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Carlos Campos Acero

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  • 10
    Febrero
    2017

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    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de



    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de

     


    Durante las próxima semanas voy a intentar unir en una misma entrada algunos de los más bellos sonetos en lengua española y de mis pinturas clásicas favoritas. Espero que sean de su agrado. Hoy dedico la entrada al poeta Antonio Ros de Olano y su soneto La soledad lo aborta sin destino, al pintor Rogier van der Weyden y su cuadro El descendimiento. Disfruten de ambos.

     



    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de

    Antonio Ros de Olano

     

     

    Antonio José Teodoro Ros de Olano y Perpiñá (1808-1886) fue un escritor romántico y militar español. Sirvió a las órdenes de Mina en la Primera Guerra Carlista, y como moderado contribuyó a la caída de Espartero en 1843. Fue un firme propulsor de la enseñanza primaria y el creador de las Escuelas Normales como ministro de Instrucción Pública en 1847. Fue uno de los creadores de la Unión Liberal. En 1856 la reina Isabel II le honró con el título nobiliario de Conde de la Almina. Participó como general en la Guerra de África (1859-1860), Partidario de la Revolución de 1868, aceptó luego la Restauración de Alfonso XII siguiendo a su jefe político Sagasta. Fue íntimo amigo de Espronceda y otros románticos. Ha sido comparado a Francisco de Quevedo por su lenguaje difícil, personalista, lleno de giros e imágenes desconcertantes. Quizá se le pudiera aproximar también a Edgar Allan Poe. Les dejo con su soneto 



    LA SOLEDAD LO ABORTA SIN DESTINO

     

    La soledad lo aborta sin destino

    sobre el páramo inmenso del desierto,

    a su presencia duélese el mar muerto

    y gime triste el campo palestino.

     

    Con polvorosa crin borra el camino

    y a su bochorno el caminante incierto

    el cuerpo tiende, el hábito cubierto

    del raudo y abrasante remolino.

     

    ¡Pasó!... y el tigre bota en la candente

    arena en que el león ruge erizado

    y silba y se retuerce la serpiente...

     

    ¡Pasó!... y en la quietud del despoblado

    la ciudad solitaria del Oriente

    llora con el Profeta su pecado.

     

     

     

    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de

    Rogier van der Weyden

     

     

    Rogier van der Weyden (1400-1464) fue un pintor primitivo flamenco. Formado en el taller de Robert Campin, en 1435 fue nombrado pintor de la ciudad de Bruselas. Aunque gozó de considerable prestigio en vida y fue uno de los más influyentes artistas de su tiempo, no se conocen pinturas firmadas ni existe documentación precisa sobre contratos o recibos de pago que permitan asignarle con entera certeza ninguna obra. Las atribuciones se han hecho tomando como punto de partida tres tablas (Tríptico de Miraflores, Descendimiento del Museo del Prado y Calvario del Monasterio de El Escorial) relacionadas de antiguo con Van der Weyden y de las que se puede seguir el rastro hasta los siglos XV o XVI. Capaz de crear apariencia de vida gracias a la extraordinaria minuciosidad con que aborda los detalles menudos, como las lágrimas que escurren por las mejillas, los bordados de un tejido o la sombra de las barbas mal afeitadas, Van der Weyden rompe en su pintura con los límites entre lo real y lo esculpido al situar a sus figuras en espacios con frecuencia inverosímiles o irreales, con escalas contrarias a la lógica y, sin embargo, intensamente emotivas y de gran fuerza estética por la armonía de sus composiciones.

     

     

     

     

     

     

     

    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de

     

    El descendimiento (1435). Museo del Prado, Madrid

     

     

     

    El descendimiento de la cruz es considerada la obra maestra del pintor flamenco Rogier van der Weyden. Es un óleo sobre tabla, pintado con anterioridad al año 1443, probablemente hacia 1435. Mide 220 cm de alto y 262 cm de ancho y se exhibe actualmente en el Museo del Prado de Madrid, como depósito de Patrimonio Nacional. Es conocido, generalmente, como El descendimiento. Les invito a disfrutar del interactivo que el Museo del Prado le dedica a esta pintura en el enlace de más arriba. Es una de mis visitas obligadas junto a la Eva de Durero, La Anunciación de Fra Angélico o Las hilanderas de Velázquez, cuando recalo en el Prado.

     

    Este cuadro es la sección central de un tríptico pintado por Rogier van der Weyden como encargo de la guilda o gremio de los ballesteros de Lovaina, para la capilla de Onze Lieve Vrouw van Ginderbuiten (Nuestra Señora Extramuros). En honor a dicho gremio, el artista incluyó diminutas ballestas en los ángulos de la composición. En la iglesia de Lovaina estuvo El Descendimiento durante más de cien años. La regente de los Países Bajos María de Hungría, reputada coleccionista y hermana de Carlos V, llegó a un acuerdo de canje con los responsables del templo: obtuvo la pintura original a cambio de un órgano valorado en 1500 florines y una réplica del Descendimiento pintada por Michel Coxcie. Conforme está acreditado documentalmente por Vicente Álvarez, en el año 1549 el cuadro ya estaba en poder de María de Hungría. Durante un viaje realizado por los Países Bajos lo vio el príncipe Felipe de España, quien lo adquirió de su tía y en 1555 se lo llevó a España.


    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     

     

     

     

     

    Poesía y pìntura. Hoy, con Antonio Ros de Olano y Rogier van de

    HArendt

     

     



    Entrada núm. 3208

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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