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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 06
    Septiembre
    2016

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    Al séptimo, descansó

    Como no existía nada ni el fútbol, el creador del universo estaba muy aburrido y se puso a trabajar. Construyó los cielos y la tierra para entretenerse un rato con pico y pala, y fabricó un grifo para echar agua. Colocó el sol y la luna en todo lo alto…

    “Aquí falta no sé qué”, dijo. Así que empezó a poner plantas, cosa que contribuyó mucho a mejorar la escenografía. Sacó de su sombrero estrellas y más cuerpos celestes, y echó peces y ballenas al mar, que saltaban de alegría.

    Al séptimo, descansó

    Creó mosquitos, esos insectos tan simpáticos que solo saben molestar. “No es bueno que los mosquitos estén solos”, pensó. Y creó mosquitas para que estuviesen más entretenidos. “Ahora voy a crear pájaros cantarines con trajes de colores”… Todos formaron un coro operístico lleno de plumas.   

    La obra no podía estar completa sin otras especies. Montó un zoológico, y al león le concedió el título de rey. Las jirafas pidieron el libro de reclamaciones porque no tenían los cuellos largos, y el creador del universo se los obsequió para que no protestasen y porque llevaban razón, ya que sin cuellos largos no parecían jirafas.

    “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza con barro”… Y he ahí. Seguidamente creó a la mujer para que pudieran reproducirse y llenar el planeta de listos y tontos. “Quiero que todos los seres coman solo vegetales”, afirmó. Pero anuló la restricción dietética. Si no, los carniceros y los pescadores no habrían existido nunca y los restaurantes no podrían servir filetes a la plancha ni bacalao a la vizcaína. Ni tendrían tantos camareros como Dios manda para la buena marcha del empleo.  

    Al séptimo, descansó

    Al séptimo día descansó de tan agotador trabajo, se echó a dormir en una nube y la creación quedó completa. Por eso, los domingos son festivos y la gente honrada ruega a Dios, da con el mazo y limosnas a los pobres y toma aperitivos y pasteles.

    Construir todo esto en seis días no fue tarea fácil… Quizás debería haber empleado más tiempo con el fin de que el mundo le hubiera salido un poco mejor. Sobre todo el ser humano. Unos son golfos y timadores, y otros les aplauden, sufren o no saben, no contestan. Gracias al invento del balón, eso sí, todos son felices aunque no coman perdices.      

    Pinchen estos enlaces de cine

    https://youtu.be/_E4cIfyZwrs

    https://youtu.be/1WwzVSBQhvw                        

     

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