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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 06
    Abril
    2012

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    Adiós, crisis cruel

    Aprovechando que el acto de inmolarse se pone de moda como consecuencia de los efectos devastadores de la recesión, las autoridades europeas ponen al servicio de cualquier voluntario otra forma menos ordinaria de despedirse de la crisis y de la madre que la dio a luz. Las administraciones públicas deben servir a la población y no pueden ignorar este hecho que coge impulso entre los ciudadanos. 

    Es completamente gratis. De momento. Los gobiernos entienden que somos muchos y que no está nada mal disminuir el número de personas en paro o las listas de espera en la sanidad con los correspondientes beneficios económicos para los intereses generales. Ahora bien, saltar por una ventana desde un décimo, colgarse en un árbol o alguna otra práctica que desemboque vulgarmente en un adiós no se permiten, bajo multa que tendría que abonar el fiambre sin apelación posible. 

    Hoy los emprendedores se pueden suicidar de otra manera. Hay cola. Se trata de un abismo con vistas. Un empleado de cada ayuntamiento da ánimos y un amable empujón al que se apea en la próxima contemplando el bello panorama campestre. Una dulce y emocionante caída libre de no sé cuántos metros de altitud. Y sin retorno. Existe el lanzamiento individual, a dúo o en pequeños grupos. Depende de los usuarios.

    Una vez allí no vale arrepentirse, ya que un guardia te empuja al precipicio a la fuerza. El párroco regala bendiciones para que los que van a caer al vacío puedan subir a las alturas y alcancen la gloria. Ya ven la bondad de nuestras autoridades europeas y eclesiásticas. Siempre al servicio del personal y de cualquier voluntario que quiera despedirse elegantemente de la recesión que nos inunda.  

     

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