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David Arráez

Responsable del Cyberdiario, sección de tecnología de este periódico en el que estás, y creador de usuarioarraez.com, este curioso personaje no para de meterse en cualquier lío relacionado con la tecnología. Colaborador de diferentes publicaciones y según dice, "dueño del mejor trabajo del mundo: es...

Sobre este blog de Tecnología

Toda la tecnología vista desde un punto de visto diferente y cercano, para todos los públicos y los paladares más exigentes. Es hora de que los tecnicismos se queden a un lado para dar paso a una nueva forma de entender la más moderna electrónica.


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  • 04
    Noviembre
    2012

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    MANNY VARA: "A LA MAYORÍA DE GENTE NO LE IMPORTA CÓMO FUNCIONA LA TECNOLOGÍA"

    MANNY VARA

    Evangelizador tecnológico. Este gallego de permanente sonrisa es uno de los más importantes divulgadores tecnológicos de EE.UU. Formado como periodista científico, su trabajo no es para nada sencillo: acercar y explicar la tecnología más avanzada a personas y empresas de todo el mundo de forma fácil y clara.

     

    Cuando uno escucha hablar de Intel lo primero que le viene a la cabeza son microprocesadores y el pegadizo mensaje “Intel Inside” que vemos en gran parte de los ordenadores del mundo. Pero Intel es mucho más. Es una empresa que, pese a la crisis global ha ingresado hasta septiembre más de 6.500 millones de euros, y eso teniendo en cuenta que en 2012,  por primera vez en once años, la venta de ordenadores personales ha caído en todo el mundo.

    —La situación económica en España es de las peores que se recuerda y el paro juvenil supera el 50%. ¿Está esto provocando que lleguen más españoles a Silicon Valley? 

    —Pues sí, se está viendo y mucho. Y no solo en Intel, donde ya hay varios españoles más trabajando.  En mi departamento, en Intel Labs, se ha incorporado recientemente un nuevo ingeniero por lo que ya somos ocho personas. Pero esto lo estoy viendo también en otras empresas. De vez en cuando me gusta buscar a otros españoles que se han mudado al valle y así poder mantener contacto con ellos.

    —Cada vez más españoles emigran. En vuestro caso, ¿mantenéis algún tipo de contacto habitual y habláis de España?

    —En nuestro caso sí. Nos juntamos una vez al mes para comer y hablamos de España, de la familia y de cómo está todo por aquí.

     

    —¿Y cómo se ve España en la distancia?

    —Pues la verdad es que se ve bastante mal. Pero no es solo en España. La crisis no solo afecta a nuestro país.

    —Pero los últimos datos macroeconómicos de EE.UU. muestran que la crisis no es tal. Este mes pasado se crearon más de 170.000 puestos de trabajo.

    —Sí, pero no te creas que es tan fácil. Allí la crisis también está golpeando con fuerza. En California quizás no tanto, pero en el resto de EE.UU. también se nota la crisis, y mucho. Está claro que allí la cosa está un poco mejor que aquí, pero la verdad es que en muchos sitios la cosa está muy mal. Se ve mucha gente buscando trabajo... Igual que aquí.

    —No da esa sensación por las noticias que nos llegan aquí.

    —Quizás la crisis no sea tan cruda como aquí, no es tan extrema como en España, pero también se está pasando mal en EE.UU. La gente también lo está pasando muy mal allí.

    —Evangelizador tecnológico. Suena muy religioso.

    —[Risas] Nada de eso. Lo que yo hago es tratar de decirle al mundo lo que estamos descubriendo en Intel Labs, todos los proyectos de futuro que tenemos, todo lo que los más de mil investigadores  que tenemos repartidos por todo el mundo están inventando. Continuamente estamos tratando de desarrollar tecnologías nuevas, y mi trabajo es tratar de explicar a la gente que estamos tratando de hacer, en un idioma que cualquier persona pueda entender. En ocasiones podemos ser muy técnicos, y yo tengo que evitarlo.

    —No parece fácil. Hablamos de tecnología y es complicado explicarla para que todo el mundo la entienda.

    —Es cierto. La gente quiere conocer la tecnología pero no quiere conocer los detalles de la tecnología. Quieren que funcione, pero no les interesa saber cómo funciona.

    —Eso está muy bien, pero sin una formación técnica no parece sencillo.

    —Yo estudié periodismo científico, pero como ya llevo casi 17 años en Intel, y siempre trabajando con  cosas técnicas, pues he podido aprender mucho de todo lo que hacemos. Yo ya he presentado en el mercado más de 100 productos de Intel en los últimos 15 años, y te acostumbras a hablar de esto. No tenemos mucha gente que explique las cosas bien, de forma que cualquiera pueda entenderlo, y por eso ahora tenemos evangelizadores tecnológicos.

