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Carlos Campos Acero

Maestro de nada y aprendiz de casi todo

Sobre este blog de Nacional

Un blog optimista algo chamuscado por la insoslayable realidad


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  • 05
    Noviembre
    2014

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    Y el Muro se cayó...

     

     

     

     

    Berlin, 9 de noviembre de 1989

     

     

     

     

    Esta entrada estaba programada para publicarse exactamente a las 20:12, hora de Canarias, del día 9 de noviembre de 2014, justo en el momento en que se cumplirían los veinticinco años en que el Muro de Berlín fue derribado por los jóvenes de uno y otro lado del mismo, hartos de una ignomina que avergonzaba al mundo. Pero no creo que adelantar su publicación unos días vaya a enturbiar en algo el valor histórico y fundamental de ese hecho. 


    El caso es que ese día y a esa hora exacta el Muro de Berlín, tras 18 años, 2 meses y 27 días de existencia y más de 300 víctimas mortales en su intento de traspasarlo, se vino abajo. ¿Recuerdan que estaban haciendo ustedes exactamente a las 20 horas y 12 minutos de ese 9 de noviembre de 1989 en que la historia de Europa y de la Guerra Fría dio un vuelco espectacular? Supongo que habrá mucha gente que lo recuerde, pero estoy seguro que no es el caso de la mayoría. Yo, tampoco, pero si que...


    También un día 9, sí, es casualidad, pero es así, en este caso del mes de julio de 1964, este escribidor en ciernes comenzaba en Cercedilla, un pueblo de la sierra de Madrid en el que estaba pasando unos días de vacaciones con su familia, una especie de diario que cincuenta años después aún sigue llevando. Sólo en los primeros años fue lo que podría decirse un "diario" clásico de juventud, en el que se ven registrados los primeros escarceos amorosos y los primeros desengaños, los problemas con los estudios y el trabajo, los acontecimientos familiares, los relaciones y enfrentamientos con los amigos, las lecturas, y los problemas de conciencia; sí, muchos problemas de conciencia... En diciembre de ese mismo año comenzaba a trabajar y ese diario de adolescente, se fue convirtiendo imperceptiblemente en un registro pormenorizado, eso sí, y anotado día a día, de sucesos, acontecimientos y vicisitudes personales con muy poco, por no decir nada, de reflexiones o confesiones íntimas. Y así sigue, día a día, exactamento 18386 días después.


    El 9 de noviembre de 1989, al final de la página de ese día, hay en el diario una escueta anotación de cuatro líneas escrita con estilográfica de tinta negra, que dice así: "El Muro de Berlín se cae: El nuevo gobierno germano-oriental ha abierto el Muro sin restricciones. Queda como un monumento a la insolidaridad humana". Hoy se conmemora en toda Europa ese hecho. No me corresponde a mi, ni querría hacerlo, un análisis de tan trascendental acontecimiento. Sólo dejar constancia de como lo percibí ese lejano día de hace veinticinco años. 


    En noviembre de 2009, en la conmemoración del vigésimo aniversario de la caída del Muro, si lo comentaron ilustres profesores, políticos y periodistas. Guardo tres de esos comentarios que me parecieron más que interesantes y que no han perdido nada de actualidad.


    El primero, de Rosa María Artal, una excelente periodista con la que yo mantenía por aquellas fechas una fluida relación epistolar a través de nuestros respectivos blogs. Aquel día de 1989 ella estuvo en Berlín con un equipo de Televisión Española, lo vio y lo vivió todo en primerísima persona y lo rememoraba en un artículo titulado "Berlín: Así se desmoronó el Muro", de octubre de ese año 2009.


    El segundo, del sociólogo y profesor en la Universidad Libre de Berlín Ignacio Sotelo, se titulaba "Por qué cayó el Muro", se publicaba unos días antes del veinte aniversario de la efeméride explicando las causas políticas, económicas y sociales que llevaron a su estrepitosa caída, y con ella, a la del Telón de Acero, el fin de la Guerra Fría y el comienzo del proceso de reunificación europea.


    El tercero y último estaba escrito por el protagonista innegable de la desaparición del Muro de Berlín y, con él, del comunismo como opción política, y poco más tarde de la propia Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que lo sustentaba. Me refiero, como es lógico, a Mijail Gorbachov, en esos momentos todopoderoso secretario general del PCUS y líder del comunismo mundial, que el día 5 de noviembre de 2009 escribía un ponderado artículo titulado "Veinte años después del Muro la historia continúa", en el que analizaba los cambios positivos que habían ocurrido en el mundo en esos últimos veinte años y, también, los retos y problemas a los que se enfrentaban ahora la humanidad y los Estados.


    Mucho más reciente, del pasado mes de octubre, es el recordatorio del aniversario que comentamos por parte del ingeniero y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Francisco García Olmedo, en un artículo titulado "Gerald Edelman me avisó de que el Muro iba a caer", que recuerda con claridad como en una cena con un colega suyo, el ingeniero genético Gerald Edelman, unos años antes de aquel 9 de noviembre de 1989 su amigo le había predicho con exactitud la caída del muro...


    Les dejo con el especial que el diario El País está dedicando durantes estos últimos días a la efeméride que celebramos. Espero que les resulte interesante. ¿Se animan a contar lo que estaban haciendo ustedes a esa hora ese día clave para la historia de Europa? Desde el trópico de Cáncer está a su disposición.


    Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





     

    La Puerta de Brandenburgo, hoy (Berlín, Alemania)





    Entrada núm. 2189

    elblogdeharendt@gmail.com

    "La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

     

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