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Muchos analizan y opinan acerca del sector turístico desde afuera, desde la grada de los observadores que viven directa o indirectamente de este sector industrial. ...

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  • 20
    Agosto
    2012

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    Crítica a una mala faena desde el burladero

    Durante las últimas semanas, tanto en estos blogs de opinión como en otros medios de comunicación, me ha llamado la atención que la mayoría de artículos que tratan sobre la actualidad turística, tan relevante para nuestra comunidad, están basados en la queja o en el recorte. Como diría seguramente algún entendido taurino, entre los cuales yo no me encuentro, se trata de criticar una mala faena, eso sí, siempre desde la tranquilidad de estar detrás del burladero o en lo alto de la grada.

    Por un lado tenemos a los políticos, que en vez de poner en marcha acciones que incentiven y protejan a nuestra industria turística y que signifiquen un enfrentamiento a pecho descubierto y con la muleta baja a ese toro bravo que se nos ha puesto delante que es la crisis, solo se les ocurre medidas que castiguen a la misma, aumentos de impuestos, recortes de presupuestos, recortes de ayudas y un largo etcétera, que sin duda demuestra que quizás el toro es demasiado bravo para tan poco torero. Entiendo que es duro enfrentarse al mismo con medidas que protejan a nuestra industria local con propuestas que penalicen a otros destinos turísticos que no cumplan con las normativas europeas de empleo infantil, que imputen tasas a esos destinos que no sean eficientes en medidas medioambientales, que en definitiva hagan poner valor a los destinos que cumplen con dichas normativas y que encarezcan a esos que no lo hagan. En definitiva, protejamos nuestro sector a imagen y semejanza de lo que se hace en otros sectores como el agrícola o el del automóvil.

    O por indicar otro ejemplo en el cual se podría valorar alguna medida de proteccionismo, el sector de los cruceros. Son muchos los enormes cruceros que pasan por nuestras islas con banderas de países desfavorecidos, en los cuales pasan sus vacaciones miles de turistas y los cuales no se rigen por legislaciones de trabajo europeas y que sin duda son una competencia directa del sector hotelero tradicional, permitiéndose el privilegio de poder tener unos costes laborales muy inferiores a los que tendría cualquier empresario canario. Éste es sin duda uno de los factores que más asfixia a las cuentas de resultados de un hotel: el coste salarial, debido a que, entre otros, los cruceros son también competencia de los hoteles.

    Estoy seguro que hay más opciones de proteger nuestro sector en vez de cargarlo y cargarlo de tributos y desprotegerlo alejándolo de ayudas, pero no, el Toro sigue teniendo los cuernos muy grandes para muchos toreros.

    Por otro lado tenemos a todos los que nos quejamos de estas medidas y que en vez de dar algunas ideas solo utilizamos estos medios para la crítica más sagaz y más afilada, sin poner encima de la mesa realidades que quizás tienen los cuernos muy grandes, pero que o lo esperamos a la puerta de la plaza de rodillas y con la cabeza alta y el capote bajo o no seremos capaces de decirle a la sociedad lo que esta industria necesita.

    Como ejemplo me sirve la infinidad de comentarios que he leído sobre el Proyecto de Ley de Renovación y Cualificacion Turistica, sobre el cual he leído que genera una situación de desventaja de Gran Canaria frente a Tenerife, que solo apoya a la construcción de hoteles de 5 estrellas Gran Lujo, etc... Considero que, aún valorando que cada isla tiene unas realidades diferenciadas, hemos de poner por delante de todo que si en Gran Canaria seguimos empecinándonos en mantener un modelo turístico totalmente obsoleto de bungalows y apartamentos de propietarios individuales, con nombres y apellidos, que en la mayoría de los casos miran más sus intereses que los de una realidad turística que necesita de productos modernos, con servicios actuales y que está demandando ese tipo de alojamiento -el extra hotelero, pero con servicios de última generación, más orientados al sector hotelero-, si seguimos empecinándonos en ello simplemente por si salimos más o menos favorecidos, esto no lo vamos a cambiar nunca. Probablemente la ley es mejorable, estoy convencido, pero la verdad es que no se me ocurren muchas otras fórmulas salvo legislar este tipo de situaciones, aunque suene a poco liberalismo. La ley, quizás del modo que no le gusta a muchos escuchar, da también posibilidades de regeneración de la planta extra hotelera, mayoritaria en Gran Canaria, y ofrece opciones no solo para construir hoteles de 5 estrellas gran lujo, pero quizás, de nuevo, el Toro vuelve a tener los cuernos muy afilados.

     

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