Blog 
Elizabeth López (El lápiz de la luna)
RSS - Blog de Elizabeth LC

El autor

Blog Elizabeth López (El lápiz de la luna) - Elizabeth LC

Elizabeth LC

Elizabeth López Caballero es profesora especialista en Audición y Lenguaje, mediadora e instructora de yoga infantil. También es Presidenta de la Asociación Contra el Acoso Escolar de Las Palmas (ACAELP). Es colaboradora en La Provincia y tiene varios libros publicados, entre ellos podemos destacar:...

Sobre este blog de Canarias

El lápiz de la luna es un rincón en el que poder dar rienda suelta a mis inquietudes, para así, poder entender un poco mejor este mundo loco en el que vivo.


Archivo

  • 05
    Mayo
    2017

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Canarias Las Palmas

    La trinchera

    Tampoco tengo claro qué tarea debo cumplir/ si todo se reduce a acompañar en esta pesadilla/ el dolor y el orgullo de los hombres/ y llegar al fin sin sufrimiento/ o si hay que herir también y ser herido/. Con estos versos de Julio Martínez Mesanza, empieza mi tarde de viernes raro. Un viernes gris, que no termina de inclinarse hacia el frío o hacia el bochorno. Quizá sea el color del cielo, o quizá recibir estos versos, pero se ha instalado en mí una melancolía de las de antaño. Una sensación de zozobra, de duda que se cuela en mi copa de vino y me amarga la sobremesa. ¿Tengo yo claro el papel que debo cumplir? ¿Estoy pasando por la vida de puntillas sin pena ni gloria? ¿Permanezco instalada en el miedo mientras espero que los días pasen sosegadamente? ¿O soy una valiente que se lanza al campo de batalla -espada en mano- a matar y a morir?

    Dicen -con los que comparto mesa y reflexiones- que con el estómago lleno no se deben hacer grandes caviles. Que debo centrarme en el proceso de la digestión y dejarme de filosofar, que así solo conseguiré indigestarme. Yo sonrío y miro al frente. Hay dos niños en un parque. No se conocen. Uno se acerca al otro y le dice algo. Intuyo que <<¿jugamos?>>. Se miran y, a los pocos segundos, uno corre tras el otro mientras ríen a carcajadas. El más pequeño tropieza y se cae. Llora a voz en grito. El otro niño, algo más mayor –pero poco- lo observa, pero no le tiende la mano. Se encoge de hombros, da media vuelta y continúa jugando solo, ajeno al dolor de su -hasta pocos segundos antes- “amigo”. El otro es arropado por su madre. Cesan las lágrimas y en un acto de dignidad vuelve al campo de batalla -a unos veinte metros cuadrados rodeados por maderas de colores- y empuja a su compañero. ¿Venganza o herir y ser herido? No hay represalias por la otra parte. Quizá el niño sepa que es lo mínimo que se merece por haberlo dejado en la estacada. Puede que el crío -al igual que yo- tampoco tenga claro qué tarea debe cumplir. Si mantenerse al margen o salirse de los renglones. El otro, el más canijo, tiene más garra. No llegará al fin sin sufrimiento y probablemente dejé más de un cadáver tras de sí. ¿Cuál de los dos va por buen camino? No sabría decirlo. Pero yo me he encariñado con el del raspón en la rodilla, y le sonrío cuando corretea alrededor de mi mesa. <<No te salgas de la senda>>, me veo tentada a decirle.

     

                                 

                               La trinchera

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook