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Blog La montaña rusa - Javier Durán

Javier Durán

Es redactor jefe de LA PROVINCIA/DLP. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y estudios de Ciencias Políticas por la UNED, además de tener un máster sobre comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Sobre este blog de Gran Canaria

Solemne no es lo mismo que serio; ceremonioso es diferente a protocolario; aburrido es lo contrario de explosivo; triste tiene que ver con pesadumbre; precoz es ser un adelantado... ¿Podemos estar un día, a una hora, en semejantes cambios de tono de la agobiante realidad? Vamos a intentarlo.


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  • 28
    Noviembre
    2011

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    Cultura sin ministerio

    Uno de los tantos enigmas que tiene entre manos Rajoy es la supresión del Ministerio de Cultura y su conversión en una Secretaría de Estado con los Institutos Cervantes de mascarón de proa. La idea ya se puso en práctica en anteriores gobiernos e incluso Zapatero, durante la etapa de César Antonio Molina, creo una crisis soterrada al intentar dar más competencias al exministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. El objetivo no es otro que aprovechar la estructura política que tiene España en el ámbito internacional.

    Uno de los ejemplos de rentabilidad cultural sería la exposición de Hermitage de San Petersburgo, ahora mismo en el Museo del Prado gracias al intercambio del Año Dual España-Rusia y el patrocinio privado del BBVA. En cuanto al ahorro que podría provocar la medida en época de crisis poco se sabe, si bien sus partidarios ven en ella una alternativa óptima para el uso racional de los recursos del organigrama estatal. Sus detractores, en cambio, consideran que la modificación supone rebajar de rango un tutelaje similar al del Ministerio de Educación, cuya misión es la vigilancia del progreso social de acuerdo a una igualdad de acceso a las oportunidades.

    En este sentido, esgrimen el peso de una historia europea del pasado siglo marcada por el empeño de extender la cultura a la ciudadanía, de diluir su concepción elitista, su enfoque basado en el disfrute para los salones privados de la alta burguesía. El modelo al respecto estaría en André Malraux, el escritor que De Gaulle nombró ministro de Cultura y que revolucionó París con su programa en barrios y municipios.
     

    ¿Es mero romanticismo o realmente es necesario hoy día una instancia superior para tutelar ciertos intereses generales, un fin que podría verse dañado con la desaparición del Ministerio de Cultura? Estos días, tras la victoria del Partido Popular, ha salido a la luz en medios de comunicación encuestas al respecto y opiniones individuales sobre la intención que se le presume a Rajoy. De todas ellas, destacó aquí las que podrían unificarse bajo el bloque "proteccionista", y que se refieren a la necesidad de proteger determinados valores universales (la no violencia, la infancia, la mujer, el no racismo, el no maltrato...) frente al desinterés que sobre ellos manifiestan los mercados.

    El novelista Juan Marsé, por ejemplo, subraya el poder de la industria televisiva, siempre dispuesta a sobrepasar los límites. Otros razonamientos hace hincapié en que da igual una Secretaria de Estado o un Ministerio siempre que no se aplasten determinados logros. ¿Cuáles? Depende. Paloma O'Shea, activista del patrocinio y mecenazgo musical en España, reclama que se respete a los músicos de las orquestas repartidas por las autonomías. No faltan los que consideran que el Estado debe hacer lo posible para seguir adelante con exposiciones (Velázquez, Picasso...), cuya asistencia de publico multiplique por cuatro el aforo de un derbi Madrid-Barcelona.
    Ahora mismo hay en el CAAM de la calle de Los Balcones una exposición dedicada al creador Val del Omar,

    inventor, cineasta y divulgador de la imagen. Una de sus facetas y de la exposición Desbordamientos (planta baja del edificio) está dedicada a su etapa en las Misiones Pedagógicas fundadas por Niceto Álcalá Zamora. Bajo un programa del Ministerio de Instrucción Pública, un grupo de creadores recibía el encargo de llevar a lugares recónditos de España, con altas tasas de analfabetismo, el teatro, el cine o la poesía. Las imágenes y documentación de la muestra dan cuenta de una etapa histórica de la cultura, innecesaria hoy día gracias al intervencionismo del Estado.

     

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