Blog 
El blog de Gauden Villas
RSS - Blog de Gauden Villas

El autor

Blog El blog de Gauden Villas - Gauden Villas

Gauden Villas

Sobre este blog de Deportes

Ha dicho muchas veces que su piel solo tiene un color: el rojo. Se creyó siempre un perdedor hasta que Luis Aragonés, el sumo pontífice, demostró que España también puede ser la más grande. Lloró con el gol de Iniesta y en su camiseta, contra viento y marea, luce el 9 de Torres.


Archivo

  • 13
    Junio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Debate absurdo y partidazo.

     

    Nos quieren hacer creer los de Madrid que el debate sobre el pobre juego de España se centra si hay que jugar o no con delantero centro. Su reduccionismo merengue lo centra todo en si Cesc -casualmente barcelonista- debe o no dejar paso a Torres. Se niegan a siquiera considerar que la única razón por la que Arbeloa y Alonso están en el once es por la famosa "cuota madridista" que Del Bosque, tan políticamente correcto siempre, ha encontrado como fórmula para edulcorar la hegemonía del Barcelona y obtener el salvoconducto de la caverna mediática. Son esos dos futbolistas los que lastran a una Roja que, con un retorno a sus orígenes, lo tendría todo para revalidar el título. No deja de ser irritante que cualquier análisis sobre el universo de la selección tenga que hacerse, en medios supuestamente nacionales, a partir de la óptica del madridismo más recalcitrante. El absurdo alcanza su paroxismo cuando pontifican convencidos que si hay que renunciar a un pivote defensivo, ¡el sacrificado debe ser Busquets y no Alonso! Lo próximo será reclamar a Mourinho como sucesor de Don Vicente, nacionalizar a Coentrao, Altintorp y Sahin y cambiar el color de nuestra camiseta. Y no al verde, precisamente.
    Dos errores defensivos en cinco minutos echaron por tierra las esperanzas griegas. Salieron dormidos y el castigo será, previsiblemente, la pesadilla de la eliminación. Estaban, además, sobre aviso porque Chequia ya salió en tromba contra los rusos, para después venirse abajo. Entonces, el rodillo ruso les acabó pasando por encima. Ayer, a los griegos no les dio más que para acortar distancias. No andan sobrados de estilistas, precisamente. Lo que está claro es que si los partidos durasen un cuarto de hora, en los Rosicky y compañía teníamos un candidato claro a alzarse con la Eurocopa. En hora y media, van a tener más problemas. Se jugarán pasar a cuartos contra Polonia en un partido que promete.
    Rusia lleva tiempo garantizando espectáculo. Juegan y dejan jugar. No es casual que el mejor fútbol que se le ha visto a la Roja -y a equipo alguno- en su historia fuese contra ellos. Una victoria ante Polonia los colocaba en cuartos. Pero los polacos van a vender cara su piel. Plantaron cara desde el primer minuto en un partido vibrante, con ataque y contraataque, con gente pisando área contraria y porteros que salen por la tele para algo más que sacar de puerta -como hicieron los de Inglaterra y Francia-. Unos y otros tuvieron el partido a sus pies, aunque seguramente fue Polonia la que más hizo por llevarse el gato al agua. Su seleccionador aprendió la lección -esperemos que el nuestro haga lo propio- y presentó un equipo agresivo que, lejos de bajar el pistón, jugó una segunda parte espectacular. Rusia, fiel a su línea, no supo nadar y guardar la ropa tras ponerse en franquicia, dejó unos espacios descomunales por detrás de sus dos medios centros y concedió un sinfín de ocasiones que hicieron de su portero el héroe de la noche. Que su capitán sea Arshavin da buena cuenta de lo que es este equipo: genio un día, desastre el menos pensado.
    Hoy vuelve el grupo de la muerte y habrá que ir tomando partido. Se pone uno a analizar y lo único que saca en claro es que ahí el simpático es Dinamarca. Ver a Ronaldo y Pepe en Portugal pone las cosas fáciles: a la calle, de ser posible hoy mismo. Holanda tiene a DeJong y su pandilla, liderados por un entrenador de la escuela Trapattoni: que se vuelvan para casa. Queda Alemania, que si bien es cierto que cuenta con Khedira y Özil, también lo es que no dejan de ser buenos chicos y, al fin y al cabo, les tenemos tomada la medida. Dejaremos que sufran un poco, que de vez en cuando no va mal, y los citaremos en semifinales.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook