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David Arráez

Responsable del Cyberdiario, sección de tecnología de este periódico en el que estás, y creador de usuarioarraez.com, este curioso personaje no para de meterse en cualquier lío relacionado con la tecnología. Colaborador de diferentes publicaciones y según dice, "dueño del mejor trabajo del mundo: es...

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Toda la tecnología vista desde un punto de visto diferente y cercano, para todos los públicos y los paladares más exigentes. Es hora de que los tecnicismos se queden a un lado para dar paso a una nueva forma de entender la más moderna electrónica.


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  • 04
    Mayo
    2012

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    Samsung Galaxy S III: ¿Y ahora qué?

     La presentación del pasado jueves en Londres no fue una más. La coreana Samsung  necesitaba dar un golpe de efecto ante el mundo de la telefonía móvil, y vaya que si lo ha hecho.

    Ante más de tres mil personas, con la presencia de toda la prensa especializada mundial y en una presentación tan fastuosa que haría ruborizar a los mismísimos césares romanos, el tan esperado Samsung Galaxy S III fue presentado en sociedad.

    Mucho podriamos hablar aquí de su pantalla, su procesador o su software. Pero en esta vida vivimos de las sensaciones. Y las sensaciones que sientes cuando coges este nuevo teléfono son variadas, y diría que incluso contradictorias.

     

     

    Lo primero que llamó mi atención fue su ligereza. Pese a su gran tamaño –la pantalla mide 4,8 pulgadas– el grosor ha sido reducido al mínimo, dejando su peso en unos ligerísimos 133 gramos. Cuando te enteras de que su batería es de 2.100 mAh te sorprendes del todo por el reducido tamaño del dispositivo.

    El teléfono es de tacto suave, agradable y le queda de maravilla a unos vaqueros ajustados. Aunque si esos vaqueros se ajustan demasiado uno puede correr el riesgo de partir el nuevo Galaxy por la mitad. Esa ligereza de la que presume hace a la vez que parezca demasiado frágil. Construido en plástico se echa de menos un material más resistente, al estilo del iPhone o de los últimos Nokia, aunque también es cierto que todavía no lo hemos sometido a ninguna prueba de resistencia. Pero todo se andará...

    El teléfono en definitiva es un dispositivo muy interesante, cuyas mayores novedades están en el software. El sistema operativo Android 4.0 Ice Cream Sandwich –hay que ver la manía que tiene Google con ponerle nombre de postres a sus sistemas para móviles– funciona bien, pero en este caso lo hace mejor. El Android 4.0 ha sido convenientemente tuneado para la ocasión, añadiendo una serie de características que lo hacen muy interesante, empezando por el asistente de voz.

    El asistente de voz, muy en la línea de Siri de Apple podría estar disponible en castellano desde el primer día –Apple, aquí te han vapuleado– con lo que ello puede suponer. Junto a este sistema, toda una serie de mejoras que hacen del teléfono muy atractivo para los usuarios más 'sociales', es decir, usuarios masivos de Facebook, Twitter y demás tribus.

    Pero volviendo al título de este artículo, "¿Y ahora qué?". En los últimos años Samsung ha visto como su cuota de mercado en el sector de los smartphones con Android ha ido creciendo, pero no en la proporción que les gustaría. Ese lento, aunque constante crecimiento les está llevando a presentar cada vez mejores modelos, pero también sonoros fiascos. Con este nuevo buque insignia, la coreana quiere plantarle batalla a la dominante Apple y su iPhone 5, que según dicen todos los analistas, está a la vuelta de la esquina.

    Pero no solo estamos hablando del nuevo iPhone. En esta guerra sin cuartel de superteléfonos entran sin duda el HTC One X, el LG Optimus 2X, el Nokia Lumia 900, el Samsung Galaxy S III y el nuevo iPhone.

    Está claro que Samsung ha golpeado la primera, y con contundencia. El nuevo terminal, repleto de sensores y de novedosas funcionalidades, juega en otra liga, muy por encima del resto. Con lo que su posición dominante en el mercado de dispositivos Android parece que puede tomar aún más ventaja, incluso hasta el punto de que puede acabar canibalizando las ventas de sus propios dispositivos –léase Galaxy Note–.

    En un año olímpico, la competición de dispositivos de gama alta promete ser de todo menos deportiva. La pelota está ahora en el tejado de Apple, aunque ya sabemos que los de Cupertino siempre van por libre y no hacen caso del mercado. Al menos eso dicen. Pero que no pierdan de vista este nuevo Galaxy S III ya que le puede hacer mucho daño a las ventas del próximo iPhone.

     

     

     

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