Blog 
Desde mi ventana
RSS - Blog de Carlos Campos Acero

El autor

Blog Desde mi ventana - Carlos Campos Acero

Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


Archivo

  • 24
    Agosto
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Galdós en su salsa. Hoy, con "El Grande Oriente"



    Galdós en su salsa. Hoy, con

    Estatua de Galdós en Las Palmas de G.C. (Pablo Serrano, 1969)

     

     

    Si preguntan ustedes a cualquier canario sobre quien en es su paisano más universal no tengan duda alguna de cual será su respuesta: el escritor Benito Pérez Galdós. Para conmemorar su nacimiento, del que acaban de cumplirse 173 años, voy a ir subiendo al blog a lo largo de los próximos meses su copiosa obra narrativa, que comencé hace unos días con el primero de sus Episodios Nacionales, colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas entre 1872 y 1912 que tratan acontecimientos de la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en los acontecimientos históricos de la España del XIX como, por ejemplo, la guerra de la Independencia Española, un periodo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, que la vivió.

     

    Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, en las islas Canarias, el 10 de mayo de 1843 y fallecido en Madrid el 4 de enero de 1920, Benito Pérez Galdós fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español, uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX y un narrador esencial en la historia de la literatura en lengua española, hasta el punto de ser considerado por especialistas y estudiosos de su obra como el mayor novelista español después de Cervantes. Galdós transformó el panorama novelístico español de la época, apartándose de la corriente romántica en pos del realismo y aportando a la narrativa una gran expresividad y hondura psicológica. En palabras de Max Aub, Galdós, como Lope de Vega, asumió el espectáculo del pueblo llano y con su intuición serena, profunda y total de la realidad, se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, artísticamente transformado. De ahí, añade, que desde Lope, ningún escritor fue tan popular ni ninguno tan universal, desde Cervantes. Fue desde 1897 académico de la Real Academia Española y llegó a estar propuesto al Premio Nobel de Literatura en 1912.


    El Grande Orienteescrita en 1876, es la cuarta novela de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Galdós. Toma su título de la obediencia masónica llamada Grande Oriente Nacional de España. En este episodio se narran los sucesos posteriores al fallido intento del cura Matías Vinuesa para restaurar el absolutismo y los conflictos en el Gobierno liberal (dirigido en parte por los masones), mientras los realistas, intentarán recuperar el poder. Es el año 1821 y el protagonista de la serie, Salvador Monsalud, vive en Madrid con su madre. Su vecino, Gil de la Cuadra, perseguido por su participación en el intento de restaurar el absolutismo junto con el cura Vinuesa, le pide ayuda para huir junto con su hija. Antes de que pueda socorrerle, Gil de la Cuadra es arrestado y condenado a muerte, por lo que Monsalud, se quedará cuidando de su hija, mientras mueve influencias en los círculos masónicos a los que secretamente pertenece para liberar al padre...


    Pueden leer o descargar la novela desde el enlace de más arriba, en la versión existente en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante. Disfrútenla.



    Galdós en su salsa. Hoy, con



    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     
     

     

     
     
     
     
     
     

     

     

     

     
     

     

    Galdós en su salsa. Hoy, con

    HArendt

     

     

     

     

    Entrada núm. 2854

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook