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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 10
    Enero
    2012

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    Platón, como regalo de Reyes

     




    Diotima de Mantinea





     

    Con unos días de retraso a causa de fallos de funcionamiento del portátil entrego con verdadero placer a los amables lectores de Desde el trópico de Cáncer mi personal regalo de Reyes. Desde este enlace (pinchen sobre él y dejen que el ordenador les lleve hasta el libro) pueden acceder a unos de los textos más hermosos de los escritos por Platón: "El banquete", en griego antiguo Συμπόσιον (Simposio). Un diálogo sobre la naturaleza del amor, escrito hacia el año 380 a.C., en el que el personaje central del mismo no es, como en todos los demás, Sócrates, sino una mujer, Diotima de Mantinea, una filósofa cuya existencia histórica real no está confirmada, de la que el mismo Sócrates dice en el diálogo que fue la mujer que le instruyó sobre la verdadera naturaleza del amor.

     


     

    La narración se sitúa en el banquete organizado por el poeta Agatón para celebrar su victoria en las fiestas Leneas del 416 a. C. Tras la comida, los asistentes proponen pasar el tiempo debatiendo sobre el Amor, el dios Eros, considerado como uno de los más antiguos y admirables de los dioses, su doble naturaleza (la vulgar y la que aspira a lo bello y lo bueno) y también sobre el amor entendido como el principio fundamental que junto al odio domina a la naturaleza y al hombre.


     

    Uno de los asistentes, Aristófanes, cuenta entonces el famoso mito según el cual hubo un tiempo en que la tierra estaba habitada por personas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos. Tres sexos existían entonces: el masculino, descendiente del sol; el femenino, descendiente de la tierra y el andrógino, descendiente de la luna, que participaba en ambos. La arrogancia de estos seres provocó la ira de Zeus que para someterlos los dividió con su rayo, convirtiéndolos en seres incompletos y condenándolos a anhelar siempre la unión con su mitad perdida.


     

    Cuando le llega su turno, Sócrates explica que fue instruido en asuntos amorosos por Diotima, una sabia mujer de Mantinea que le enseñó en que consistía la sublimación del amor, un proceso por el cual el amor a un cuerpo bello nos conduce a amar todos los cuerpos bellos, a todas las cosas bellas y a la Belleza en sí, que para Sócrates, resulta idéntica a lo Bueno.


     

    Al final del diálogo un ebrio Alcibíades elogia la figura misma de Sócrates, alabando su templanza y su apego a la verdad, a cuya búsqueda vive consagrado, poniéndolo como ejemplo de virtud al narrar como a pesar de las alabanzas que toda Atenas rendía a su belleza física, Sócrates había rehusado trato sexual con él.


     

    Por una sola vez les ruego que confíen en mí. Léanlo y disfrútenlo. Desde luego exige un pequeño mayor esfuerzo que la lectura de algunos de los miles de libros que llenan las estanterías de las grandes superficies comerciales y de los que dentro de dos o tres años nadie se acordará. Pero de lo que estoy seguro es de que dentro de otros 2500 años, con 50 siglos a cuestas, "El banquete" de Platón, seguirá deleitando por su belleza a todos aquellos que se acerquen a él.


    En el vídeo que acompaño a la entrada pueden ver una escena de la representación de "El Banquete" platónico realizada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Estética de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.


    Y sean felices, por favor, que no corren buenos tiempos para la lírica. Tamaragua, amigos. HArendt




     



    La Acrópolis de Atenas


     





     

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    Entrada núm. 1448

     

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    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

    "La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad.

    Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)


     

     

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