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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

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Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 19
    Junio
    2013

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    Tony Judt: Historia e historiadores

     

     

     

     

     

    Tony Judt y su familia poco antes de su muerte

     

     

     

     

    Reedito con sentimientos encontrados mi entrada del 25 de agosto de 2011 dedicada a la memoria del historiador brit√°nico Tony Judt. Y lo hago a partir del impacto emocional que me ha provocado la lectura de un nuevo art√≠culo sobre √©l, su personalidad y su vida m√°s que agitada de temible polemista, que recoge en ajustada s√≠ntesis una interpretaci√≥n de su ingente obra como historiador. La escribe en el n√ļmero de junio-julio de "Revista de Libros" el escritor y periodista, tambi√©n brit√°nico, Geoffrey Wheatcroft bajo el t√≠tulo de "El profesor Judt hace trasbordo". Lo pueden leer aqu√≠, y fue publicado originalmente en "The Times Literary Supplement". Se lo recomiendo encarecidamente.

     

    De su libro "Pensar el siglo XX" (Taurus, Madrid, 2012) que tengo pendiente de lectura, destaca Wheatcroft el lamento de Judt sobre la tendencia imparable de las democracias de masas actuales a producir pol√≠ticos mediocres... No creo que haga falta citar ejemplo alguno: solo con girar la cabeza a izquierda o derecha nos los encontramos. De la izquierdista "New Left Review", que lo detestaba como historiador, comenta el articulista, que lo hac√≠a al considerarle un anticomunista de izquierdas (postura que comparto) o lo que era peor a√ļn, un socialdem√≥crata antiestalinista. Por √ļltimo, en referencia a una de sus √ļltimas obras publicadas: "¬ŅUna gran ilusi√≥n? Un ensayo sobre Europa" (Taurus, Madrid, 2013) nos dice que Tony Judt se mostraba en √©l inquietantemente prof√©tico, y que leerlo ahora, a la luz de la actual crisis que atenaza a la Uni√≥n Europea, resulta escalofriante.

     

    Hasta que le√≠ sobre √©l en "Revista de Libros" nunca hab√≠a o√≠do hablar de Tony Judt, fallecido en 2010 a causa de una esclerosis lateral amiotr√≥fica (ELA), m√°s conocida como enfermedad de "Lou Gehrig", por haberla padecido el famoso jugador de be√≠sbol de ese nombre. La informaci√≥n que sobre Tony Judt da la Wikipedia en espa√Īol no le hace justicia, as√≠ que en este enlace pueden acceder a la versi√≥n inglesa, mucho m√°s extensa y pormenorizada, y en todo caso echarle una ojeada  al v√≠deo que acompa√Īa esta entrada, realizado en el marco del homenaje que la Fundaci√≥n Mapfre tribut√≥ a la memoria y la obra del historiador brit√°nico escasos meses despu√©s de su muerte.

     

    De padre belga, emigrado a Gran Breta√Īa antes del estallido de la guerra mundial, y madre inglesa, ambos descendientes de jud√≠os de Europa oriental, Tony Judt naci√≥ en Londres en 1948 y muri√≥ en Nueva York, la ciudad en la que resid√≠a, el 6 de agosto de 2010. Realiz√≥ sus estudios en el King's College de Cambridge y en la √Čcole Normale Sup√©rieure de Par√≠s. Imparti√≥ clases en las universidades de Cambridge, Oxford, Berkeley (San Francisco) y Nueva York, ocupando en esta √ļltima la c√°tedra de Estudios Europeos, que √©l mismo fund√≥ en 1995, y en la que tambi√©n ocup√≥ la direcci√≥n del Remarque Institute. Es autor de numerosos libros, entre ellos "Postguerra. Una historia de Europa desde 1945"  (Taurus, Madrid, 2006). Considerado uno de los diez mejores libros de 2005, se trata de un voluminoso texto de m√°s de mil doscientas p√°ginas, que estoy leyendo ahora mismo con entusiasmo creciente, que en 2007 recibi√≥ el Premio Hannah Arendt, otorgado por la ciudad-estado alemana de Bremen y la Fundaci√≥n Heinrich Boell, y en 2009 el Orwell Prize, el m√°s prestigioso de Gran Breta√Īa a un libro pol√≠tico. 

