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  • 05
    Diciembre
    2014

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    Una tienda, un cuenco japonés y la vida

    Por ROSA CARRIZOSA

     

    «El señor Nakano y las mujeres» centra esta historia japonesa en un establecimiento de artículos de segunda mano, no de antigüedades, como le gusta repetir al señor Nakano. La tienda es como el hogar donde transcurre la vida de cuatro personajes solitarios. No obstante, la ausencia de cierto aislamiento no les impide hacer aflorar su ternura, sus confidencias en los distintos escenarios de este espacio sin dimensiones perceptibles. Porque la japonesa Hiromi Kawakami, unas veces, lo dibuja grande y abigarrado de artículos, cuando un cliente pasea entre los objetos, y otras veces, pequeño y casi opresivo, cuando ese mismo cliente se acerca al mostrador y dialoga con el señor Nakano, su hermana Masayo o la joven Hitomi y el introvertido asistente Takeo, que mantienen una extraña relación.

    Hitomi es el eje de esta novela donde parece que pasa muy poco, aunque, en realidad, se ve pasar la vida misma a través del prisma de la tienda: la de sus propietarios, los dependientes, los compradores, los proveedores, la vida de la ciudad, la de los vecinos, y la de los dueños de los objetos vendidos y adquiridos. Kawakami la ha titulado «El señor Nakano y las mujeres», pero podía haber tenido cualquier otro que hablara de la cotidianeidad; de la soledad e incomunicación de las personas; de las reacciones ante una nueva vida o ante la muerte; de la búsqueda de la felicidad; de las actitudes de ruptura con lo viejo y el miedo o la incertidumbre por el futuro. De la existencia.

    Pasa todo y no pasa nada. Sólo la reiteración del señor Nakano sobre el objeto de su actividad: la comercialización de artículos de segunda mano, ya dispara la evocación de esa memoria personal que te acuna en los brazos maternos, en rincones de la antigua casa familiar…

    Cómo sólo un viejo cuenco o un reloj pueden encerrar tantas vidas, tantas memorias. Las antigüedades también, pero el valor vital queda en un segundo plano tras la importancia o el interés del valor mercantilista.

    Con un estilo preciso, limpio, sin artificios, en «El señor Nakano y las mujeres» las páginas se suceden sin percibir sobresaltos. Una a una, como gotas pequeñas de lluvia, que van calando.

    La autora no obvia elementos muy recurrentes en casi toda la literatura nipona como la soledad; la muerte –en muchas novelas japonesas suele hablarse de un suicidio o de un intento de llevarlo a cabo-; la incomunicación; las independientes y, a veces, frustradas relaciones paterno-filiales; la bebida; los cafés y la comida preparada, pero también la gastronomía tradicional, y los bares nocturnos, refugio de los solitarios. Sin embargo, se distancia de «sus mayores» al proponer personajes que se arropan en su soledad, más accesibles, con una ternura más explícita y que intentan romper sus propias barreras.

    Kawakami (Tokio, 1958) es una de las escritoras más leídas en la actualidad en Japón. Fue profesora de Biología y ha recibido varios galardones, entre otros, el prestigioso Premio Tanikaze por «El cielo es azul, la tierra blanca», una de sus obras más conocidas.

     

    Título: «El señor Nakano y las mujeres»

    Autor: Hiromi Kawakami

    Traducción: Marina Bornás Montaña

    Año: 2012

    Género: novela

    Editorial: Acantilado

    Número de páginas: 239

    Precio: 22 euros

     

     

     

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