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Carlos Campos Acero

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  • 16
    Junio
    2016

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    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro



    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro

    Apolo y las Musas, de Bertel Thorvaldsen

     


    Durante las próxima semanas voy a intentar unir en una misma entrada algunos de los más bellos sonetos de amor en lengua española y de mis pinturas clásicas favoritas. Espero que sean de su agrado. Hoy dedico la entrada al poeta Leandro Fernández de Moratín y su soneto Ninfas, la lira es esta que algún día, y al pintor Pedro Pablo Rubens y su El juicio de Paris. Disfruten de ambos.




    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro

    Leandro Fernández de Moratín (Goya, 1792)



    Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) fue un dramaturgo y poeta español, el más relevante autor de teatro del siglo XVIII español, hijo del también poeta, dramaturgo y abogado Nicolás Fernández de Moratín. Fue Secretario de Interpretación de Lenguas, y en 1808, a la caída de Godoy, tomó partido por los franceses y llegó a ser nombrado bibliotecario mayor de la Real Biblioteca por el rey José Bonaparte. A partir de entonces fue tachado de «afrancesado». Fue uno de los fundadores de la historiografía teatral española y activo impulsor de la reforma teatral de su tiempo. Murió en París en junio del año 1828. Les dejo con su poema

     

    NINFAS, LA LIRA ES ESTA QUE ALGÚN DÍA


    Ninfas, la lira es esta que algún día

    pulsó Batilo en la ribera undosa

    del Tormes, cuya voz armonïosa

    el curso de las ondas detenía.


    Quede pendiente en esta selva fría

    del lauro mismo que la cipria diosa

    mil veces desnudó, cuando amorosa

    la docta frente a su cantor ceñía.


    Intacta y muda entre la pompa verde,

    sólo en sus fibras resonando el viento,

    el claro nombre de su dueño acuerde;


    ya que la patria, en el común lamento,

    feroz ignora la opinión que pierde

    negando a sus cenizas monumento.


    ***



    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro

    Pedro Pablo Rubens, Autorretrato (1623)



    Peter Paul Rubens (1577-1640) fue un pintor barroco de la escuela flamenca. Su estilo exuberante enfatiza el dinamismo, el color y la sensualidad. Sus principales influencias procedieron del arte de la Antigua Grecia, de la Antigua Roma y de la pintura renacentista, en especial de Leonardo da Vinci, de Miguel Ángel, del que admiraba su representación de la anatomía, y sobre todo de Tiziano, al que siempre consideró su maestro y del que afirmó «con él, la pintura ha encontrado su esencia». Trató una amplia variedad de temas pictóricos: religiosos, históricos, de mitología clásica, escenas de caza, paisajes, retratos, así como dibujos, ilustraciones para libros y diseños para tapices. Fue el pintor favorito del rey Felipe IV de España, su principal cliente. 

     

     

    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro

    El juicio de Paris (Museo del Prado, Madrid, 1639)

     

     

    "El juicio de Paris" es un óleo del pintor Pedro Pablo Rubens, y es considerado como uno de sus últimos trabajos. Mide 199 cm de longitud y 379 de anchura y se conserva en el Museo del Prado, en Madrid. La obra le fue encargada por Felipe IV de España por mediación del cardenal-infante Fernando de Austria, hermano del rey y gobernador de los Países Bajos. Sentado en el tronco de un árbol, aparece el pastor Paris, quien tiene que elegir a la diosa más bella del Olimpo, con el aspecto dubitativo propio de tan difícil tarea. Le sostiene la manzana de oro que constituye el premio el dios Hermes, con el caduceo y el petaso; se muestran ante ellos las tres diosas contendientes, de izquierda a derecha: Atenea, diosa guerrera y de la sabiduría, con las armas que la caracterizan en el suelo y envuelta en un rozagante velo de seda plateada; Afrodita, la diosa del amor, en el centro, envuelta en un paño color carmesí y con su hijo Cupido a los pies y un amorcillo volador que muestra cuál será el veredicto, pues se dispone a coronarla mientras dirige una mirada cómplice al espectador; y finalmente, Hera, la reina del Olimpo como esposa de Zeus, representada de espaldas, mientras se desprende del rico manto de terciopelo morado recamado en oro que la cubre, en una bella postura serpentinata y con un pavo real, su atributo, posado en la rama de un árbol cercano.


    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     
     
     
     

     

     

     

     
     

     

    Poesía y pintura. Hoy, con Leandro Fernández de Moratín y Pedro

    HArendt

     

     

     

     

    Entrada núm. 2780

    elblogdeharendt@gmail.com

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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