     

    Mi relaci√≥n sentimental con Tony Judt, fue propiciada por la lectura mensual de Revista de Libros. El primer art√≠culo que le√≠ sobre √©l en dicha publicaci√≥n (n√ļm. 130, octubre de 2007) fue el titulado "Europa y el mundo. Tres siglos de historia", del profesor de la Universidad Aut√≥noma de Madrid, Manuel P√©rez Ledesma, en el que comentaba el ya mencionado m√°s arriba libro suyo "Postguerra. Una historia de Europa desde 1945", considerado por muchos historiadores el mejor de los que se han escrito sobre dicho per√≠odo.

     

    Para Judt, dice el profesor P√©rez Ledesma, la historia reciente de Europa es en primer lugar la historia de una p√©rdida: de la p√©rdida del poder, de la importancia internacional y, en algunos casos, de la condici√≥n imperial de los Estados del continente. Algo que se reflej√≥ de forma dram√°tica, ya en los momentos iniciales del relato, en la incapacidad europea para enfrentarse a las amenazas que hab√≠an surgido en su interior: en 1945, la mayor parte de Europa ¬ęno hab√≠a sido capaz de liberarse del fascismo por sus propios medios, ni tampoco pod√≠a mantener a raya al comunismo sin ayuda¬Ľ; s√≥lo tras varias d√©cadas y numerosos esfuerzos pudieron los europeos recuperar el control de sus destinos. Pero √©sa no es la √ļnica p√©rdida: lo que Judt quiere contar en un segundo nivel -a√Īade el profesor Ledesma- es la historia del declive de las grandes teor√≠as decimon√≥nicas sobre el progreso y el cambio, la revoluci√≥n y la transformaci√≥n social, que hab√≠an hecho suyas los partidos y los movimientos pol√≠ticos de preguerra. En especial, dice, son el decaimiento del fervor pol√≠tico en la mitad occidental del continente y el descr√©dito del dogma marxista en su mitad oriental los asuntos que m√°s le im¬≠portan a Judt.

     

    Tiempo despu√©s, de nuevo en Revista de Libros (n√ļm. 145, enero de 2009) vuelvo a encontrar un art√≠culo de Michael Seidman, catedr√°tico de Historia en la Universidad de North Carolina, titulado "La voluntad de ignorar", comentando otro afamado libro de Judt, en esta ocasi√≥n el titulado "Pasado imperfecto. Los intelectuales franceses, 1944-1956" (Taurus, Madrid, 2008).

     

    Dice Seidman del libro que es una historia intelectual extremadamente bien escrita de ciertos intelectuales franceses durante los comienzos de la Guerra Fr√≠a y de sus actitudes hacia el comunismo. Entre los m√°s  destacados ‚Äďprincipalmente Jean-Paul Sartre, Emmanuel Mounier y Maurice Merleau-Ponty‚Äď a los que somete a una cr√≠tica despiadada y, en ocasiones, divertida, defendiendo convincentemente que las posiciones y actitudes de estos intelectuales estuvieron determinadas en gran medida no por las duras realidades del comunismo en Europa oriental, sino por sus propias preocupaciones francesas bastante provincianas, destacando que fue la manifiesta falta de valor de tantos escritores ‚ÄďJudt menciona a Paul Eluard, Elsa Triolet, Louis Aragon, Emmanuel Mounier y, por supuesto, a Simone de Beauvoir y al propio Sartre‚Äď durante la ocupaci√≥n alemana, lo que hizo que la sociedad francesa se resolviera a castigar a quienes de entre ellos presentaban un historial inequ√≠voco de colaboraci√≥n. 

     

    Sobre los intelectuales franceses y el comunismo escribi√≥ tambi√©n Judt en su √ļltimo libro, "El refugio de la memoria" (Taurus, Madrid, 2011), cuya lectura conclu√≠ hace unos d√≠as, y sobre el que volver√© m√°s adelante, pero que me ha tra√≠do recuerdos imborrables sobre sendos libros, magn√≠ficos, de dos prestigiosos historiadores franceses. Me refiero a "El pasado de una ilusi√≥n. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX" (FCE, Madrid, 1995), de Fran√ßois Furet, y "Las voces de la libertad. Intelectuales y compromiso en la Francia del siglo XIX" (Edhasa, Barcelona, 2004), de Michel Winock. Se los recomiendo encarecidamente.

