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La montaña rusa
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Blog La montaña rusa - Javier Durán

Javier Durán

Es redactor jefe de LA PROVINCIA/DLP. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y estudios de Ciencias Políticas por la UNED, además de tener un máster sobre comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Sobre este blog de Gran Canaria

Solemne no es lo mismo que serio; ceremonioso es diferente a protocolario; aburrido es lo contrario de explosivo; triste tiene que ver con pesadumbre; precoz es ser un adelantado... ¿Podemos estar un día, a una hora, en semejantes cambios de tono de la agobiante realidad? Vamos a intentarlo.


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  • 29
    Marzo
    2012

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    Ni un ápice del tronco

    El estilo cowboy de medianoche de De Guindos con su "extremadamente agresiva" a la oreja en Bruselas, más la dominación dominatrix  (casi el modelo de un todoterreno) de determinadas voces femeninas del Ejecutivo, nos ofrecen un retrato nada sugerente sobre dónde está el pálpito de la negociación para que la reforma laboral no acabe por pudrir la economía española. Frente a la huelga general, la legislación rajoliana es ya  un tronco (la zona troncal) donde no puede entrar ni la broca más fina de un taladro, por no decir ya nada de nada sobre aceptar un fino aire que pueda mover un ápice  ("no se cambiará ni un ápice") de la reforma, y ello, se entiende, cuando se trata de lo más diminuto entre lo denso, quizás una coma, un espacio temporal, un vínculo, la caída de una yuxtaposición. No se trata de la dureza del mármol, sino más bien del silestone, que es un nuevo material que ha ganada en credibilidad por su despampanante resistencia de última hora. Esta reforma laboral tiene un valor añadido que no tenían las anteriores: la tropa ministerial se ha confabulado para poner cara de poker, para deshumanizarse, y ofrecer el eficiente rostro de la ortodoxia del equilibrio presupuestario, amén de descerrejar un tiro a la vapuleada clase media, que acabará rumbo a otro país en un carro tirado por vacas o bueyes, igual que en la trágicas posguerras. Quizás una huelga general es hasta poco para erosionar la genética de esta afanada clase dirigente, que sumida en su trance reformista podría llevarnos al desastre. Atesorando un ejército de mendicantes a cambio de que los mercados crean que el gusano está seco. ¡Ojala Obama le haya dado un consejo a Rajoy! ¡Ojalá los coreanos le hayan regalado algo de su mirada a la lejanía pero sin renunciar a la tradición! A lo mejor ya está maduro para mover una brizna del ápice de un tronco que intenta ser brote verde, igual que una flexible vara de bambú en la fresca orilla del lago. Todo sea por no echar leña al fuego.  

     

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