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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

Sobre este blog de Tecnología

Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 24
    Marzo
    2011

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    La privacidad de los datos personales es una preocupación lógica, racional y cada vez mayor debido las nuevas tecnologías y su omnipotente capacidad de difusión, que no tiene precedentes, pensemos en las redes sociales por ejemplo. La pérdida de control sobre nuestra propia información personal es un problema muy serio, y en él estamos inmersos todos “sin darnos cuenta”. Actualmente no existe una legislación clara, concisa y sin recovecos que facilite eliminar nuestros datos si es que decidimos hacerlo en algún momento. Depende en gran medida de una variable tan aleatoria como puede ser la voluntad del servidor donde los alojamos. Bien es verdad que en España existe la  Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), cuyo cumplimiento está tutelado por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), con capacidad sancionadora de hasta 600.000 euros a los infractores. Por ejemplo,  en 2009, la red social Tuenti tuvo que acordar con la AEPD un proceso de verificación de identidad que impidiera a los menores de 14 años inscribirse en el servicio. Más recientemente, la misma entidad 2010 inició un proceso contra Google por cinco infracciones (dos graves y tres muy graves) de su servicio Street View.

    Una reciente iniciativa parlamentaria de la Unión Europea, que probablemente entre en vigor este mismo año, va a obligar a las redes sociales a que eliminen completamente la información personal del usuario cuando este decida darse de baja del servicio. Además, deben garantizar la “privacidad por defecto”, de forma que ninguna red o programa pueda hacer públicos nuestros datos sin consentimiento expreso. También estarán obligados a informarnos de forma inequívoca sobre los usos y destinos de nuestra información personal.

    Esto, no deja de ser  una actualización de la legislación, que irremediablemente tiene que modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos marcados por las nuevas tecnologías. No creo que sea pedir mucho a empresas como Facebook que las personas tengan el derecho, y no sólo la posibilidad, de retirar su consentimiento al procesamiento de datos. Aunque bien es cierto que nadie nos obliga a subir datos a una red social, también hay que ser consecuente y pensar que hasta los antecedentes penales prescriben, por lo que es ilógico que la información personal quede en la Red ad eternum.

     

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