     

    Hasta el n√ļmero de marzo de este a√Īo de Revista de Libros (el n√ļm. 171) no volv√≠ a leer nada sobre Tony Judt. En esta ocasi√≥n se trataba de un art√≠culo del catedr√°tico de Historia de las Ideas y de los Movimientos Sociales de la Universidad Complutense de Madrid, el profesor Jos√© √Ālvarez Junco, titulado "Eleg√≠a por la socialdemocracia". Por √©l me enteraba tambi√©n de la muerte del historiador brit√°nico en agosto del pasado a√Īo. En dicho art√≠culo el profesor √Ālvarez Junco hac√≠a la cr√≠tica de uno de los √ļltimos libros de Judt: "Algo va mal" (Taurus, Madrid, 2010), del que ya escrib√≠ en mi blog "Desde el tr√≥pico de C√°ncer" en la  entrada del 19 de mayo pasado titulada "¬°Democracia real, ya!. Complicado pero no imposible", a la que remito, y en la que yo contrapon√≠a la lectura del "Algo va mal" de Judt, a la del panfletario "Indignaos" (Debate, Barcelona, 2011) de St√©phane Hessel.

     

    Un texto, el de "Algo va mal", en palabras del profesor √Ālvarez Junco,  en el que el historiador brit√†nico reflexiona sobre la socialdemocracia, su apogeo en el Occidente de 1945-1980 y su sustituci√≥n posterior por el conservadurismo neoliberal. En √©l toma partido -dice- a favor de aquella f√≥rmula pol√≠tica y econ√≥mica que dominaba en la Europa en que vivi√≥ de joven y a la que llama ¬ęel mundo que hemos perdido¬Ľ. No debemos idealizarla, a√Īade, pero tampoco olvidarla, porque, sin ser perfecta, ha sido la mejor de las situaciones que ha vivido la humanidad a lo largo de su historia. Lo le√≠ con verdadero entusiasmo en plena vor√°gine de las manifestaciones que dieron lugar a eso que hemos llamado "spanish revolution" o movimiento 15-M, del que tambi√©n trat√© en mi anterior entrada del blog.

     

    A principios del pasado julio me llega a casa el √ļltimo ejemplar de Revista de Libros, un n√ļmero doble (el n√ļm. 175-176, julio-agosto de 2011), y me encuentro en √©l con otro art√≠culo sobre el ya citado libro de Tony Judt, "El refugio de la memoria", obra p√≥stuma, pues termin√≥ de dictarlo con enormes dificultades derivadas de su penosa enfermedad dos meses antes de su fallecimiento.

     

    El art√≠culo lleva el t√≠tulo de "Visita guiada a las ruinas", y est√° escrito por el catedr√°tico de Historia Contempor√°nea de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Enric Ucelay-Da Cal. Les confieso un cierto y desasosegante sentimiento de estupor cuando termin√© de leerlo. ¬ŅC√≥mo era posible una cr√≠tica tan impl√≠citamente  mal√©vola hacia la √ļltima obra de un colega tan prestigioso como el profesor Judt? Estoy acostumbrado a leer en Revista de Libros cr√≠ticas muy duras, y con toda seguridad,  justificadas, sobre publicaciones de todo tipo que sin embargo gozan de gran popularidad y se venden como rosquillas. Me vienen a la mente las realizadas a bastantes t√≠tulos que he le√≠do y que por pudor no voy a citar, pero me extra√Ī√≥ el tono de la cr√≠tica; casi m√°s el tono que el contenido de la cr√≠tica en s√≠.

