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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

Sobre este blog de Tecnología

Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 24
    Marzo
    2014

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    ESCLAVOS DEL MÓVIL

     

     

     
    A veces, cuando hablamos por el móvil en un sitio público olvidamos que no hace falta alzar la voz para que nos escuche el interlocutor. Tampoco quiero decir que las telecomunicaciones vayan en contra de las normas de la buena educación, pero por ejemplo es desagradable encontrarse en un cine viendo  una película en pantalla gigante y la sala a oscuras –que hace que las imágenes impacten mucho más- y que alguien rompa esa magia mirando el móvil para ver una foto o un chiste enviado al WhatsApp. También conviene recordar que una vez que se entra en la sala, el móvil tiene que estar apagado o, como mínimo, en silencio durante la proyección.
     
    Resulta curioso ir a un restaurante y ver dispositivos móviles encima de todas las mesas, como si se tuviera la creencia de que nos da un grado más de estatus el hacer alarde de la tecnología que tenemos a nuestra disposición. Otra manía cada vez más extendida es fotografiar la comida para inmortalizarla y compartirla en las redes sociales.
     
    Ese pequeño aparato que comenzó siendo un dispositivo para hablar sin las limitaciones del cable telefónico, ha ido incorporando prestaciones e integrando reloj, agenda, calculadora, cámara de fotos, vídeos y una larga lista de aplicaciones derivadas de Internet y sus interminables posibilidades Precisamente por las infinitas  utilidades que le encontramos, pocas veces reparamos en la facilidad que tiene el móvil para transformarnos en sus esclavos, haciendo que su uso se vuelva un abuso y convirtiéndose en una molestia para los demás.
     
    El uso correcto y racional del teléfono móvil debe tener en el horizonte las normas básicas de la buena educación. Como se suele decir, la buena educación habla por sí sola.
     

     

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