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Ana Sharife

Periodista especializada en Cultura, escribe para Prensa Ibérica y conduce un programa sobre sentimientos en Radio Marca. ...

Sobre este blog de Sociedad

El universo sentimental


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  • 28
    Febrero
    2014

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    La prostitución: un juego de doble moral

    La clientela de la prostitución crece un 50% durante ferias, congresos y citas deportivas. Son eventos que alojan a cientos de prostitutas venidas de todas partes, a demanda de unos servicios que se duplican. Esto me recuerda a la logia 'Búfalos Mojados' de la que Pedro Picapiedra y Pablo Mármol eran miembros, su asistencia a una convención en Frantic City, una hipotética ciudad del placer, y el consecuente mosqueo de Vilma y Betty. Cuando se celebra un evento de estas características, las salas de prostitución adoptan medidas excepcionales ante la previsión de una demanda que se desborda. Y de eso tenía conocimiento la logia. De ahí que en ese capítulo el dibujante les agrandara los ojos y fijara sus sonrisas en una mueca sempiterna.

    Al margen de esto, hay dos debates latentes en el negocio de la prostitución que hay que contemplar si queremos ser serios. En primer lugar, aceptar que existen mujeres que por propia voluntad ejercen la prostitución. Ese es el abismo que separa a las dos corrientes del debate y por tanto, a la sociedad entera. En segundo lugar, la regulación de la prostitución como actividad económica. Es decir, contemplar a las trabajadoras del sexo como autónomas que pagan impuestos y Seguridad Social. En España, los empresarios del sector  declaran unos 18.000 millones anuales. Si se regularizara la prostitución, desde el punto de vista fiscal, Hacienda recaudaría 2.880 millones. Si bien, en el ámbito laboral, la legalización de la prostitución implicaría el alta de hasta 400.000 trabajadoras autónomos, la Tesorería ingresaría 1.124 millones.

    Sobre este segundo asunto hay dos percepciones diferentes dentro del mundo del comercio carnal. De un lado, los dueños de estas salas, agrupados en la Asociación Nacional de Clubes de Alterne, llevan años luchando por legalizar en su totalidad una actividad que siempre se ha movido en el limbo. Necesitan seguridad jurídica. Del otro lado, gran parte de las mujeres que se dedican a la prostitución en pisos rechazan la regulación alegando que los dueños de los clubes se harían con el monopolio del negocio y, además, ellas tendrían que pagar impuestos.

    El tráfico ilegal de mujeres con fines sexuales es uno de los grandes males de nuestra sociedad, y por ello, ambas posturas –abolicionistas y pro regulación– coinciden en cuanto a su erradicación. Así que este no es el debate. Si nos dejáramos de moralina, admitiríamos que en España la mayoría de la mujeres que viven de su cuerpo, tienen hijos. Es decir, sacan a sus familias adelante. La mitad de ellas trabajan en los cerca de 3.600 clubes de alterne y burdeles que hay en España. La otra mitad lo hace en la calle, en pisos, saunas, parques o polígonos industriales. Algunas trabajan a espaldas de sus maridos con la única pretensión de alimentar a sus hijos. Otras entran en el negocio del sexo por un corto periodo de tiempo y ahorran soñando montar su propio negocio, lejos del mundo de la prostitución. Esta mujeres no quieren que en su historial laboral quede reflejada una profesión denigrante y de carácter temporal. Las supuestas declaraciones de 'métete a puta' de un concejal a una ciudadana que acudió a su ayuntamiento buscando trabajo, revolotean en la mente de toda mujer que conforma una familia mono parental sin ingresos. Porque a las madres solas les toca tragar con todo.

    Más allá de las valoraciones éticas de cada uno, en nuestro país, la práctica de la prostitución se encuentra en una enorme laguna jurídica. No hay regulación. El Código Penal contempla la profesión más vieja del mundo, pero sólo para penalizar el proxenetismo y la explotación ilegal de personas. Es decir, el ejercicio consentido de la prostitución es legal pero no está regulado. En esta situación de vacío legal, muchos clubes obtienen licencias administrativas, pero sólo como hostales o como bares musicales que alquilan habitaciones.

    El Parlamento Europeo pide mano dura contra los clientes de las prostitutas, pero el 'manifiesto de los cabrones' que tanto revuelo generó en Francia, más allá de la polémica en su forma, pretendió abrir sin éxito un debate sobre la realidad de la prostitución. En 2006, la comisión mixta congreso-senado de los Derechos de la Mujer concluía que la prostitución en España está directamente relacionada con el tráfico de mujeres y la explotación sexual. Es decir, no contempló una diferencia real entre prostitución libre y forzada. No sólo es necesario un importante trabajo de campo, sino aceptar que existen mujeres que por propia voluntad ejercen la prostitución. Ese el abismo que separa a las dos corrientes del debate y por tanto, a la sociedad entera.

    Si Pedro y Pablo viajaran desde Piedradura al presente, ¿serían abolicionista o pro regulación?, ¿firmaría la logia Búfalos Mojados el 'manifiesto de los cabrones'? Apuesto a que ninguno firmaría y, posiblemente, se identificarían como abolicionistas. Sin embargo, gran parte de sus miembros tendrían en su móvil una aplicación de sexo de pago: un juego de doble moral.

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