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  • 01
    Diciembre
    2014

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    ¡Feminista tenías que ser!

    Por VICENT IVARS

    Título: «Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos»
    Autora: Mary Nash
    Año: 2012
    Genero: Ensayo
    Editorial: Alianza Editorial
    Páginas: 384


    Quienquiera que se haya aventurado a componer su árbol genealógico habrá constatado sobre el papel algo que es obvio: de qué modo el apellido materno –o el apellido de las ramas maternas, cabría precisar– acaba desapareciendo al cabo de dos generaciones.

    De alguna manera, «Mujeres en el mundo» habla de esto. Porque el ensayo de Mary Nash, catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Barcelona, aborda el modo en que el machismo ha ido escribiendo el guión que debían interpretar las mujeres: siempre al margen, siempre a pie de página o siempre entre paréntesis.

    Así las cosas, este agudo análisis arranca exponiendo los estereotipos de «ángel del hogar» o de «perfecta casada» a que toda mujer debía ceñir su existencia para encontrar su realización plena y, con ella, la de su misión en esta vida: su familia. Y explica también cómo el personaje fue reescribiéndose de mano en mano y de época en época: de las doctrinas eclesiásticas a los descubrimientos científicos. Pero siempre papeles secundarios o de mera figurante sin frase. Y eso cuando no de simples extras.

    Pero quizá «Mujeres en el mundo» se hubiese quedado en algo muy estático si se hubiese conformado con esta labor de disección del personaje. El trabajo de Mary Nash va mucho más allá y cava mucho más hondo. Y, sin dejar de ser un ensayo, adquiere el interés de una novela de acción, donde las protagonistas son las mujeres que lucharon por sus derechos. O de una novela-río, ya que la narración se inicia en el siglo XIX y llega, a través de distintas generaciones, hasta nuestros días: desde las sufragistas reclamando su ejercicio del voto –algo que ni el más cerril osaría ya refutar por estas latitudes– hasta progresivas exigencias como el derecho al trabajo, a la propia sexualidad, a... En fin, a la igualdad con los hombres.

    La crónica de estas conquistas arranca en el siglo pre-pasado, sí. Pero la narración cuenta con su imprescindible flash-back al siglo XVIII para presentar a las pioneras: a insolentes como Mary Wollstonecraft –y su airada Vindicación de los Derechos de la Mujer– a Olimpia de Gouges –y su irreverente enmienda a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre Por No Serlo También De La Mujer–...

    La condición de catedrática de Historia de Nash alcanza su máximo esplendor al contextualizar cómo los progresos, lentos y en diferido, se producen al socaire de los grandes cambios en el ritmo de los tiempos. En este sentido, asombra qué efecto tan dispar tuvieron ambas guerras mundiales en la causa feminista: si la primera acabó impulsándola, la segunda la sumió en su particular Edad Media. Hasta la llegada de la Segunda Ola.

    Es entonces cuando el estudio presenta a las clásicas contemporáneas que asentaron conceptos que siguen vigentes hoy. A saber:
    -Que las chicas no sólo están para lo femenino y que el género humano no es, como Soberano, cosa de hombres. (Simone de Beauvoir)
    -Que las amas de casa no eran dueñas de sí mismas (Betty Friedan)
    -Que lo que ocurre en casa es de interés público (Kate Millet) –y no hablamos de cotilleos–.

    En clave local, el libro demuestra que en esto también Spain is different. Y que Claro Campoamor encarna lo different dentro de lo different. Que mientras el feminismo irrumpe en EE UU por Seneca Falls, a resultas del fin de la esclavitud y del reformismo religioso y en Europa se trenzaba con el movimiento socialista y obrero... en España se seguía topando con la Iglesia. Y que mientras la Segunda Ola crecía en el mundo, la Dictadura persistía en España. Y en clave más local todavía (ya que este blog se escribe desde Alicante): el ensayo reconoce la lucha feminista en la «terreta» durante la Transición en un par de pasajes.

    Además, Nash plantea las dudas y contradicciones del movimiento feminista a lo largo del tiempo: ¿en caso de guerra, el feminismo de cada país de qué lado está? (Nota: servidor, de la risa, se partió el tórax con la postura de las británicas ante la Primera Guerra Mundial). ¿Una feminista en su máxima expresión ha de ser lesbiana? ¿Se puede ser feminista militando en un partido político o el feminismo es en sí una mlitancia? ¿A la igualdad se llega en igualdad de condiciones o diferenciando lo distinto?

    Esta reseña comenzó hablando de los apellidos y Nash llama a las cosas por su nombre. Porque otro de los grandes valores de «Mujeres en el mundo» es que se aleja mucho del panegírico, de cierta «Mística del Feminismo» y –lejos de querer maquillarlos– expone los errores en que se ha incurrido. Así, no oculta las inclinaciones burguesas y clasistas del primer feminismo. Y  denuncia de qué modo se ha secundado con las mujeres del Tercer Mundo el papel colonialista/racista de Occidente para con estos países. O que el modo en que el machismo relacionó lo humano con lo masculino es similar a la manera en que las activistas de Occidente relacionaron el feminismo global con el feminismo blanco. Y polémicas como el hiyab musulmán o incluso la ablación del clítoris se abordan desde otro prisma.

    «Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos» es un ensayo apasionante. A pesar de que tiene todas las hechuras de un trabajo académico, no es de lectura difícil. Quien tenga la sana costumbre de escoger buenos libros no tendrá ningún problema, sino todo lo contrario, en adentrarse en ella. Llegada la última página, el lector cerrará el volumen con la certeza de que conoce un poco mejor la historia y de que entiende algo más el presente.

     

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