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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 06
    Agosto
    2014

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    Aquellas canciones del verano

    Echemos la vista atrás e introduzcamos la nariz en nuestro baúl de los recuerdos, como el de aquella pegadiza canción de Karina, para ver mejor el presente. Hubo una vez Un rayo de sol. ¿Recuerdan? Hoy los diablos, los rayos y las centellas provienen de las altas cumbres económicas y políticas. Dispuestas a todo con tal de tener al personal a su merced. La comparsa popular es un magnífico ejemplo en esa onda. 

    Bárcenas, Fabra o Matas bailaron, probablemente, la Macarena de Los del Río y ahora tienen el baile de San Vito. El trío Las Ketchup nos regaló un endemoniado Aserejé, pero la salsa fuerte la ponen hoy las circunstancias. Y es que, señoras y señores, aquí hay tomate. O La bomba, de King África, palpitando aún en las filas populares por presuntas corruptelas.

    A quién le importa lo que yo haga, grita Cospedal recordando a Alaska y Dinarama. La gresca suena y uno evoca aquello de Amigos para siempre, la rumba de Los Manolos, refiriéndonos al soberanista Artur Mas y a Rajoy. Yo quiero cantar, decían Sonia y Selena. Trincar en el caso de algún que otro personaje, incluyendo al honorable Pujol. No rompas más mi corazón, cantaba Coyote Dax. A nosotros nos los parten continuamente entre unas cosas y otras.

    David Cibera nos cantó Que la detengan, sin referirse a la infanta imputada, y suena en nuestra memoria el Ave María de Bisbal. Precisamente, a la virgen le rezan todas las noches los granujas. A la espera de un milagrito de última hora. Azúcar Moreno pregonaba que Sólo se vive una vez. Por eso los listos exprimen al máximo a los tontos y esperan que éstos canten alegres Ven, devórame otra vez, al igual que Lalo Rodríguez lo hizo.

    El tiburón, de Proyecto Uno, era un cuento infantil comparado con los tiburones de las altas finanzas, cuyas fauces nos acechan. El Probe Miguel fue cosa de Triana Pura. Probes ciudadanos con la que cae. Y lo que falta. Gloria, de Humberto Tozzi, e infierno para quienes pagan facturas ajenas. Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000. De acuerdo. Ya ven que hay cuestiones más inverosímiles que la vieja canción de Los Inhumanos.

    La escoba, de Los Sirex, debería seguir sirviendo para barrer la basura de diferente tipo que nos invade. La pobreza infantil, el paro y el subempleo piden auxilio como Tony Ronald lo solicitó en su momento con Help!, ayúdame. Menos mal  que siempre podremos interpretar aquel tema llamado Canta y sé feliz, de Peret, o decir Saca el güiski, Cheli evocando al grupo Desmadre 75.

    Karina nos lanzaba Las flechas del amor. Amargas flechas lanzadas en este caso contra la gente de a pie. Échame a mí la culpa, cantan los mercados, los organismos internacionales, el Gobierno y los pecadores de turno en recuerdo de Albert Hammond. La población replica cantando ¿Qué pasa contigo, tío?, canción de Los Golfos que obtuvo mucha popularidad.

    La boca del lobo es la de los grandes depredadores que nos atacan con su mal aliento. De ahí que siempre haga falta una Caperucita feroz como aquella de la Orquesta Mondragón con Gurruchaga al frente. La cuestión es resistir y contrarrestar pese a todo. El Dúo Dinámico lo dijo con Resistiré para que no podamos repetir permanentemente lo de La vida sigue igual, como afirma Julio Iglesias, y busquemos La felicidad que un día, en el verano de 1971, encontró Palito Ortega.

    Los del PP tararean Y viva España, de Manolo Escobar, y celebran la “salida de la crisis”, con los poderes económicos y la caverna mediática, danzando El baile de los pajaritos y siguiendo el ritmo de los casposos acordeones de Botella, Cospedal y Sáenz de Santamaría. Georgie Dann cantaba La barbacoa y más de uno está chamuscado actualmente. Y Mecagüentó. Pues eso mismo dicen más de cuatro. Después se puso a cantar El veranito. Caliente, caliente está el paisaje.

    Las elecciones no son para el verano, sino para 2015. ¿Asistiremos a la resurrección socialista de verdad? En fin. Los indignados de Podemos, con la coleta de Pablo Iglesias en la primer plana de ese movimiento social, aumentan y no quieren ser títeres en manos de políticos y banqueros. Se tiran a la arena con el objetivo de neutralizar los golpes de cachiporra de la “casta”.

    El mismo y antiguo rey de la canción veraniega, Georgie Dann, cantó, entre otras, El negro no puede. ¿Podrá remontar el vuelo del partido el blanco y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez? El PP, mientras, derrocha propaganda con la supuesta recuperación y anida en El chiringuito de sus intereses. No debemos refugiarnos en el ayer, aunque a veces uno añora las lejanas Vacaciones de verano de los chicos de Fórmula V.

     

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