    —¿Y cómo va esto? ¿Inventáis una tecnología y entonces Intel te manda a explicársela a los clientes?

    —Exacto. Voy a conferencias que organiza Intel o que organizan otras empresas de la industria tecnológica, ytengo que ir a casi todas para explicar la tecnología que tenemos ahí.

    —Imagino que sueles tratar con gente que no tiene ni idea de tecnología.

    —La mayoría no tiene mucha idea, o tienen muy poca idea. Lo que tratan de saber es cómo les puede ayudar la tecnología que quiero explicarles yo porque la mayoría de la gente no quiere saber los detalles de la tecnología. Es como con un coche. La mayoría de la gente no quiere saber cómo funciona un motor, y tampoco les hace falta saberlo. Lo que tienen que saber es cómo lo van a conducir. Es la misma experiencia con la tecnología. A la mayoría de la gente no le importa cómo funciona así que yo trato de explicarles los beneficios de utilizar esa tecnología, y no los detalles.

    —¿Y si alguien quiere saber los detalles?

    —En ese caso se lo explico también, pero normalmente a la mayoría de gente no les importa mucho.

    —Veo que eres más un divulgador tecnológico.

    —Sí, podríamos decir que sí.

    —¿Eres el Eduard Punset de Intel?

    —[Ríe] Algo así.

    —Parece extraño que una empresa que facturó en 2011 más de 42.000 millones de euros necesite personas como usted. ¿Cuántos evangelizadores tecnológicos hay en Intel?

    —En Intel Labs somos tres, y después hay otros en otras divisiones de la empresa.

    —¿Todos en EE.UU. o también hay evangelizadores en Europa?

    —No. Todos estamos en EE.UU., en Oregon y en California.

    —¿Eres el único español?

    — Sí. Los otros son todos americanos.

    —Periodista científico, ¿cómo se te ocurre dedicarte a algo tan rebuscado?

    —Yo ya vivía en EE.UU., llegué cuatro años antes de iniciar la universidad y a mí siempre me gustó escribir. Y me encantaba la tecnología. Lo cierto es que no tenía ni idea de que existiera algo así, llamado Periodismo Científico, pero me enteré de que había dos escuelas en todo el país que tenían ese programa, y una de ellas estaba en Nueva York, donde yo vivía. Era perfecto ya que combinaba todo aquello que me apasionaba así que en cuanto me enteré me puse a estudiar. Me encantaba la idea de saber cómo explicar la tecnología, cómo entenderla para después hablar y escribir sobre eso. Y luego, tras la universidad, tienes que tener la experiencia del trabajo. Pero eso vino rodado tras los estudios ya que esa carrera me abrió muchas puertas.

    —¿Y si uno no quiere estudiar periodismo? ¿Puede un científico hacer este trabajo?

    —Hay ingenieros que también son capaces de explicar la tecnología. No hay muchos porque la mayoría de los ingenieros trabajan en cosas técnicas y de la manera que les gusta explicar la tecnología es utilizando tecnicismos, pero la gente no entiende eso. Yo también trabajo con nuestros ingenieros para ayudarles a explicar lo que sus tecnologías hacen pero a un nivel que la gente normal pueda entender.

    —Me parece un imposible intentar que un ingeniero pueda hablar de forma sencilla.

    — Es bastante difícil porque ellos están siempre ahí inventando cosas y no saben cómo explicárselas a gente que no tenga el conocimiento tecnológico que tienen ellos.

    —¿Y cómo acaba un español de La Coruña en Intel, la empresa que domina el mercado mundial de microprocesadores?

    —Tras acabar la universidad empecé a trabajar en Sony, donde estuve cuatro años. Allí empecé a trabajar en la época en que Sony empezó a vender ordenadores, porque tenías que tener a alguien que explicara a la gente las diferencias que tenían los ordenadores de Sony con los que había en el mercado. De ahí me fui a Intel, donde ya casi llevo 17 años haciendo esto, explicándole a la gente cómo funciona la tecnología.

    —Antes hablabas de los inventos de Intel. ¿En qué estáis trabajando ahora?