     

    Nada m√°s terminar de leer "El refugio de la memoria" volv√≠ a releer el art√≠culo del profesor Ucelay-Da y  me parece de justicia confesar mi apresurado error de apreciaci√≥n sobre el mismo, motivado con seguridad, por un p√°rrafo inicial en el que afirma que dada la avalancha de prosa autocontemplativa que desborda tanto a productores industriales como consumidores (288.355 libros editados en Estados Unidos en 2009;  86.300 publicados en 2008 en Espa√Īa) por qu√© tendr√≠an que atraerle las reflexiones de Tony Judt en su lecho de muerte. Pas√© por alto la propia reflexi√≥n del comentarista que confiesa no haber entendido su propia reacci√≥n ante la lectura del libro de Judt. ¬ŅSer√© un envidioso, llen√≥ de morboso placer producido por el dolor ajeno -se pregunta- al querer a√Īadir la reducci√≥n del significado del "Chalet" (nombre que desde el inicio de su libro da Tony Judt al rinc√≥n de su memoria donde va guardando cada noche de insomnio forzoso sus recuerdos) a poco m√°s que el garaje donde aparcaron a un moribundo? ¬ŅSer√° que tengo poca sensibilidad retentiva para las historias e historietas de las gentes de mi tiempo espec√≠fico? ¬ŅO ser√° que estoy harto de confesiones de todo tipo y signo y, como viejo y blando superviviente de la segunda mitad del siglo xx, tengo escasa paciencia para escuchar la misma tecla tocada m√°s de una vez? ¬ŅO ser√°, muy sencillamente, que no me complace un mundo en el cual todos creen tener algo emotivo que comunicar a millones de personas en las redes sociales? Y todo eso para, al final, reconocer que tambi√©n es verdad que a √©l le hubiera gustado ser capaz, al menos una vez, de conmover a un lector tan antip√°tico como √©l mismo tal y como lo hizo Judt en su d√≠a.

     

    A m√≠, la lectura de "El refugio de la memoria"  s√≠ me ha conmovido profundamente. Y no solo por las circunstancias en que fue escrito, que el autor recrea en el cap√≠tulo primero, cuando habla de su enfermedad y de los recursos mentales a los que ten√≠a que recurrir en las noches de inmovilidad e insomnio forzoso para recrear las diversas instancias de su memoria y ordenarlas en ella para que al d√≠a siguiente, "√°lguien", otra persona, pudiera trasladarlas al papel. El libro est√° plagado de an√©cdotas, an√©cdotas que le sirven para reconstruir su vida ante nosotros, a modo de estancias o compartimentos estancos, no siempre en un orden cronol√≥gico, pero al final, siempre bien interrelacionados.

     

    Delicioso el cap√≠tulo que dedica, lleno de admiraci√≥n, hacia su severo profesor de alem√°n en el Emanuel School de Battersen, Londres. Divertido y entra√Īable aquel en que relata su experiencia como estudiante de la Universidad de Cambridge y sobre la venerable y entra√Īable instituci√≥n de las "bedders", las mujeres empleadas por la universidad para atender las "necesidades" materiales de los estudiantes de la misma. Dolorido, el que recuerda su estancia, en 1966 y 1967, en el kibutz de Machanayim, en la Alta Galilea israel√≠ y su siempre dif√≠cil relaci√≥n posterior, como jud√≠o, con el Estado de Israel. Sarc√°stico, pero reconocido, el que dedica a los intelectuales franceses de su √©poca de estudio en la √Čcole Normale Sup√©rieure, de Par√≠s, una de las instituciones acad√©micas m√°s prestigiosas de Francia, de la que Raymond Aron, que fue alumno de ella, dijo en sus "M√©moires", que nunca se hab√≠a encontrado con tantos hombres inteligentes en un espacio tan peque√Īo. Ir√≥nico, el que dedica al parisino Mayo del 68, que vivi√≥ en directo como estudiante. Duro y sin contemplaciones, aquel en que enjuicia el poco valor que hoy se da a la correcci√≥n en el hablar y el escribir: La prosa de muy mala calidad, dice, es hoy indicativa de inseguridad intelectual; hablamos y escribimos mal -concluye- porque no nos sentimos seguros de lo que pensamos y nos resistimos a afirmarlo de un modo inequ√≠voco.

     

    En otro cap√≠tulo relata su aventura universitaria norteamericana y muestra su admiraci√≥n sin reserva por las instituciones docentes de dicho pa√≠s, y sobre todo, por sus impresionantemente bien dotadas bibliotecas. Y comparto su juicio sobre la funci√≥n de las universidades: dice de ellas que son instituciones elitistas, o que deber√≠an serlo por principio, pues les concierne seleccionar a la promoci√≥n m√°s capaz de una generaci√≥n y educarla en esa capacidad forzando una renovaci√≥n de la √©lite y rehaci√©ndola consecuentemente, para a√Īadir que igualdad de oportunidades e igualdad de resultados no son la misma cosa. Verdad evidente que solemos pasar por alto con frecuencia. Admirativo y entra√Īable es su juicio sobre la ciudad de Nueva York, que le acogi√≥ hasta su muerte, a la que califica como "ciudad del mundo".

