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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

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  • 03
    Abril
    2012

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    La Guerra de las Malvinas, treinta años después

     

     

     

     

     

    Soldados argentinos (Malvinas, 1982)

     

     

     

     

    El 30 de agosto de 2007, impresionado por la visión de una película argentina sobre la Guerra de las Malvinas titulada "Iluminados por el fuego", del cineasta argentino Tristán Bauer, me aventuré a escribir una pequeña entrada en mi blog sobre aquel hecho bélico del que se conmemoraba entonces su veinticinco aniversario, en la que la calificaba como una guerra absurda. Cinco años después, en el treinta aniversario del inicio de la misma, el 2 de abril de 1982, sigo manteniendo la misma opinión. 

     

    No soy una persona belicista, Pero como el profesor de la Universidad de Princeton Michael Walzer (1935), autor de un impresionante libro titulado "Guerras justas e injustas" (Paidós, Barcelona, 2001), que examina y pasa revista pormenorizada, desde el punto de vista de la filosofía moral, a la mayor parte de los conflictos bélicos del pasado siglo, pienso que hay razones para asumir que sí, que hay guerras justas y guerras injustas, pero que la mayoría de ellas, como la de las Malvinas, son absurdas.

     

    Un entrañable amigo y periodista argentino, de Mendoza, Alberto Atienza, escribía ayer en su página de Facebook un emotivo, sensible y duro artículo sobre una de las víctimas "colaterales" de la Guerra de las Malvinas que conoció hace unos años, que me ha impresionado profundamente y animado a recordar tan triste y trágico conflicto.

     

    También me ha empujado a ello el publicado el domingo pasado en el diario El País por el periodista y escritor británico John Carlin (1956), hijo de padre escocés y madre española, que reside en España y escribe habitualmente crónicas deportivas para el diario El País, y que vivió en la Argentina de niño durante varios años. Se refería a dicha efemérides con un provocador titular: "Thatcher, libertadora argentina. Los nazis argentinos se habrían consolidado en el poder si la Dama de Hierro se hubiera cruzado de brazos ante la ocupación de Las Malvinas hace treinta años", que ha despertado las iras de buena parte de lectores argentinos de dicho diario.

     

    Reconozco que algunos de los párrafos del artículo de Carlin no me parecen afortunados, pero comparto el fondo del mismo y su denuncia del patrioterismo exacerbado con el que la Junta Militar argentina empujo a la población del país a apoyar una aventura bélica que estaba condenada de antemano al fracaso. Tampoco la presidenta de la república argentina ha estado muy comedida en la conmemoración del hecho; mucho más cauto, por su parte, el primer ministro británico se ha limitado a decir que son los habitantes de las Malvinas los que tienen que decidir su futuro. 

     

    Hay una constatación empírica que no admite discusión: Desde hace más de cien años no ha habido ni un solo enfrentamiento bélico entre Estados democráticos; ergo... Patrioterismo  no es lo mismo que patriotismo. La de las Malvinas fue una guerra absurda que no sirvió para nada y que costó la vida de 649 soldados argentinos, la mayor parte reclutas sin preparación militar suficiente, 255 militares británicos y 3 residentes civiles en las islas.

     

    Como en el contencioso histórico que desde hace más de 300 años mantiene mi país, España, con el Reino Unido, sobre Gibraltar, mi opinión personalísima sobre el asunto es que son los habitantes actuales de Gibraltar los que tienen que decidir libremente si desean ser españoles, británicos, o lisa y llanamente, gibraltareños. Cualquiera de las tres opciones me parece razonable, y me gustaría que los gobiernos de España, el Reino Unido y de Gibraltar, se decidieran de una vez, de mutuo acuerdo, a consultar a los gibraltareños sobre ello y a aceptar su decisión. Pienso, sinceramente, que todos saldríamos ganando. ¿Tan difícil es pensar, afrontar y aceptar que argentinos, británicos y malvineses puedan hacer lo mismo?

     

    La película de Bauer la pueden ver, íntegra, en el enlace que he puesto al comienzo de la entrada. Se la recomiendo encarecidamente. Y sean felices, por favor, a pesar de los gobiernos. Tamaragua, amigos. HArendt

     

     

     

     

     

    Playa en las Malvinas, hoy

     

     

     

     

     

     

     

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    Entrada núm. 1461

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