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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 10
    Junio
    2012

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    La ilusión democrática

     

     

     

     

    El filósofo Alain Badiou (1937)

     

     

     

    Ya he escrito con anterioridad que a los filósofos hay que escucharlos con atención, bien para elogiarlos, bien para detestarlos; nunca para ignorarlos. A veces, hasta atinan, incluso cuando se meten a opinar de política. Quién desee profundizar en mi opinión al respecto basta conque ponga en el buscador del blog el término "filósofos".

     

    Hace unos días, a través de la página en Facebook de una buena amiga grancanaria, llegué hasta un artículo (1) sobre el filósofo francés Alain Badiou (2) y su más reciente publicación: "El despertar de la historia"(Clave intelectual, Madrid, 2012).

     

    Resulta difícil no compartir algunas de sus afirmaciones. Por ejemplo, ésta, en que nos presenta este apocalíptico análisis del capitalismo: "El capitalismo confía el destino de los pueblos a los apetitos financieros de una minúscula oligarquía. En cierto sentido, se trata de un régimen de bandidos. ¿Cómo podemos aceptar que la ley del mundo esté regida por los voraces intereses de una camarilla de herederos y de nuevos ricos? ¿No es razonable llamar «bandidos» a quienes tienen como única norma el lucro, estando dispuestos, si es necesario, a pisotear a millones de personas amparándose en dicha norma? El hecho de que, en efecto, el destino de millones de personas dependa de los cálculos de tales bandidos es hoy tan obvio, tan visible, que la aceptación de esta «realidad», como dicen los plumíferos de los bandidos, es cada día más asombrosa. El espectáculo de los Estados patéticamente desconcertados porque una pequeña tropa anónima de evaluadores autoproclamados les ha puesto una mala nota, como haría un profesor de economía a sus estudiantes, es al mismo tiempo burlesco y muy preocupante. Por lo tanto, queridos electores, habéis instalado en el poder a gente que tiembla por las noches, como colegiales, al saber que por la mañanita los  representantes del «mercado», es decir los especuladores y los parásitos del mundo de la propiedad y del patrimonio, les pueden haber puesto un AAB, en lugar de un AAA. ¿No resulta bárbara esta influencia consensuada de los maestros oficiosos sobre nuestros maestros oficiales, para quienes la única  preocupación es conocer cuales son y serán los beneficios de la lotería en la que juegan sus millones? Por no hablar de que su angustioso sollozo se pagará con el cumplimiento de las órdenes de la mafia que siempre consisten en algo como: «Privaticen todo. Supriman la ayuda a los débiles, a los solitarios, a los enfermos, a los parados. Supriman toda ayuda a todos menos a los bancos. No asistan a los pobres, dejen morir a los viejos. Bajen el salario de los pobres y los impuestos a los ricos. Que todo el mundo trabaje hasta los 90 años. Enseñen matemáticas solo a los traders, a leer sólo a los grandes propietarios, historia sólo a los ideólogos a nuestro servicio.» Y la ejecución de estas órdenes arruinará en la práctica la vida de millones de personas."

     

    Más difíciles de compartir, son opiniones como ésta otra en la que afirma que el  marxismo no es "una rama de la economía (teorías de las relaciones de producción), ni una rama de la sociología (descripción objetiva de la «realidad social»), ni una filosofía (pensamiento dialéctico de las contradicciones), sino, repitámoslo, el conocimiento organizado de los medios políticos necesarios para desmontar la sociedad existente y por fin desarrollar una forma igualitaria y racional de organización colectiva, llamada comunismo."


    Marxista-comunista como el mismo se define, parece obviar en la realización de la utopía comunista, el significado de palabras tan claras como las escritas por Lenin en el diario "Obrero y soldado", en agosto de 1917, cuando al referirse a las ilusiones constitucionales de buena parte de la sociedad rusa de aquel momento dice de ellas: "No es posible un intento adecuado de comprensión de la misión que corresponde a la Rusia de hoy sino se dedica una especial atención a la exposición sistemática y despiadada de las ilusiones constitucionales, a destruir sus raíces y a restablecer una conveniente perspectiva política." Más claro, agua...


    Los filósofos usan más a menudo de lo conveniente lenguajes abstrusos a la hora de definir conceptos de uso corriente en el lenguaje corriente. Por ejemplo el de "verdad política", que se supone clave de su pensamiento al respecto: "Una verdad política es el producto organizado de un acontecimiento popular masivo en el cual la intensificación, la contracción y la localización sustituyen a un objeto identitario, y a los nombres separadores que lo acompañan, por una presentación real de la potencia genérica de lo múltiple." 


    Lo dijo Badiou en un artículo (3), de mayo del pasado, año sobre los acontecimientos del 15-M español. Es una definición de difícil comprensión para mi, que no soy ni filósofo, ni marxista, ni comunista. Quizá ahí esté el problema, mi problema. Y es una lástima, porque entre tanta jerga ininteligible se vislumbran "verdades" evidentes...

     

    Les animo a ver el vídeo (3) con el que acompaño la entrada, en el que se ponen en relación la filosofía política de Michel Foucault y Alain Badiou. Espero que la entrada de hoy les haya resultado interesante.

     

    Y sean felices, por favor, a pesar del des-gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt




    Notas:

    (1) http://blogs.elpais.com/tormenta-de-ideas/2012/05/el-despertar-de-la-historia.html

    (2) http://es.wikipedia.org/wiki/Alain_Badiou

    (3) http://blogs.publico.es/fueradelugar/636/alain-badiou-y-el-15-m-una-modificacion-brutal-de-la-relacion-entre-lo-posible-y-lo-imposible

    (4) http://youtu.be/2GF8zlr8MKk

     

     

    Lenin (1870-1924)

     

     

     

     

     

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    Entrada núm.1474

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