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Las Estaciones y Los Días
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Blog Las Estaciones y Los Días - Israel Olivera

Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

Sobre este blog de Nacional

De lo cultural, de lo político y de lo social


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  • 02
    Diciembre
    2011

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    Y mientras, temblores

    Y mientras el PP planifica su paseo triunfal, el PSOE se devora internamente en un juego de pasillos oscuros, de intereses, de escuálidos cargos por repartir. El juego del poder mueve sus fichas y encumbra a unos y desaloja a otros, pero las luchas intestinas de los partidos son siempre las mismas. Los míos, los tuyos y la foto. No hay más.

    Y mientras los triunfantes se frotan las manos y se dan sonoras palmadas en la espalda esperando el engorde de su poder particular, buscando ampliar sus cotas de influencia; los perdedores lanzan dentelladas a los prójimos, muerden las manos que les ha dado de comer, se mantiene estáticos por el miedo cerval a desaparecer del cuadro de la foto..

    Y mientras los triunfantes diseñan su acceso a la gobernabilidad haciendo coincidir el nombramiento de ministros en el día de la Lotería, 22 de diciembre, donde los medios mezclaremos las churras con las merinas, hablando de premios gordos, de segundos y terceros óbolos sin dejar de comparar la suerte ajena o propia con los ministrables recién ascendidos a los olimpos del poder. Así será. Los perdedores, un PSOE perplejo, que aún no ha salido de la estupefacción  ante la debacle electoral, con una estructura interna heredada de los tiempos marxistas que le impide desarrollarse más allá de la política de salón, estará pendiente a esas alturas de diciembre de colocar a las familias en este número o en aquel de cara al 38º Congreso, o desempolvarán sus facas para, a base de puñalada trapera, situar a los suyos en una buena posición de salida para la carrera por la Junta de Andalucía.

    Y mientras, la sociedad asistirá al público linchamiento entre las corrientes socialistas, a comprobar cómo los rubalcabistas, los chaconistas y los tomasgomecistas se asestan civilizados mamporros con el único objetivo de ocupar los sillones rojos o azules; o al cacareo popular, que más pronto que tarde se envalentonará y hará circular el rodillo en todos y cada uno de los estamentos a los que su nueva cota de poder llegue, es decir, a todos.

    Y  mientras, la sociedad, en su casa, silenciosa o cabreada o indignada o afligida o triste o decepcionada, asistirá a este pésimo ejercicio político sin que ni unos ni otros hayan dado respuesta a las auténticas inquietudes que cada día la hacen temblar.

     

     

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