    —Uno de los proyectos que tenemos ahora y que me gusta mucho es uno en el que podemos tener pantallas en cualquier parte, en cualquier superficie. Imaginate que tienes una pared en casa, y con un proyector puedes convertir esa pared en algo como un iPad, una pantalla táctil. Ahí puedes ver fotos, puedes ver vídeos, y no solo lo puedes hacer en una pared, sino que lo puedes hacer en cualquier sitio: en tu mano, en una mesa... Cualquier superficie se puede convertir en una pantalla táctil como un iPad o un iPhone.

     

    UN POCO DE FÚTBOL

    —Me ha contado un pajarito que durante el mundial de fútbol de Sudáfrica la liasteis parda en Intel, allí en California.

    —Durante el Mundial de Sudáfrica nos juntamos un grupo de cinco o seis españoles y conseguimos que nos montaran una televisión en la cafetería y allí pues ponían todos los partidos. Y nosotros pues imagina: con bufandas, con  camisetas, todo rojo y amarillo y gritando como posesos. Y la gente en EE.UU., que no entiende de fútbol, pues no podía creer lo que estaba viendo. Imagina el comedor lleno de ingenieros y nosotros gritando. 

    —Los americanos debían estar alucinando con una situación tan peculiar.

    —Y no solo con nosotros. Había algún alemán que se apuntó, y un par de italianos. Pero los americanos alucinaban porque no están acostumbrados a ver  cosas así en el trabajo, pero nosotros no parábamos de gritar y animar a España. Imagínate. 

    —¿Y el día de la final? Aquello debió ser irrepetible.

    —Para la final nos fuimos a la casa de uno de los españoles que estamos trabajando allí en Santa Clara, un investigador en Intel Labs, y allí estuvimos gritando como posesos. Solo el hecho de llegar a la final ya era una pasada, pero después ganarla, aquello fue lo más grande.

     

    GALICIA, SU HOGAR

    –Te fuiste de Galicia hace muchos años.

    – Ya casi hace treinta años que me fui de La Coruña, de un pueblecito que se llama Muros.

    –¿Echas de menos tu tierra natal?

    - Pues sí, sobre todo la comida y la familia. Trato de venir siempre que puedo, al menos cada dos años para ver a la familia porque todavía tengo mucha familia en La Coruña.

    –Y si echas de menos la comida española, ¿cómo la consigues en California?

    –Hay un par de sitios que tienen algunas cosas españolas. No hay mucho como aquí, pero cosas como el jamón, que me encanta, ya se puede conseguir allí. Antes solo había una especie de jamón italiano, pero ahora ya se encuentran muchos más productos españoles. Hay un par de tiendas, que en realidad son restaurantes españoles con una pequeña tienda al lado, que venden productos de aquí.

    – ¿Queso de tetilla y pimientos de Padrón?

    -[Risas] Algo de eso. Los pimientos de Padrón no, pero yo me he llevado semillas a California, y tengo mi propia huerta en casa donde me planto mis tomates y mis pimientos de Padrón entre otras cosas. Me encantan. Digamos que los he exportado a los EE.UU. porque le he dado semillas a algunas personas y ahora ellos también tienen sus huertas con sus pimientitos de Padrón.

    –Todo tan tecnológico y regresamos a lo más básico, la agricultura.

    –Así mismo. Es la mejor manera de tener lo que te gusta. Y a mí me relaja muchísimo.

     

    MALLORCA, SU LUGAR DE DESCANSO

    —Tengo entendido que veraneas en Mallorca.

    —Creo que ya he estado en la isla como diez o doce veces en los últimos seis años.

    —¿Vienes a relajarte o de marcha?

    —Yo voy a relajarme. Con la vida que llevo, de conferencia en conferencia y viajando de aquí para allá acabas cansado. A Mallorca voy a relajarme y a recargar las pilas, a hacer lo menos posible: a dormir, a pasarlo bien...

    —¿Y por qué Mallorca? ¿Qué te atrajo de la isla?

    —A mí me encanta el sol, pero es que esta isla es súper bonita. Tienes la playa, tienes la montaña. La Tramuntana me fascina porque en una isla tan pequeña, que tengas tantos sitios diferentes y tantos lugares paradisíacos es algo único. Tienes unas playas maravillosas, normalmente un turismo muy respetuoso y eso te atrae.

    —Veo que eres un enamorado más de la isla.

    — Es que tener la playa, y la montaña ahí al lado es una gozada. A mí me encanta ir por la Tramuntana de excursión, subir por torrentes y pasarte los días perdidos por ahí, por la montaña. Es lo más relajante que hay.

    —¿Hoteles tradicionales o rurales?

    —Ni uno ni otro. Voy a casa de unos amigos que tengo en Costitx, donde se está de maravilla. Es un lugar precioso y tranquilo.

     

     

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