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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

Sobre este blog de Tecnología

Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 15
    Noviembre
    2012

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    HACIA EL ESPACIO INFINITO

     

    La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) han probado con éxito el nuevo protocolo de Internet denominado Disruption Tolerant Networking (DTN). Para ello, la astronauta estadounidense de la Estación Espacial Internacional (ISS), Sunita Williams, estuvo gestionando desde el módulo espacial un pequeño robot de Lego situado en el Centro de Control de Operaciones de vuelo en Darmstadt (Alemania).
    A diferencia del protocolo de Internet convencional TCP/IP, que supone una conexión permanente, DTN es tolerante a interrupciones y retardos de señales. En sus nodos se retienen los paquetes de datos mientras no haya conexión con otro nodo. No requiere una conexión continua debido a las necesidades que se prevén para el futuro de las misiones espaciales con las naves distantes.
    Las primeras pruebas de este nuevo protocolo se efectuaron en noviembre de 2008, cuando especialistas de la NASA transmitieron una decena de imágenes a la sonda espacial “Deep Impact”, localizada a 32 millones de kilómetros de la Tierra. Desde entonces el sistema se ha ido perfeccionando.
    Según Badri Yournes, del departamento de comunicaciones y navegación de la NASA, "el DTN experimental podrá ser usado en un futuro en una nave en órbita alrededor de Marte para operar robots en la superficie del planeta rojo". Esto es un gran reto de ingeniería, debido a la necesidad de tener en cuenta un gran número de variables y condiciones marcadas por la rotación planetaria, así como por las largas distancias que hay que afrontar. Por ejemplo, las comunicaciones establecidas a velocidades cercanas a la luz entre la Tierra y Marte pueden tardar casi 40 minutos.

     

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