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David Arráez

Responsable del Cyberdiario, sección de tecnología de este periódico en el que estás, y creador de usuarioarraez.com, este curioso personaje no para de meterse en cualquier lío relacionado con la tecnología. Colaborador de diferentes publicaciones y según dice, "dueño del mejor trabajo del mundo: es...

Sobre este blog de Tecnología

Toda la tecnología vista desde un punto de visto diferente y cercano, para todos los públicos y los paladares más exigentes. Es hora de que los tecnicismos se queden a un lado para dar paso a una nueva forma de entender la más moderna electrónica.


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  • 24
    Octubre
    2012

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    HABEMUS IPAD (MINI)

    Tim Cook muestra orgulloso 'su' iPad Mini. Foto: Bloomberg

    Ya está. Ya es oficial. Ya lo hemos visto. Lo que se suponía que nunca iba a pasar ha ocurrido, y en un momento Apple –o tal vez quien dirige la embarcación, Tim Cook– se ha cargado años de innovación, de valentía y de pulsos –ganados siempre– a toda la industria tecnológica mundial.

    Y seguro que mientras lees esto no tienes muy claro el motivo de esta afirmación, pero si echamos la vista atrás un poco, te será fácil de entender.

    Apple ha supuesto para el mercado tecnológico una continua fuente de inspiración –que se lo digan a Samsung– para empresas, ingenieros y diseñadores industriales. Y también ha sido fuente de inspiración para multitud de jóvenes emprendedores de todo el mundo que veían en Apple la posibilidad de convertirse ellos mismos en creadores de éxito. Y es que la empresa de Cupertino, con Steve Jobs a la cabeza, ha sabido darnos en los últimos años productos con los que ni siquiera podíamos soñar.

    ¿Cuántos detractores tuvo el primer iPod? El reproductor digital que domina el mercado de forma aplastante fue objeto de críticas por parte de casi todos en sus inicios. Que si era caro, que si era pesado, que si no tenía mercado, que no podía competir con los CDs. Y eso sin contar con que toda la industria musical se puso de uñas e intentó por todos los medios que la cosa fracasara... Pero se equivocaron.

    Luego vino el iPhone. Y ocurrió algo parecido. Todos criticamos el elevado coste del dispositivo, la carencia de un puerto USB, la falta de características que ya existían en la práctica totalidad de teléfonos móviles de la competencia, la cansina necesidad de sincronizar a través de iTunes... Pero nos equivocamos.

     
     
     
     
     
     
     Jobs durante la presentación del iPhone 4, en 2010.
    Foto: Bloomberg

    El iPad no iba  a ser menos. Un producto que era innecesario, que no ofrecía mejoras frente a un portátil, que no servía para hacer llamadas telefónicas, que también carecía de puerto USB y que también era muy caro. Estaba condenado al fracaso. Pero la gran mayoría se equivocó de nuevo.
     
    Todos eran productos innovadores, que supusieron un punto de inflexión en el mundo tecnológico, un antes y un después. Y llega entonces la competencia. Y empiezan a copiar descaradamente al iPad, el último juguete surgido del genio de Steve Jobs. Y Jobs se cabrea y les dice que creen sus propios dispositivos y dejen de copiar a Apple.
     
     
    Y así lo hacen. Entonces empiezan a surgir tabletas de 7 pulgadas. Y el 18 de octubre de 2010, en la presentación de la cuenta de resultados del de Apple, Jobs aparece por sorpresa para responder a las preguntas de analistas y periodistas. Pero no solo a las preguntas sobre los excelentes resultados de la compañía –era la primera vez que ganaba más de 20.000 millones de dólares en un trimestre– sino para darle un repaso a los competidores. Y menudo repaso les dio. Entre andanada y andanada, dejó caer una perla que lo aclaraba todo: "Las tabletas de 7" son demasiado grandes para competir con un smartphone y demasiado pequeñas para competir con un iPad". A continuación recordó que para tener una experiencia agradable con una tableta, necesitabas una pantalla del tamaño de la que tenía el iPad, 9,6". Quedaba claro que Apple nunca haría un iPad de 7".
     
    Pero Jobs ya no está. Y en una maniobra tan insospechada como inexplicable hace tan solo unos meses, Apple decide sacar al mercado el iPad mini, una tableta de tamaño más pequeño, de 7,9 pulgadas. 
     

    "Las tabletas de 7" son demasiado grandes para
    competir con un smartphone y demasiado pequeñas
    para competir con un iPad". Foto: Efe
     
     ¿El motivo? Quién lo sabe. Pero uno se puede aventurar a decir que la posibilidad más evidente es la de aplastar a la competencia. Los tímidos intentos por competir en los grandes tamaños con el iPad se han visto abocados al fracaso. Ninguna compañía puede hoy por hoy hacerle sombra al iPad en lo que a ventas se refiere, pese a que sí pueden competir en cuanto a calidad del producto. Pero el iPad fue el primero, y es diferente, es único.
     
    Pero el sector de las tabletas de siete pulgadas es otro cantar. No hay innovación alguna por parte de Apple con el iPad Mini, más bien todo lo contrario. De repente es como si una insoportable rabieta del amigo Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple, le hubiera llevado a  fabricar un dispositivo para acabar con la competencia. 
     
    Porque así va a ser, amigo lector. Si el iPad era intocable hasta ahora, el nuevo y pequeño iPad mini supone un golpe encima de la mesa, una victoria por aplastamiento de la competencia. De repente Goliath ha agarrado a David por el cuello y lo ha pisoteado como si fuera una simple mosca.
     
    Y hay que ver qué poco me gusta esto. De un plumazo nos hemos quedado sin competencia, sin posibilidad real de elección.
     
    Y hay que ver cuánto me gusta el nuevo iPad mini. 
     
     
    Hemos llegado a un punto en el que uno ya piensa en brujería. ¿Cómo es posible que Apple lo haga todo tan bien? ¿No se equivocarán nunca? Por favor, que vengan a gobernar este país nuestro que hace aguas por todas partes...
     
    El iPad mini va a ser el regalo de las navidades, el objeto de deseo de grandes y mayores, de padres y madres, de abuelos y nietos, de unos y otros. Adiós competencia, hola monopolio. Tan solo el precio puede hacer que alguien se eche atrás. Pero poco más. El torpedo en la línea de flotación de empresas como Samsung o Sony hace que se tambaleen los cimientos de un sector en el que cada vez hay menos sorpresas pese a que cada vez hay más productos. Y las pocas alegrías que nos llevamos los que amamos la tecnología, últimamente vienen casi siempre en una cesta con una manzana mordida en su interior.
     
    Es hora de que los departamentos de I+D del señor Samsung y del señor Sony se pongan las pilas, que ya va siendo hora de que variemos un poco la dieta tecnológica.
     
    Aunque hay que ver cuánto me gusta el nuevo iPad mini.
     
    Foto: Reuters
     
    Foto: Reuters

    Foto: Bloomberg

    Foto: Bloomberg

    Foto: Reuters

    Foto: Reuters

     

     

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