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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

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Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 18
    Septiembre
    2014

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    La Joya del Thyssen

     

     

     

     

    "Giovana Tornabuoni" (Museo Thyssen, Madrid)

     

     

     

    De mis sesento y ocho años largos de vida los cuarenta y siete últimos los he pasado en Canarias, la maravillosa tierra que me acogió y en la que vivo desde entonces. Nací en Andalucía, pasé por Asturias y Castilla-La Mancha, y desde los cuatro a los veintiunio me quedé en Madrid. Allí descansan mis padres para siempre, vive uno de mis hermanos y su famlia, y la numerosísima parentela de tíos y primos (y sus hijos) descendiente de mis abuelos maternos. Durante muchos años después de venirme a Canarias pasé allí vacaciones y días de trabajo y estudio. Hace ocho años que no he vuelto. Pero saben, a pesar de todas sus innegables bellezas y el cálido acogimiento de sus gentes, lo que más hecho de menos (no neceramiente por ese orden) son los bocadillos de calamares fritos de su plaza Mayor, los mejillones de la trasera de la Puerta del Sol y sus museos. 


    Esa "Milla de Oro" que conforman El Prado, el Reina Sofía y el Thyssen no tiene parangón en el mundo mundial, como diría ese otro madrileño universal que es el Manolito "Gafotas" de mi admirada Elvira Lindo. Muchos madrileños no saben las joyas que encierran, pero tengo la sospecha que sus autoridades tampoco. Mi preferido, sin duda, por temperamento y formación académica es El Prado, que visitaba de joven todos los sábados por la tarde por ser ese día de entrada gratuita. Llegué a aprenderme la ubicación de cada cuadro en cada una de sus salas, o casí... Y quedé prendado de cuatro de sus joyas para toda la vida: la "Eva" de Durero, pintura alemana; "El descendimiento" de Van der Weyden, pintura flamenca (mi sala preferida); "La Anunciación" de fray Angelico, pintura italiana; y por último, "Las hilanderas" de Velázquez, pintura española. ¿Mi preferida-preferida?, difícil me lo ponen, pero si no queda otro remedio..., diría que "La Anunciación" de fray Angelico.


    Con el Reina Sofía lo tengo más claro. Es un museo con el que guardo una especie de relación amor-odio que no logro solventar. Heredero del museo de Arte Contemporáneo de la ciudad universitaria, que tanta veces visité, me defrauda y me encandila a partes iguales. Dejémoslo así. Su joya, y la mía también, sin dudarlo, el "Guernica", de Picasso.


    El Thyssen es un museo distinto a todos por su heterogeneidad temática pues sus pinturas abarcan todas las épocas, y por la calidad de las mismas. También aquí lo tengo claro, también sin dudarlo, la "Giovanna Tornabuoni" de Domenico Ghinlardaio.


    Mi hija Ruth, fervorosa amante de la historia del arte, me manda esta madrugada (ambos somos insomnes confesos, ella por razones materno-filiales y yo no se muy bien porqué) por correo electrónico un precioso y emotivo artículo del director de cine Jaime Chavarri en el Huffington Post de ayer, que ficciona y fabula sobre el posible encuentro en el más allá entre la joven toscana de finales del siglo XV que retrató Ghinlardaio y la gran periodista española Juby Butamente (1938-2014), que fue durante muchos años directora de comunicación del museo Thyssen, fallecida en julio pasado. Un precioso relato que lleva el enigmático título de "El gato de Montaigne",  y que les recomiendo sin dudarlo.


    Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





    Collage

     

     


    Entrada núm. 2164

    elblogdeharendt@gmail.com

    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

     

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