Blog 
Desde mi ventana
RSS - Blog de Carlos Campos Acero

El autor

Blog Desde mi ventana - Carlos Campos Acero

Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


Archivo

  • 14
    Mayo
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La iglesia española y sus demonios

     


    El teólogo Andrés Torres



     


    La iglesia católica universal y la española en particular mantienen su pertinaz obsesión inquisitorial, fruto de una tradición de siglos. El historiador Américo Castro (1885-1972) decía sobre ello: "Desde 1481 el supremo tribunal del Santo Oficio fue como ciertos Ministerios del Interior, la Gestapo, la NKVD, y todo lo parecido a esos arbitrarios medios de coerción y terrorismo para la masa disconforme. Todavía -añade-, en 1600 calificaba el P. Mariana a la Inquisición de servidumbre gravísima y a par de muerte". Desaparecida formalmente en 1820, la inquisición sigue ahí, con nombre distinto pero misma función. Y si ahora no quema a los heterodoxos no es porque no quiera, sino porque no puede ni la dejan.


    Varias noticias de prensa en estos días han sacado el asunto a relucir: La amonestación vaticana a una asociación de monjas estadounidenses, preocupadas por el deterioro y la injusticia social [1], es una de ella. Otra, la condena [2] del teólogo español Andrés Torres Quiroga. Es solo una muestra de como está el ambiente; no creo que merezca la pena insistir al respecto.


    No soy creyente. A pesar de ello, o quizá por ello, siento un profundo respeto por las religiones, especialmente por la cristiana, a la que el filósofo español George Santayana (1863-1952) calificaba como "parte sustantiva de la cultura occidental a la par que fuente simbólica de inspiración para nuestro perfeccionamiento personal". 


    Hay una frase de la filósofa francesa Simone Weil (1909-1943) que me impactó desde el momento que la leí por vez primera. Dice así: "Si el Evangelio omitiera toda mención de la resurrección de Cristo, la fe me sería más fácil. La Cruz sola me bastaría". Solo en ese sentido podría yo decir sin rubor que me siento cristiano.


    A mí el catolicismo de los españoles me produce vergüenza ajena. Es más idolatría que religión. Casi nada que ver, salvo en el nombre, con el mensaje de su fundador. Y si en el pueblo llano -el escritor francés Georges Bernanos (1888-1948) decía que él tenía la fe no de un bretón, sino la de una bretona-, podría resultar excusable la ignorancia casi absoluta sobre los fundamentos de la fe que dice profesar, no lo es en cuanto al comportamiento exigible a su jerarquía, que tiene de todo menos de caridad cristiana.


    No es de extrañar que españoles que elevaron la mística [3] a categoría universal como Teresa de Jesús, Juan de la Cruz o Fray Luis de León, tuvieran problemas con el Santo Oficio. Y lo que son las casualidades, si es que algún ignorante quiere verlo así, que los tres fueran "cristianos nuevos", o lo que es lo mismo, descendientes de judíos conversos al cristianismo.


    Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt






    La filósofa Simone Weil

       







    --

    Entrada núm. 1467

    http://harendt.blogspot.com

    "Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)

    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

    "La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook