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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 01
    Diciembre
    2014

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    Cuatro rosas cumple 30 años

    Cuatro rosas cumple 30 años

    Cuatro rosas representa una joya en cualquer discoteca

    La historia ha querido que sea Camino Soria, por encima de ningún otro disco de los Caligari, el que ocupe el trono de mejor álbum de aquella banda formidable compuesta por Jaime Urrutia, Ferni Presas y Edi Clavo. Pero el que recogió el fruto de las semillas cosechadas por el grupo hasta 1984 y allanó el camino a toda aquella generación de músicos y la consiguiente apertura a las radio fórmulas, fue Cuatro rosas, de cuya salida al mercado se acaban de cumplir 30 años. Otros se habían asomado al universo de lo comercial, aunque fueron aquellas cuatro rosas del color de tu ropa interior las que sacaron a la Movida madrileña de la marginalidad del Rock Ola, donde, sin embargo, éramos felices.

    El 27 de noviembre de 1984, Discos Dro, la primera independiente española (luego absorbida por Warner), sacó a la venta el elepé en una edición reducida de seis canciones perfectas en temple y hechuras. El trío, que venía del rock siniestro de los Cure y Joy Division y había sacado con anterioridad un buen álbum de estreno (Que Dios reparta suerte, 1983) por el que se les conoció como precursores del rock torero, dejaba de lado las chicuelinas y las historias de maquis, masones y gitanos para hacer canciones mucho más poéticas, trabajadísimas letras que encajaban en la estrofa como un Tetris y que representaban eso que siempre se le ha dado tan bien a Jaime y que le ha convertido en uno de los mejores autores del rock contemporáneo: elevar a la categoría de canción las cosas cotidianas de la vida y los amores perros, los del cuero negro y el látex (¿Os acordáis de Golpes?).

    El tema que abre el disco no hace falta ni referenciarlo aquí. Tuve la suerte de asistir a uno de los estrenos del álbum, en el antiguo cine Consulado de Madrid (Atocha, 38), donde la Cadena Ser ponía cada domingo en el escenario su programa estrella, El Gran Musical. Me di cuenta de que un público hasta entonces ajeno a las canciones anteriores de Gabinete se sabía de sobra el tema que da título al álbum. Debatían, incluso, si la canción iba de un tipo que regalaba rosas a su chica, del bourbon de la misma marca o de Janis Joplin, a quien le gustaba el whiskey de Kentucky más que a mí el cocido.

    Cuatro rosas es, sobre todo, una hermosa poesía cuya línea de guitarra ya ha pasado a la historia, lo mismo que el saxo de Ulises Mantero o el fliscorno de Luis Medrano. Tango, el tema que viene de seguido, es un cañonazo, una historia desgarrada de celos y muerte narrada delante del juez que juzga al asesino de la mujer querida, sorprendida por el marido agarradita al amante, con cuya vida también acaba. Ritmo y letra a la argentina que no pasó desapercibida para aquel joven Andrés Calamaro que luego se vino a Madrid a formar Los Rodríguez y siempre estará a Jaime eternamente agradecido por aquellas composiciones de orfebrería urbana.

    Más dura será la caída representa el tema que siempre hubiéramos querido componer a nuestra chica, un medio tiempo magistral con el que se cierra la primera cara del mini elepé y que nos prepara para ¡Caray!, una de esas expresiones en desuso tan utilizadas por Jaime en sus letras y a la que, probablemente, los tres Caligari deben su fama de chulos madrileños que les ha acompañado toda la vida. Quitad, apartad, por favor, porque aquí estoy yo.

    Antes de 1984 no tenía ni idea de quién era Chester Himes. Me enteré de la existencia del escritor de novela negra por una estrofa de Haciendo el bobo ('Que os den pomada / dijo el rey al as de pic / ese no es el coche que me hace feliz. / Lo quiero dorado como Chester Himes. / Los criados bobos son así'). Resulta que el autor negro de Missouri murió en Moraira (Alicante) dos semanas antes de que saliera el disco. Tampoco me enteré de esto hasta mucho después, pero me leí un par de libros suyos solo porque me encantaba aquella pieza y me fascinaban Gabinete.

    El álbum se cierra con Esclavo de tus pies, donde se eleva a canción genial el gesto sencillo de bailar de una pareja.

    Gabinete Caligari volvieron a producir discos fenomenales después de Cuatro rosas. Los hicieron hasta el final de su existencia como trío en 1999, incluidos los dos últimos, Gabinetissimo (1995) y ¡Subid la música! (1998), pero a pesar del éxito posterior a 1984, el cha cha cha y todo aquello, pocos acordes emocionan tanto como ese arranque de la canción que abre el disco, un tema pletórico de belleza del que ahora se cumplen 30 años y que no ha envejecido en absoluto. Nada de flores marchitas, las cuatro rosas continúan frescas como cuando se plantaron hace 30 años para quedarse por siempre en nuestro recuerdo.

    Chester Himes, con su coche dorado


     

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