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Carlos Campos Acero

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Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 30
    Diciembre
    2016

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    Un clásico de vez en cuando. Hoy, con "Alcestis", de Eurípides



    Un clásico de vez en cuando. Hoy, con

     

     

     

    Les pido disculpas por mi insistencia en mencionar de nuevo a los clásicos, de manera especial, a los griegos. Me gusta decir que casi todo lo importante que se ha escrito o dicho después de ellos es una mera paráfrasis de lo que ellos dijeron mucho mejor. Con toda seguridad es exagerado por mi parte, pero es así como lo siento. Deformación profesional como estudioso de la Historia y amante apasionado de una época y unos hombres que pusieron los cimientos de eso que llamamos Occidente.

     

    No se me ocurre mejor manera de homenajearlos que trayendo hasta el blog, en esta sección de "Un clásico de vez en cuando", el texto del Alcestis de Eurípides, que pueden leer en este enlace, o ver, si lo desean, aquí, o en el vídeo al final de la entrada, con la representación llevada a cabo en 2011 por el Barnard/Columbia Ancient Drama Group, el Grupo de Teatro Clásico de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Está en inglés y subtitulado en ese mismo idioma, pero les aseguro que merece la pena si antes han leído el texto de la obra.

     

     

     

    Un clásico de vez en cuando. Hoy, con

    Eurípides

     

     

    Eurípides (480-406 a. C.) fue uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Nació en Salamina, Ática central, de donde pronto tuvieron que emigrar a Atenas a causa de la Segunda Guerra Médica siendo él aún un niño. Odiaba la política y era amante del estudio. Su biblioteca privada fue una de las más completas de toda Grecia. Fue amigo de Sócrates, el cual, según la tradición, sólo asistía al teatro cuando se representaban obras de Eurípides. En 408 a. C., decepcionado por los acontecimientos de su patria, implicada en la interminable Guerra del Peloponeso, se retiró a la corte de Arquelao I de Macedonia, en Pela, donde murió dos años después. Se cree que escribió 92 tragedias, pero se conservan sólo 19 de ellas. Su concepción trágica está muy alejada de la de Esquilo y Sófocles. Sus obras tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a. C. de Atenas, pero aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra. Eurípides reformó la estructura formal de la tragedia ática tradicional mostrando mujeres fuertes y esclavos inteligentes, y satirizando a los héroes de la mitología griega. Sus obras parecen modernas en comparación con los de sus contemporáneos, centrándose en la vida interna y las motivaciones de sus personajes de una forma antes desconocida para el público griego. Fue notoria la animadversión de Aristófanes contra Eurípides, al que ataca en sus comedias con chistes y alusiones de intención malévola. Las razones de esta animadversión podrían ser su antagonismo ideológico con el pensamiento avanzado de Eurípides y el retrato que hace Eurípides de las mujeres en sus tragedias, muy alejado del modelo tradicional estereotipado de la comedia antigua helena.

     

     

    Un clásico de vez en cuando. Hoy, con

     

     

    Alcestis es una de las más tempranas obras que han llegado hasta nosotros de Eurípides. La obra fue representada en las Dionisias del año 438 a. C., estando ya avanzada la carrera del autor. A veces se la caracteriza como una obra satírica y a veces como un melodrama. Eurípides la presentó como la pieza final de una tetralogía con la que ganaría el segundo premio. Las otras tres obras eran CresisAlcmeón y Télefo, ninguna de las cuales ha llegado hasta nosotros.

     

    Apolo, tras matar a los Cíclopes, había quedado expulsado del Olimpo durante nueve años. Ese tiempo lo pasa al servicio del rey de Tesalia, Admeto. En agradecimiento a su hospitalidad, Apolo consigue que las Moiras le concedan a Admeto vivir más allá de la fecha de su muerte, pero para ello, Admeto, debe encontrar a alguien que lo sustituya cuando la muerte venga a reclamarlo.

     

    Su esposa, Alcestis, se muestra conforme en ser llevada en su lugar, pero en su lecho de muerte pide a su marido, Admeto, que nunca se case de nuevo y que nunca ponga una madrastra a sus hijos a lo que Admeto presta su conformidad. Pero nada más morir Alcestis hace aparición en el palacio su amigo Heracles que no sabe nada de la promesa efectuada por Admeto a Alcestis.

     

    Cuando se entera de ello por un criado, en el momento de celebrarse los sacrificios funerarios por Alcestis, Heracles se presenta ante su tumba con una mujer tapada con un velo que fuerza a Admeto a tomar como esposa. Cuando este alza el velo de la mujer se encuentra con su amada Alcestis, que Heracles ha rescatado del reino de los muertos y devuelto a la vida. Disfruten de ella.

     

     

     

     

     

    Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt

     

     

     
     
     

     

     

     

     

    Un clásico de vez en cuando. Hoy, con

    HArendt

     

     

     

     

    Entrada núm. 3125

    elblogdeharendt@gmail.com

     
     

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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