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Blog Desde Telde - Hugo Roig Montesdeoca

Hugo Roig Montesdeoca

Escritor, empresario y miembro militante del PSOE-PSC de Telde. Perteneciente al Comité Insular del Partido en Gran Canaria. ...

Sobre este blog de Gran Canaria

Artículos de opinión sobre política, economía y noticias de actualidad, tanto a nivel local como internacional.


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  • 02
    Julio
    2013

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    La noche del 16 de enero

     Este artículo que les escribo, me da la oportunidad de homenajear humildemente a una de las autoras literarias y teatrales más desconocidas pero, a mi juicio, más incisivas del siglo veinte; Ayn Rand. Especialmente, me referíré a la que, para mí, es su obra más aguda y la que mejor retrata la naturaleza del ser humano. Me estoy refiriendo a la obra homónima de este texto.

     

    “La noche del 16 de enero”, es una obra de teatro en la que, para resumir, ocurren una serie de robos a una oficina con el culmen de un asesinato del que es acusada la secretaria del asesinado. La particularidad radica en que, el jurado del juicio a la sospechosa, no está formado por actores y actrices, sino que se forma de manera interactiva con miembros del público asistente.

     

    Pretendía la autora con esta maniobra, averiguar hasta qué punto influían los prejuicios personales a la hora de emitir un veredicto. No es necesario que les cuente que comenzaron a aflorar toda clase de condicionantes de género, posición social, raza, estado civil, etc., para que la gente se formara una idea preconcebida sobre la culpabilidad o inocencia de la rea.

     

    Algo similar ocurre con los juicios mediáticos que vemos a diario en los medios de comunicación. Basta con ver la cantidad de teorías y situaciones posibles que se han sucedido en el famoso caso de José Bretón, el tipo que, presuntamente, mató a sus propios hijos. Yo no tengo hijos pero se me antoja algo impensable.

     

    En este juicio tan mediatizado, todo el mundo ha ejercido de miembro del jurado, dando por seguro que es culpable, trabajo que corresponde a los jueces, los fiscales y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. No pretendo ejercer de abogado defensor ni simpatizante de este señor, ni mucho menos, pero he llegado a escuchar disparates tales como, “se nota que es culpable”, “tiene cara de asesino”, “tiene aspecto de psicópata”,... Por fortuna, muchos psicólogos y psiquiatras forenses se han apresurado a negar que exista relación entre los rasgos faciales y la capacidad para matar o infringir daño voluntariamente.

     

    Y es que, aunque han cambiado las maneras y los métodos, seguimos siendo una masa propensa a los linchamientos (imitando la sentencia de Freud, ahora no ahorcamos a las personas, las acusamos), basta con ver casos como el asesinato de Rocío Wanninkoff y el más reciente; la muerte de una niña de tres años, cuyo supuesto asesinato fue atribuido a su padrastro (con el nefasto recuerdo del cámara imbécil que espoleaba a una señora, igualmente imbécil, a gritar e insultar al chico). Ahora nadie puede devolver los dos años de vida que pasó en la cárcel la mujer que era pareja de la madre de Rocío ni el mal trago al falsamente acusado. En los dos casos que he expuesto, se daba una componente de rechazo homófobo por una parte, y de clasismo por el otro. Son ejemplos claros de lo que la genial Ayn Rand pretendía plasmar en su magistral obra.

     

    Gran parte de la culpa de esto, la tienen las tendencias sensacionalistas que inundan ahora los programas de actualidad y debate, donde tantos expertos en tantas cosas, dan opiniones sin valorar en ocasiones, el efecto que puedan tener en la audiencia. Por poner un ejemplo, todo parece apuntar a que el padre de los pobres Ruth y José, es el asesino (La peor abominación imaginable), pero ¿qué pasaría si, por casualidad, resultara que es inocente, por descabellado que parezca a priori?

     

    Por eso, si ven u oyen en los informativos o leen alguna noticia sobre asesinatos o cualquier delito, no se hagan ideas preconcebidas ni tenga prejuicios. Cuestiónese todo, confíe en los mecanismos judiciales y policiales y recuerde una cosa; cuando usted crea que alguien que no le cae bien, que es un psicópata, un ladrón o un asesino, piense que, para otra persona a la que usted no agrada, usted lo es.

     

     

     

    Hugo Roig Montesdeoca, empresario, escritor y militante del PSC-PSOE Telde, Delegado en el Comité Insular de Gran Canaria. Coordinador Adjunto y Profesor titular del Programa de Alta Dirección de la Harvard Business School, Harvard Managementor.

     

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