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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 24
    Noviembre
    2013

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    ¿Vanidad o banalidad?

     

     

     

    HArendt (2013)

     

     

     

    La segunda acepción que el Diccionario de la Lengua Española da a la palabra vanidad es la de "arrogancia, presunción y envanecimiento"; la primera de banal, términos semánticamente muy parecidos, es la de "trivial, común e insustancial". Con sinceridad, no creo que la vanidad sea una de mis peores cualidades, pero a punto de llegar a la entrada número 2000 del blog, y con esta de hoy, la 223 del año, igualar las del 2011, que fue el que más tuvo, pienso si no es el momento de decir adios a una experiencia que comenzó va a hacer ocho años y que da muestras de agostamiento.


    En noviembre de 2008, mi paisano, el escritor y periodista Juan Cruz, escribió uno de esos estupendos artículos que te obligan a pensar sobre, a poco que cribes la información, la enorme e informe cantidad de vanidad y banalidad que uno se encuentra en internet. Como decía hace un momento, la vanidad no me afecta en exceso, pero la banalidad me aterra. Y releído ahora el citado artículo, al cabo de los años, es un poco la puntilla que me faltaba para la desmoralización absoluta.


    Como casi siempre que me pongo sentimental, y hoy lo he estado en grado sumo viendo durante todo el día reportajes y series televisivas sobre el magnicidio de Dallas de hace cincuenta años (¡Dios mio, cincuenta años ya; si me parece que fue anteayer!), no se muy bien donde acudir para serenar mi espíritu, y como no tengo un "Jack Daniels" con hielo a mano, acabo buscando refugio en la poesía. Por puro azar recalo de nuevo en "Las flores del mal" (Alianza, Madrid, 1984) de Charles Baudelaire; sí, el mismo libro que hace unos meses conté ya en el blog que intenté leer sin demasiado éxito a mi nieto de ocho años. Como soy de los que piensan que la poesía es intraducible, les dejo la versión castellana reseñada y la original en francés del tercer poema del libro, el titulado "Elevación", que me ha parecido muy ilustrativo de mi estado anímico de hoy. Y mañana será otro día; o al menos eso espero. 


    Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




    "Élévation"


    Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,

    Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,

    Par delà le soleil, par delà les éthers,

    Par delà les confins des sphères étoilées,


    Mon esprit, tu te meus avec agilité,

    Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l'onde,

    Tu sillonnes gaiement l'immensité profonde

    Avec une indicible et mâle volupté.


    Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides;

    Va te purifier dans l'air supérieur,

    Et bois, comme une pure et divine liqueur,

    Le feu clair qui remplit les espaces limpides.


    Derrière les ennuis et les vastes chagrins

    Qui chargent de leur poids l'existence brumeuse,

    Heureux celui qui peut d'une aile vigoureuse

    S'élancer vers les champs lumineux et sereins;


    Celui dont les pensers, comme des alouettes,

    Vers les cieux le matin prennent un libre essor,

    — Qui plane sur la vie, et comprend sans effort

    Le langage des fleurs et des choses muettes!


    Charles Baudelaire ("Les fleurs du mal")


    ***


    "Elevación"


    Por encima de estanques, por encima de valles,

    De montañas y bosques, de mares y de nubes,

    Más allá de los soles, más allá de los éteres,

    Más allá del confín de estrelladas esferas,


    Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad

    Y como un nadador que se extasía en las olas,

    Alegremente surcas la inmensidad profunda

    Con voluptuosidad indecible y viril.


    Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,

    Sube a purificarte al aire superior

    Y apura, como un noble y divino licor,

    La luz clara que inunda los límpidos espacios.


    Detrás de los hastíos y los hondos pesares

    Que abruman con su peso la neblinosa vida,

    ¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo

    Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!


    Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,

    Levantan hacia el cielo matutino su vuelo

    -¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,

    La lengua de las flores y de las cosas mudas!


    Charles Baudelaire ("Las flores del mal")



     


    http://oxtogrind.org/images/Baudelaire500.jpg

    Charles Baudelaire (1821-1867)

     





    Entrada núm. 1998

    elblogdeharentd@gmail.com

     

    http://harendt.blogspot.com

    Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri)

     

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