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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 28
    Julio
    2015

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    Un clásico de vez en cuando. Hoy, "Ifigenia en Áulide", de Eurí



     

    Un clásico de vez en cuando. Hoy,

    Vasija representando el sacrificio de Ifigenia

     

     

     

    Les pido perdón por mi insistencia en mencionar de nuevo a los clásicos, de manera especial, a los griegos. Me gusta decir que casi todo lo importante que se ha escrito o dicho después de ellos es una mera paráfrasis de lo que ellos dijeron mucho mejor. Con toda seguridad es exagerado por mi parte, pero es así como lo siento. Deformación profesional como estudioso de la Historia y amante apasionado de una época y unos hombres que pusieron los cimientos de eso que llamamos Occidente.

     

    Hoy traigo hasta el blog la obra "Ifigenia en Áulide", título de una tragedia de Eurípides datada en el año 409 a. C. y representada en 406 a. C., con posterioridad a la muerte de su autor. El argumento de "Ifigenia en Áulide" es conocido sobradamente, pero me tomo el atrevimiento de exponerlo de nuevo.


    La flota griega, en camino hacia Troya al mando del rey Agamenón, se encuentra retenida en la ciudad portuaria de Áulide, en la Beocia, por falta de vientos favorables. El adivino Calcante, que viaja con la flota griega, comunica a Agamenón que los vientos no volverán si no ofrece en sacrificio a la diosa Artemisa, a su propia hija, Ifigenia. Agamenón se niega en principio, pero ante la insistencia de los jefes griegos, manda recado a Micenas para que su hija Ifigenia venga hasta Áulide con la promesa, falsa, de ofrecerla en matrimonio a Aquiles. El recado llega a Micenas e Ifigenia y su madre, la reina Clitemnestra emprenden viaje a Áulide. Entre tanto, Agamenón se ha arrepentido de su decisión, anteponiendo su amor de padre a sus deberes como caudillo de la coalición griega y manda un nuevo recado a Micenas anulando su anterior mensaje, pero Ifigenia y Clitemnestra llegan a Áulide antes. En el campamento griego Clitemnestra se encuentra con Aquiles, que nada sabía de su proyectada boda con Ifigenia, y ambos descubren el engaño de Agamenón. Clitemnestra, desesperada, se lo cuenta a su hija, que implora a su padre por su vida. Agamenón decide, ante la oposición de los jefes militares griegos, renunciar a la empresa y volver con la flota a Grecia, momento en el cual Ifigenia se ofrece voluntariamente a su padre y al ejército como víctima propiciatoria en favor de la flota y del éxito de la expedición contra Troya. En el momento del sacrificio ante el altar, la diosa Artemisa arrebata el cuerpo de Ifigenia y la lleva con vida al Olimpo, poniendo en su lugar sobre el altar el cuerpo de una cierva, que es sacrificada y ofrecida a la diosa. Agamenón corre exultante a contar a su esposa el milagro, que acepta la voluntad de los dioses, mientras la flota leva anclas hacia Troya. 

     


    El autor de "Ifigenia en Áulide", Eurípides (480-406 a. C.) fue uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Fue amigo de Sócrates, el cual, según la tradición, sólo asistía al teatro cuando se representaban obras de Eurípides. En 408 a. C., decepcionado por los acontecimientos de su patria, implicada en la interminable Guerra del Peloponeso, se retiró a la corte de Arquelao I de Macedonia, en Pela, donde murió dos años después. Se cree que escribió 92 tragedias, conocidas por los títulos o por fragmentos, pero se conservan sólo 19 de ellas. Su concepción trágica está muy alejada de la de Esquilo y Sófocles. Sus obras tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a. C. de Atenas, pero aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra. Sus obras parecen modernas en comparación con los de sus contemporáneos, centrándose en la vida interna y las motivaciones de sus personajes de una forma antes desconocida para el público griego. 


    La If¡genia de Eurípides es, junto a su Medea, y a la Antígona de Sófocles, una de mis heroínas trágicas favoritas. Cada una por una razón distinta. La de Ifigenia, por su inocencia y su valor a la hora de afrontar el sacrificio de su propia vida ante el valor supremo de la causa griega frente a la "bárbara" Troya. Las de Medea y Antígona las dejo para cuando traiga hasta el blog sus historias. Espero que disfruten de la belleza de "Ifigenia en Áulide". Veinticinco siglos después de haber sido escrita aun sigue conmoviendo los espíritus y las almas.


    Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt

     



    Un clásico de vez en cuando. Hoy,

    Estatua de Eurtípides (Museos Vaticanos)

     




     

     

    Entrada 2391

    elblogdeharendt@gmail.com

    La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

     

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