     

    En su cr√≠tica al comunismo se muestra contundente: como mejor se mide -dice- el grado de esclavitud en que una ideolog√≠a mantiene a un pueblo es en la colectiva incapacidad de este para imaginar alternativas. Feroz es su juicio sobre los dirigentes europeos del momento actual, de los que comenta que escurren el bulto recurriendo a la austeridad presupuestaria para apaciguar a los mercados. 

     

     

    Sobre el odio, temor, rechazo al extra√Īo, al extranjero, cada vez m√°s acentuado en las privilegiadas sociedades occidentales dice lo siguiente: Ser dan√©s o italiano, norteamerica o europeo, no ser√° solo una identidad; supondr√° un rechazo y una reprobaci√≥n de aquellos a los que esta excluya. El Estado, afirma, lejos de desaparecer, podr√≠a estar a punto de lograr su plena realizaci√≥n: los privilegios de la ciudadan√≠a, las protecciones de los derechos de los poseedores de tarjetas de residencia, ser√°n esgrimidos como triunfos pol√≠ticos. Habr√° intolerantes demagogos en democracias establecidas que pedir√°n tests -de conocimientos, de lengua, de actitud- para determinar si los desesperados reci√©n llegados merecen ostentar la "identidad" de brit√°nicos o de holandeses o de franceses. Ya lo est√°n haciendo, a√Īade, En este este "espl√©ndido siglo nuevo" ("brave new century": juego de palabras con el t√≠tulo de la famosa novela de Aldous Huxley "Un mundo feljz", en ingles titulada "Brave New World") echaremos de menos a los tolerantes, a los de los m√°rgenes: a la gente fronteriza: Mi gente, concluye. ¬ŅLes suena? Es una letra que est√° en casi todas las partituras de los partidos nacionalistas y en las de bastantes dirigentes y responsables del partido popular espa√Īol y de la derecha europea.

     

    He dejado para el final el alegato que formula en las √ļltimas p√°ginas del libro a su condici√≥n de jud√≠o, que vuelvo a compartir como tantas otras cuestiones de las que plantea en sus "memorias". Yo no lo soy, evidentemente; ni siquiera me considero un hombre religioso, pero me siento orgulloso de mi doble condici√≥n de descendiente de conversos. Dice Judt: El juda√≠smo es para m√≠ la sensibilidad de un autocuestionamiento colectivo y un inc√≥modo decir la verdad; la capacidad, propia del que va contracorriente, de ser problem√°tico y de disentir, por la que en otro tiempo fuimos conocidos. No basta, a√Īade, con situarse en una posici√≥n tangencial frente a las convenciones de otros pueblos; deber√≠amos ser adem√°s los cr√≠ticos m√°s implacables de nosotros mismos. Siento que tengo una deuda de responsabilidad con ese pasado, dice, y es  por eso por lo que soy jud√≠o.

     

    Pero hay m√°s cosas, muchas m√°s cosas que solo podr√°n descubrir si se animan a leerlo. Yo lo he hecho, y lo he disfrutado. Es mi peque√Ī√≠simo homenaje a un gran historiador, un hombre de izquierdas, progresista y socialdem√≥crata, como √©l mismo se defini√≥, al que no le dolieron prendas en reconocer los tremendo errores que han llevado al pensamiento de izquierdas a la crisis que est√° atravesando ahora. Espero que disfruten de los enlaces que he puesto en la entrada sobre los libros y art√≠culos citados en la misma. O en la etiqueta del blog a √©l referida. Y sean felices, por favos, a pesar de todo. Y como dec√≠a S√≥crates, "őôŌČőľőĶőĹ". Tamaragua, amigos. HArendt

     

     

     

     

     

     

    Portada de El refugio de la memoria, de Tony Judt

     

     

     

     

     

     

    Entrada n√ļm. 1885

    http:/harendt.blogspot.com

     

     

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    "La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella p√°ginas en blanco" (Hegel)

    "Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

     

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