en la presentación del blog, me gustaría dejar claro expresamente que no tengo problema alguno al respecto: me siento tan ciudadano de mi ciudad, Las Palmas, como grancanario, canario, español y europeo. No renuncio a ninguna, no las confronto, todas son mías y con todas me siento igual de solidario. 


    Como los lectores de Desde el trópico de Cáncer saben, me gusta definir a Canarias como un estado de ánimo rodeado de agua por todas partes que tiene sus pies en África, su corazón en América y su cabeza en Europa. Desde ese estado de ánimo, pleno de esperanza en un futuro mejor, les deseo un feliz Día de Canarias a todos los canarios de las islas y la diáspora.




    Especial. Día de Canarias, 2017

     

     

    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     
     
     
     
     
     
     
     
     

     

     

     
     

     

     

     

    Especial. Día de Canarias, 2017

    HArendt

     

     



    Entrada núm. 3525

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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